¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Recuerda que queremos escucharte. No olvides de enviar tus saludos y decirnos de qué parte nos escuchas. Envíanos una grabación de tu voz al correo electrónico equipo@magicosmundos.com. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Alguien me contó una vez una historia misteriosa. Trataba un niño que se llamaba Andrés. Tenía 10 años y vivía en Caracas, Venezuela, con su mamá. Se acercaba el verano, y Andrés estaba emocionado por descansar después de un largo año escolar. Pero este verano iba a ser diferente. This summer was going to be different. Su mamá le había dicho que iba a pasar dos semanas en la finca de su abuelo, en los llanos venezolanos. “¿Los llanos?" preguntó Andrés. "¿Qué son los llanos?" Su mamá le explicó, "Los llanos son unas tierras planas y enormes donde hay mucha naturaleza. Tu abuelo tiene una finca allá con caballos, vacas, y muchos animales." Andrés se emocionó. ¡Le encantaban los animales! Nunca había montado a caballo, y esta era su oportunidad. Cuando Andrés llegó a la finca de su abuelo, no podía creer lo que veía. El paisaje estuvo increíble. La tierra se extendía hasta donde sus ojos podían ver. Había pastos verdes como alfombras y un cielo tan grande y azul que parecía el mar flotando en el aire. "¡Abuelo!" gritó Andrés, corriendo a sus brazos. Su abuelo era un hombre con barba blanca y arrugas alrededor de sus ojos después de tantos años bajo el sol. Llevaba un sombrero de paja, botas de cuero, y una sonrisa enorme. "¡Mi nieto! Bienvenido a los llanos. Hace mucho que no vienes a visitarme." Ese primer día, su abuelo le mostró toda la finca. Le presentó a los caballos, a las vacas, e incluso vio un chigüire nadando en el río. "Abuelo, ¿qué es ese animal?" preguntó Andrés, señalando al chigüire. "Ese es un chigüire, mi nieto. En otros países le dicen capibara. Es el roedor más grande del mundo." Andrés estaba fascinado, nunca había visto a este animal. Esa noche, después de cenar arepas con queso, Andrés se fue a dormir en su habitación. La habitación era sencilla pero acogedora. Tenía una cama con una cobija tejida, una lámpara pequeña, y una ventana que daba a los llanos. Andrés se acostó, cansado pero feliz por su primer día. Cerró los ojos, pero algo le molestaba. Oía el viento y las ranas croando, en vez de los coches de la ciudad. Pero de repente, escuchó algo diferente. He heard something different. Era un silbido. Un silbido largo y alto, como de una flauta. Venía de lejos. Fiuuuuuuuuuu... Andrés se frotó los ojos. "¿Qué fue eso?" El silbido se escuchaba otra vez, un poco más cerca. Fiuuuuuuuuuu... Andrés se levantó de su cama y se asomó por la ventana. Afuera, bajo la luz de la luna, solo veía los pastos bailando con el viento. Pero no veía nada ni a nadie. "Debe ser el viento," se dijo a sí mismo, y regresó a la cama. Pero cuando estaba a punto de dormirse, escuchó el silbido una vez más. Esta vez sonaba más cerca. Andrés sintió mucho frío de repente. He felt a chill. Sus manos comenzaron a temblar. Decidió meterse debajo de sus sábanas y esperar la luz del día. A la mañana siguiente, Andrés se despertó temprano con el aroma de café que estaba preparando su abuelo. "Buenos días, mi nieto. ¿Dormiste bien?" Andrés dudó un momento, y luego preguntó, "Abuelo, ¿escuchaste un silbido anoche?" Su abuelo dejó de remover su café. Miró a Andrés con una expresión seria. "¿Un silbido, dices?" "Sí, era un silbido largo. Lo escuché tres veces, cada vez más cerca." Su abuelo se sentó en la mesa y le indicó a Andrés que se sentara también. "Andrés, en los llanos hay muchas leyendas. Una de las más famosas es la de El Silbón." "¿El Silbón?" preguntó Andrés, con curiosidad. Su abuelo asintió. "Dicen que El Silbón es el fantasma de un hombre que carga un saco lleno de huesos. Camina por los llanos en la noche, silbando. Si su silbido se escucha lejos, significa que está cerca. Pero si se escucha cerca, significa que está lejos." Andrés sintió otro escalofrío. "¿Y qué hace El Silbón?" "Dicen que busca a hombres borrachos o malas personas. Pero no te preocupes, mi nieto. Es solo una leyenda. Probablemente lo que escuchaste fue el viento." Andrés quiso creerle a su abuelo, pero algo dentro de él le decía que no era solo el viento. Esa noche, Andrés estaba determinado a descubrir la verdad. He was determined to find out the truth. Se acostó en su cama, pero esta vez no cerró los ojos. Se quedó despierto, mirando por la ventana, esperando. Las horas pasaron. 