¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, hace muchos años, una mujer hermosa. Era delgada, tenía ojos grandes, la piel oscura, y un cabello negro y ondulado que le llegaba hasta la parte baja de su espalda. Se llamaba La Tatuana. La Tatuana vivía sola, en una aldea en la costa de Guatemala. Pasaba los días en su puesto callejero, vendiendo su producto especial: hechizos de amor. Cuando se acercaba un cliente diciéndole, “Tatuana, estoy enamorado, quiero que la mujer que amo me ame a mi.” La Tatuana escuchaba atentamente. Hacía preguntas, y después, prendía una vela roja. Cerraba sus ojos y comenzaba a susurrar palabras secretas que solo la llama de la vela podía oír. Esas palabras secretas convocaban la magia oculta, la cual usaba para lanzar sus hechizos. Una y otra vez la gente que vivía en la aldea veía el efecto de su trabajo. Cada día alguien más se enamoraba. Gracias a sus hechizos el destino de las personas, las familias, y de la aldea entera estaba cambiando. Los aldeanos comenzaron a gritarle cosas a La Tatuana: “¡Eres una bruja!” gritaban algunos. “¡Eres malvada!” gritaban otros. En ese tiempo, Guatemala estaba bajo la inquisición. Es decir, si una persona no seguía las reglas de la iglesia, eran castigadas. Y sin duda, lanzar hechizos era un crimen. Casting spells was a crime. Entonces, un día, mientras trabajaba en su puesto, llegaron las autoridades para arrestarla. “¡Suéltenme! ¡Yo no hice nada!” La Tatuana suplicaba. I didn’t do anything! Pero se la llevaron a la fuerza a un tribunal, y la colocaron en frente de un juez. El juez le dijo, “Estás acusada de ser una bruja, Tatuana. Si te confiesas, y te arrepientes por tus prácticas malvadas, podrás salvarte. De lo contrario recibirás un grave castigo.” La Tatuana pensó un minuto, y comenzó a negar con la cabeza. “No, no y no,” dijo. “Jamás me voy a arrepentir de mis poderes y mi magia.” El juez abrió sus ojos de par en par, sorprendido, y le dijo “te condeno a pena de muerte por no seguir los reglamentos.” Las autoridades se la llevaron a la cárcel de la aldea. La metieron en una celda, y cerraron la puerta de un golpe. *efecto* Se quedó sola allí, entre las rejas de la puerta y los ladrillos de las paredes. Pero ella aún no había perdido la esperanza, pues era consciente de todo su poder. Una noche, un guardia pasó por su celda, y le dejó un pan mohoso para comer. Le dijo, “mañana será el día en que vas a cumplir tu condena. Mañana morirás.” Tomorrow you will die. La Tatuana contestó, “si mañana voy a morir, quiero pedir un último deseo.” El guardia asintió con la cabeza para mostrarle que estaba escuchando. Entonces, La Tatuana pidió un trozo de carbón, dos rosas blancas, y una vela. Al escuchar su último deseo antes de morir, el guardia se encogió de hombros, y comenzó a reírse a carcajadas, “¿carbón, rosas y una vela? Que tonto tu último deseo.” Pero cuando vió la cara seria de La Tatuana, se dió cuenta de que ella estaba decidida. Más tarde esa noche, el guardia regresó a la celda de La Tatuana con las cosas que ella había pedido. La Tatuana las recibió a través de las rejas, y se dió la vuelta para esconder su sonrisa y no revelar su plan. Una vez el guardia se fue, La Tatuana usó los objetos para armar un altar en su celda. Lo primero que hizo fue prender la vela, y poner una rosa en cada lado. Una vez hizo esto, usó el trozo de carbón para dibujar un barco en la pared de ladrillos. Entonces, se sentó en frente de la vela, y comenzó a susurrar palabras secretas. Palabras de la magia oculta. La llama empezó a bailar, y de repente, se apareció una criatura en frente de ella, al otro lado de la llama. La criatura tenía dos grandes cuernos curvados de color negro, y miró a La Tatuana fijamente con sus ojos rojos del color de la sangre. “¿Por qué me convocaste?” preguntó la criatura. La Tatuana comenzó a susurrar más fuerte, repitiendo conjuros, palabras y hechizos en un lenguaje desconocido. Con sus palabras, hizo un trato con la criatura. Ella le entregaría su alma, a cambio de su libertad. La criatura aceptó. Le extendió su mano y la llevó hacía el barco que La Tatuana había dibujado. Ambos se fueron navegando a través de un mar negro, dejando la celda vacía junto a las rosas, la vela y el trozo de carbón. A la mañana siguiente el guardia pasó por su celda. Solo encontró el carbón, las rosas, y la vela. “¡Qué tipo de truco ocurrió aquí!” gritó el guardia, confundido. Pero no quedaba duda, La Tatuana se había escapado. Lo que no sabía era cómo. Desde entonces, cuenta la leyenda que en días muy lluviosos cuando el mar se torna negro, es porque La Tatuana está buscando lanzar hechizos de amor. *Efecto lluvia* A través de las gotas de lluvia, aparece la forma de un barco, con una mujer hermosa navegando. Muy pocos la han visto, pero quienes lo han hecho, dicen ver a una mujer de pelo largo y negro, con ojos rojos como la sangre. Una mujer sin alma. La Tatuana. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Sabías que La Tatuana es una leyenda guatemalteca, que se ha contado desde hace muchas generaciones? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz [Saludos] ¡Guau! ¡Gracias por enviar un saludo desde El Salvador, Margareth! Me da mucho gusto saber que te gustan los cuentos, especialmente el de los mosquitos. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, solo ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. 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