Qué es el Duelo psicológico y 4 tareas para superarlo. Vamos a iniciar este tema definiendo ¿Qué es el duelo o duelo psicológico? Cuando sufrimos una pérdida significativa, experimentamos una serie de reacciones psicológicas, emocionales y conductuales. Todas estas reacciones son consideradas como normales y hasta esperables. De hecho, al conjunto de reacciones provocadas por una pérdida significativa, las conocemos como Duelo o duelo psicológico. Entonces, el duelo psicológico es considerado como una reacción normal ante una pérdida. Ahora veamos, ¿Qué ocasiona el proceso de duelo? Para experimentar el proceso de duelo es necesario experimentar una pérdida que tenga un valor significativo en la vida de la persona. En otras palabras, no cualquier pérdida ocasionará en la persona el inicio de un proceso de duelo psicológico. Veamos algunos ejemplos de pérdidas que comúnmente desencadenan el proceso de duelo: Muerte de un ser querido. Separación, término o divorcio de una pareja o relación. Muerte o pérdida de una mascota. Pérdida de empleo. Son algunas experiencias que habitualmente descolocan a cualquier persona y desencadenan reacciones emocionales y conductuales. El proceso de duelo en sí mismo, no es etiquetado como un trastorno psicológico. Esto es debido a que se considera una reacción emocional normal y esperable ante una pérdida. Por lo general las personas no suelen buscar ayuda de un psicólogo ante un proceso de duelo. En todo caso, sabemos por nuestra experiencia en la práctica clínica que solo algunas personas acuden a psicoterapia semanas después de haber iniciado su proceso de duelo psicológico. Algunas veces, debido a que se sienten superadas por el dolor, la necesidad de entender el proceso que enfrentan, la necesidad de hablar acerca de sus sentimientos y de sus experiencias, las motiva a buscar ayuda profesional. Lo cierto es que, a pesar de no considerarse fundamental para superar el proceso de duelo considerado como normal, la ayuda psicológica aporta importantes beneficios. Ahora veamos: ¿Cuáles son las Manifestaciones del duelo? Cuando una persona atraviesa por un proceso de duelo psicológico experimenta una serie de reacciones físicas y emocionales. Veamos algunas: Iniciemos con las Reacciones emocionales en el duelo: Tristeza. Enfado. Culpa y autorreproche. Ansiedad. Soledad. Fatiga. Impotencia. Shock. Anhelo. Ahora veamos las Reacciones físicas en el duelo: Vacío en el estómago. Opresión en el pecho. Opresión en la garganta. Hipersensibilidad al ruido. Falta de aire. Debilidad muscular. Falta de energía. Sequedad de boca. Estas son las reacciones físicas y emocionales más habituales en el duelo. Enfrentarse a la muerte de un ser querido es una experiencia que puede causar un dolor profundo, además de estados de tristeza y depresión. La forma en que reaccionamos ante la muerte un ser querido es diferente para cada persona. Al recibir una noticia de este tipo, algunas personas entran en estado de shock, se quedan inmóviles, se desconectan, pierden por un momento la conciencia. También es posible experimentar inseguridad, incredulidad, tristeza, dolor, enojo, sensación de vacío y dificultad para respirar. Tal vez el principal obstáculo que nos impide comprender la muerte es que nuestro inconsciente es incapaz de aceptar que nuestra existencia deba terminar.– Elisabeth Kübler-Ross, La rueda de la vida. Lo que casi todos enfrentamos y debemos superar posteriormente a este tipo de eventos, es un caos emocional que parece no tener pies ni cabeza. Es entonces que entramos en lo que conocemos como “proceso de duelo”, que puede durar unas semanas, un par de meses o incluso años. La duración e intensidad del proceso de duelo puede estar relacionada con el valor o significado que en nuestra vida tiene la persona fallecida. También la evidencia científica con la que contamos hoy en día relaciona la duración e intensidad del duelo con experiencias previas y estado de salud mental. Por ejemplo, duelos anteriores no resueltos, depresión, ansiedad, estrés, entre otros. Ahora veamos ¿Cuáles son las Etapas del duelo? Las etapas del duelo fueron documentadas por la dra. Elisabeth Kübler Ross, quien dedicó gran parte de su vida al apoyo de personas con enfermedades en etapa terminal. Estas etapas son: Negación. Ira. Negociación. Depresión. Aceptación. Existe la creencia de que las personas experimentarán estas 5 etapas a lo largo de su