¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez una niña de siete años llamada Beatriz. Ella vivía con su mamá en la ciudad de Guadalajara, México. Beatriz tenía piel clara, pecas en los cachetes, y siempre llevaba su cabello en dos trenzas, que caían sobre sus hombros como dos cascadas. A Beatriz le fascinaba una cosa en particular: los mariachis y su música *suena música de los mariachis* Escuchar la guitarra, el guitarrón, el violín, y la trompeta, le provocaba una sensación mágica. Sentía como si le crecieran alas que le permitían volar al rancho de su abuelo. Desde el fallecimiento de su abuelo, un año atrás, no hacía más que pensarlo y extrañarlo. Cuando escuchaba el hermoso sonido de los mariachis, sentía lágrimas formándose en sus ojos. “Mamá” solía decir Beatriz, “algún día voy a ser guitarrista y cantante de mariachi como era mi abuelo.” “Claro Beatriz” le contestaba su mamá, “vas a hacer que esté orgulloso de ti” You will make him proud. Era por eso que cada día, después de la escuela, Beatriz practicaba sin cesar, sentada en su cama con su guitarra. Casi siempre tocaba sus dos canciones favoritas, Volver Volver, y Los Laureles. Un día, cuando Beatriz estaba en la escuela, caminando por el pasillo, le llamó la atención un anuncio pegado a la pared. El anuncio decía “inscríbete en el concurso de talento, viernes 23 de mayo.” Beatriz levantó sus cejas. Lo pensó un momento. “Este es mi momento” se decía Beatriz a sí misma, en voz alta. Sacó un lapicero y escribió su nombre completo para inscribirse en el concurso. María Beatriz López Moreno. Apuntó la fecha 23 de mayo en su libreta. ¡Solo iba a tener dos semanas para ensayar! She was only going to have two weeks to practice! Esa noche, mientras Beatriz y su mamá cenaban tamales de pollo con salsa verde, le contó a su mamá sobre el concurso. “Estoy nerviosa mamá. Toda la escuela va a estar allí. ¿Qué tal si me equivoco? ¡Ni sé qué canción voy a tocar!” Su mamá asintió con la cabeza para mostrar que le entendía, y contestó “Beatriz, yo te escucho practicando en tu habitación. Tocas y cantas fenomenal, como tu abuelo. Ten confianza hija.” Beatriz sonrió. Las palabras de su mamá siempre la hacían sentir mejor. Pero tuvo que tomar una decisión muy difícil. ¿Qué canción iba a tocar? Sabía que debía ser una de sus dos canciones favoritas, Volver Volver, o Los Laureles. Esas las había practicado más que cualquier otra. Entonces, para decidir, escribió Volver Volver en una hoja de papel, Y Los Laureles en otra. Colocó las dos hojas en frente de ella. Apuntó con un dedo a Volver Volver, y comenzó a cantar, apuntando a cada hoja de papel en cada sílaba: “De tin marin de do pingue, cúcara, mácara, títere fue, yo no fui, fue teté, pégale, pégale, que ese cochino marrano fue.” Cuando llegó a la palabra “fue,” su dedo estaba apuntando hacía Los Laureles. Beatriz sonrió. Era la canción favorita de su abuelo. Estaba decidida a cantarla en el concurso. She decided to sing it in the talent show. Esa misma noche comenzó a ensayar. Se puso en frente de un espejo, con su guitarra colgando del cuello. Mientras practicaba se imaginaba a sí misma parada en el escenario y a todos sus compañeros y profesores de la escuela viéndola en silencio. Con el paso de los días, Beatriz comenzó a sentirse más y más nerviosa. Pensaba en todo lo que le podía salir mal: ¿Qué pasa si olvido las letras? ¿Y sí me caigo subiendo al escenario? Todas esas dudas rondaban en su cabeza, hasta que por fin, llegó el día del concurso. Beatriz esperaba ansiosamente detrás del escenario, llevando un traje charro, la ropa típica de un mariachi. Botas, un cinturón grande, un par de aretes de oro, y un sombrero redondo. El presentador anunció “Por favor den la bienvenida a Beatriz López Moreno” Beatriz salió de atrás de la cortina, caminando cuidadosamente en sus botas. Se acercó al micrófono y levantó un poco su sombrero charro. Tomó un último respiro, y se susurró a sí misma “esto es para tí abuelo” Señaló al ingeniero. Él encendió la música de acompañamiento, y la canción comenzó. Beatriz cantó con todo pulmón, y tocaba su guitarra. Mientras cantaba podía sentir la alegría de sus compañeros de escuela. Estaban sonriendo, aplaudiendo, y chiflando. Al terminar la canción, el auditorio estalló en aplausos. Beatriz sonrió de oreja a oreja. Saludó al público y regresó detrás de las cortinas. Lo había hecho. Estaba tan feliz con sí misma que sintió que quería hacerlo otra vez! Cuando terminó el concurso, el presentador anunció, “el ganador del concurso de talento es… Beatríz López Moreno!” Beatriz sintió lágrimas de felicidad formándose en sus ojos. Vió a su mamá en la audiencia, estaba aplaudiendo mientras brincaba de emoción. Fue un día que inspiró a Beatriz a continuar cantando y tocando la música mariachi. La música tradicional de México que la llenaba de orgullo, no solo por su identidad sino por el legado que implicaba: su abuelo. Beatriz se dio cuenta de que el acto de valor más grande es seguir los sueños así haya miedo, y que la practica hace al maestro. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Has escuchado la música mariachi? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz ¡Guau! ¡Gracias por enviar el saludo desde México, Luciana! Qué alegría vivir en la tierra del mariachi. Feliz día del niño mexicano atrasado. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, solo ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. 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