9 de la noche, 10 de la noche, 11 de la noche. Andrés comenzaba a tener sueño. Sus ojos se cerraban poco a poco como las puertas de un ascensor. Pero justo cuando estaba a punto de dormirse, lo escuchó. Fiuuuuuuuuuu... El silbido. De nuevo. Esta vez, Andrés no se metió debajo de las sábanas. En cambio, se levantó de la cama, agarró su linterna, y decidió investigar. "Voy a descubrir qué es ese silbido," se dijo con valentía. Salió de su habitación y caminó hacia la puerta principal de la casa. Todo estaba oscuro y silencioso. Hasta las ranas habían parado de croar. Abrió la puerta con cuidado y salió al patio. *puerta chirriando al abrirse* Afuera la luna llena parecía una bombilla prendida en el aire. El silbido se escuchó otra vez, más fuerte. Fiuuuuuuuuuu... Andrés apuntó su linterna hacia el sonido. En la distancia, vio una figura caminando entre los pastos. Era alta, delgada, y parecía estar cargando algo en su espalda. La figura se acercaba, paso a paso. Andrés podía ver que lo que cargaba en la espalda era un saco grande. Su corazón latía rápido. His heart was beating fast. ¿Era El Silbón de verdad? La figura silbaba mientras caminaba. Andrés se quedó paralizado. Ni parpadeó. No sabía si correr o quedarse quieto. Pero entonces, la figura habló. "¿Andrés? ¿Qué haces despierto a esta hora?" Andrés reconoció la voz. ¡Era su tío Ramón! Andrés corrió hacia su tío, exhalando con alivio. "¡Tío Ramón! Pensé que eras El Silbón." Su tío se rió. "¿El Silbón? No, mi niño. Soy yo. Estaba en el pueblo vendiendo nuestras cosechas y regresé tarde. Este saco tiene yuca y plátanos." "Pero... ¿por qué estabas silbando?" Su tío sonrió. "Ah, es una costumbre mía. Silbo cuando camino de noche para no sentirme solo. También ayuda a espantar a los animales salvajes." Andrés se sintió tonto por haber tenido miedo. He felt silly for being afraid. Juntos, Andrés y su tío entraron a la casa. Su abuelo ya estaba despierto, esperándolos. "¿Todo bien?" preguntó su abuelo. "Sí, abuelo. Solo era el tío Ramón." Su abuelo sonrió. "Te dije que probablemente no era nada, mi nieto." Pero la siguiente noche, cuando Andrés regresó a su cama, algo extraño pasó. Justo antes de dormirse, escuchó otro silbido. Esta vez era diferente. This time it was different. Sonaba más profundo, más lejano, y más... escalofriante. Fiuuuuuuuuuu... Andrés se asomó por la ventana. Afuera, en la distancia, vio una sombra muy alta, más alta que su tío, caminando lentamente entre los árboles. Cargaba algo en su espalda. La sombra se detuvo, miró hacia la casa, y luego continuó caminando hasta desaparecer en la oscuridad. Andrés tragó saliva, sus ojos abiertos de par en par. Tal vez la leyenda es verdad, pensó. Esta vez, cerró la ventana, se metió bajo sus cobijas, y decidió que algunas cosas son mejores dejarlas en el misterio. A la mañana siguiente, Andrés no le dijo nada a nadie sobre lo que vio. Pasó el resto de su visita disfrutando de la finca, montando caballos, y ayudando a su abuelo con las vacas. Pero cada noche, antes de dormir, cerraba bien su ventana. Y aunque a veces escuchaba el silbido en la distancia, ya no sentía miedo. Había aprendido una lección importante: hay cosas en este mundo que no siempre tienen explicación, y eso está bien. Los llanos venezolanos están llenos de misterios y leyendas. Y El Silbón es solo una de ellas. ¿Será real? ¿O es solo una historia para asustar a los niños? Eso, mi querido amigo, tú lo decides. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Tú crees que El Silbón es real? ¿Alguna vez has escuchado un sonido misterioso en la noche? Recuerda que esta historia es solo una leyenda. El Silbón no te puede hacer daño. Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. [Saludos] ¡Guau! Gracias por enviar el saludo Juliette. Me parece que te gustan los cuentos de misterio. Espero que hayas disfrutado el del Silbón. Puedes dejarme un comentario y decirme qué te parece. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, solo ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!