¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Hoy estamos continuando el cuento de Madelyn y el chupacabras. Si no has escuchado Parte 1, está en el canal de Mágicos Mundos. Era de noche, y Madelyn seguía despierta, a pesar de estar cansada. Cada vez que sentía sus ojos cerrarse, pinchaba su brazo para despertarse. No iba a dejar que el chupacabras regresara a hacerle más daño a sus animales. Esa noche la luna estaba llena, como un plato de leche, y Madelyn podía ver con claridad el gallinero y el establo de las cabras debajo de su habitación. Madelyn recordaba lo que su hermano le había dicho justo antes de dormir. “Debe ser un simple coyote Madelyn, no existe tal cosa como chupacabras.” Pero ella no estaba segura del todo. She wasn’t entirely sure. Mientras comía parte de su merienda, escuchó un estruendo. *estruendo* Las gallinas comenzaron a moverse inquietas. Madelyn se asomó por la ventana para ver que las había molestado. Fue en ese momento cuando escuchó el gruñido *gruñído* Vio una sombra que paró justo en frente del gallinero, y continuó moviéndose hacía el establo de las cabras. No podía verlo por completo, pero la sombra parecía tener cuatro piernas. Madelyn tragó saliva, agarró su linterna, y fue corriendo hacía la habitación de sus papás. “Papá papá el chupacabras está afuera. Despiértate.” Wake up! Su papá ya estaba sentado en su cama. Él también había escuchado el gruñido. Se puso sus pantuflas, agarró a Madalyn de la mano y corrieron hacía la entrada principal. “Rápido hija. ¡Antes de que haga más daño!” gritó su papá. Cuando abrieron la puerta, no vieron nada. Madelyn apuntó con su linterna al gallinero. Las gallinas estaban temblando en sus cubetas. Después apuntó su linterna hacía el establo de las cabras. Solo alcanzó a ver un movimiento adentro. Entonces ella y su papá se acercaron, de manera sigilosa. Cuando llegaron a la puerta, Madelyn la abrió y apuntó con su linterna hacía adentro. Allí, en frente de ella y su papá, había un animal, agachado sobre una cabra. Parecía un perro, pero más grande. Tenía dos orejas peludas y puntiagudas. Al ver la luz de la linterna el chupacabras levantó su cabeza, y miró a Madelyn y a su papá. Tenía los ojos negros, y parecía que tenía miedo de verlos. Madelyn gritó y abrazó la pierna de su papá, dejando caer la linterna en el piso. El chupacabras soltó un ladrido del susto. Su papá levantó a Madelyn en sus brazos, y agarró la linterna. Pero esta vez cuando apuntó hacía el chupacabras, este ya no estaba. Su papá chequeó el establo, buscando rastros de la bestia, pero esta se había escapado. Lo único que dejó fue una cabra tirada en el piso, y un par de huellas en dirección a la montaña. Madelyn y su papá corrieron para auxiliar a la cabra. Aún estaba viva. “Te vamos a salvar” le susurró Madelyn a su cabra. Su papá regresó a la casa para sacar unas vendas mientras Madelyn se quedaba al lado de la cabra. Cuando regresó su papá, el resto de la familia también salió a ver que estaba sucediendo. Habían escuchado el grito de Madelyn. Con las vendas puestas, su papá dijo “eso estuvo cerca pero la cabra va a estar bien, solo necesita nuestros cuidados y descanso.” Madelyn le contó a sus hermanos y a su mamá sobre el chupacabras, el ruido que hacía y cómo se veía. Todos tenían muchas preguntas, pero su papá los interrumpió y dijo, “Madelyn hiciste un buen trabajo esta noche. Gracias por vigilar la granja. Dejaste el miedo a un lado y salvaste una vida.” Madelyn sonrió, feliz. Había prometido salvar a sus cabras, y así lo hizo. Desde entonces, el chupacabras no ha regresado a la granja de Madelyn y su familia. El chupacabras sabe que no debe acercarse a la granja vigilada por Madelyn, pues una vez lo descubren y su mirada se cruza con la de un humano, este pierde parte de su poder. Donde hay niños y niñas valientes como Madelyn, el chupacabras no aparece. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? Recuerda que esta historia es solo una leyenda y que el chupacabras no te puede hacer daño. Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz! Guau! Gracias por enviar el saludo desde Guadalajara, México Arturo. El cuento de Miguel Hidalgo es uno de mis favoritos también. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, solo ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!