proceso de duelo. Es importante conocer, que estas etapas no representan un proceso lineal que deba cumplirse de la etapa uno a la cinco. De hecho, recientes investigaciones sugieren que no todas las personas en proceso de duelo las experimentan o solo experimentan algunas. Lo que si debemos considerar es que en todo proceso de duelo existen tareas que debemos realizar para superarlo y recuperar el bienestar. Veamos Las 4 tareas fundamentales para superar el duelo. El duelo es un proceso que debemos afrontar para lograr reestablecer el equilibrio psicológico en nuestra vida después de la muerte de un ser querido. Durante este proceso, hay ciertas tareas que debemos realizar para poder superar el estado emocional alterado en el que nos encontramos. La primera tarea es Aceptar la realidad de la pérdida. La segunda tarea es Trabajar las emociones y el dolor. La tercera es adaptarse a un medio en el que la persona está ausente. La cuarta es Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo. Analicemos brevemente cada una La primera tarea es, Aceptar la realidad de la pérdida e implica admitir plenamente que la persona ha fallecido y no volverá. Para algunas personas es difícil admitir esta realidad y permanecen bloqueadas. Reconocer esta realidad lleva tiempo, e implica no sólo la aceptación intelectual sino también la emocional. La segunda tarea es Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida e incluye el dolor físico, el dolor emocional y el conductual asociado a la experiencia de muerte. Si la persona bloquea sus sentimientos y evita los pensamientos dolorosos, entorpece el proceso de duelo. En otras palabras, es fundamental permitirnos llorar nuestra pérdida, no bloquear los recuerdos o pensamientos, estar tristes o enojados, etc. Destinar tiempo para esta tarea es fundamental. La tercera tarea es Adaptarse a la ausencia de la persona e implica muchas veces aprender a vivir en soledad, educar a los hijos sin ayuda, enfrentarse a una casa vacía, etc. Muchas veces tenemos que cumplir con los roles del fallecido, lo cual puede llevarnos a fracasar en un principio y provocarnos una sensación de baja autoestima. Este fracaso también puede ocasionar que las personas se perciban a sí mismas como inútiles, inadecuadas o incompetentes. La persona necesita buscar un nuevo significado a su vida, hacer los cambios necesarios y así recuperar cierto control. Cuando se trata de muertes súbitas y prematuras muchas personas no encuentran una respuesta clara a la forma en cómo deben sobreponerse. No adaptarse a la pérdida implica que la persona se encuentra en una lucha contra sí misma fomentando su impotencia, no desarrollando las habilidades de afrontamiento necesarias o aislándose del mundo. La cuarta tarea es Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo. Fomentar la disponibilidad para iniciar nuevas relaciones. Esto depende no de “renunciar” en su caso al cónyuge muerto, necesitamos encontrarle un lugar apropiado en la vida psicológica, un lugar sin duda importante pero que deja espacio para los demás. Mantener el apego al pasado en vez de fomentar nuevas relaciones dificulta superar el trauma. Algunas personas encuentran la pérdida tan dolorosa que hacen un pacto consigo mismos de no volver a querer nunca más. Podemos decir que el duelo se da por concluido cuando se ha conseguido establecer una nueva relación con el difunto. cuando recuperamos el interés por la vida, nos sentimos más esperanzados, cuando experimentamos gratificación y nos adaptamos a nuevos roles. También somos capaces de pensar en el fallecido sin dolor. Siempre habrá una sensación de tristeza, pero, no nos sacude como en un inicio. Podemos pensar en el fallecido sin manifestaciones físicas como llanto intenso o sensación de opresión en el pecho. El duelo acaba cuando podemos dirigir nuestras emociones en la vida y en los vivos. Ahora bien, algunas reacciones emocionales y conductuales intensas impiden el funcionamiento habitual de la persona y complican el proceso de duelo. Estas son: Aislamiento. Abandono del cuidado personal. Abuso de sustancias. Abuso de medicinas. Estas conductas pueden llevar a desarrollar trastornos depresivos en cuyo caso es fundamental la AYUDA PSICOLÓGICA. La ayuda psicológica para las personas que enfrentan un proceso de duelo psicológico, proporciona herramientas que permiten afrontar esta experiencia además de desarrollar resiliencia.