¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, un hombre llamado Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco. Pero en este cuento, lo vamos a llamar Simón. Simón tenía la cabeza larga, el cabello oscuro, y unas patillas que recorrían sus orejas y llegaban a su mandíbula. Nació en la capital de Venezuela: Caracas. Nadie hubiera esperado que algún día ese bebé fuera a cambiar la historia de sudamérica, y, del mundo. ¿Pero, cómo lo hizo? Cuando Simón nació, los españoles gobernaban la mayoría de las Américas. Ellos controlaban todo, desde el ejército hasta los mercados. Para Simón, y otras personas nacidas en latinoamérica, la vida estaba llena de injusticias. Los españoles siempre se trataban mejor entre ellos, y por el contrario, eran injustos con los latinoamericanos. Simón no estaba satisfecho con esa situación. De hecho, eso lo hacía enojar. Quería que su pueblo latinoamericano tuviera independencia de España. Así que, se hizo un juramento: “...Juro por mi honor, y juro por la Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen…” Con ese juramento, Simón le declaró la guerra a los españoles. Simón declared war on the Spaniards. Levantó un ejército, y batalló una y otra vez contra ellos, intentando capturar la ciudad donde había nacido, Caracas. Pero un día, tuvo una idea que cambiaría la guerra por completo. Simón sabía que los españoles estaban esperándolo en Caracas. Habían colocado la mayoría de sus tropas para proteger esa ciudad. Pero no lo estaban esperando en la ciudad de Santa Fé de Bogotá, en Colombia. Así que Simón decidió sorprenderlos e ir primero a Bogotá. Solo hubo un pequeño problema: parecía casi imposible llegar, pues las grandes montañas de los andes separaban a Simón de Bogotá. En vez de esquivar las montañas y usar un camino más cómodo, Simón anunció, “Vamos a cruzar las montañas a duras penas.” Sus soldados estaban horrorizados. “¿Estás loco?” le preguntaron. “Are you crazy?” “¿Cómo que cruzar las montañas?” Pero Simón estaba determinado. Sabía que cruzar la montaña era la única forma de llegar de manera sorpresiva y ganar. Era la ruta más difícil de todas. Simón y sus tropas tendrían que subir una montaña cubierta en nieve, tan alta que rascaba el cielo. Sin embargo, unos días después, emprendieron la marcha. Comenzaron a subir paso a paso. Simón cargaba una bandera con las palabras Libertad o Muerte. En su mente, esas eran las únicas opciones. Entre más alto que llegaban, más difícil era. Las piedras caían bajo sus pies. Intentaban balancearse para no caer a los precipicios. Sentían el frío de la montaña hasta en sus huesos. Pero lo peor de todo era el soroche, una enfermedad que se siente cuando estás a la altura. Tenían dolor de cabeza, vomitaban, y se sentían mareados. “Vamos a morir en esta marcha” se quejaban algunos. “Ya no aguanto más” decían otros. Pero aún así, siguieron. Vieron cóndores andinos, volando en círculos en el cielo azul claro de los andes. Lo hacían con tal tranquilidad que parecían estar burlándose de los hombres y mujeres que subían a pie. En el ascenso, dos mil hombres y mujeres murieron. También murieron todos los caballos, burros, y vacas que traían. Pero la suerte de los sobrevivientes cambió cuando, por fin, llegaron a la cima de la montaña. Desde allí, podían ver todo el extenso paisaje. Al bajar al otro lado de la montaña, las tropas comenzaron a sentirse mejor. El clima se puso más cómodo, y dejaron de sentir los efectos del soroche. Primero, llegaron a enfrentarse a los españoles en Tunja. Los españoles estaban tan sorprendidos que quedaron boquiabiertos y con los ojos abiertos de par en par. No podían creer que Simón Bolívar y sus tropas hubieran cruzado la montaña. “¡No es posible!” se quejaron. “¡Son un ejército de locos!” “They are an army of crazy people!” Simón se dió cuenta de que su plan había funcionado. Cuando comenzó la batalla, Simón y sus tropas lucharon con mucha valentía. Mientras peleaban con espadas y lanzas, una tormenta iluminó el campo de batalla con relámpagos. Los relámpagos salían de las nubes como lenguas de culebras, lamiendo la tierra. Para Simón y sus tropas, la batalla no era tan difícil a comparación de casi morir en las montañas. Cuando ellos corrían hacía los españoles, estos huyeron. Al final, todo valió la pena. Después de hacer el cruce imposible de las montañas, sorprender a los españoles, y ganar batalla tras batalla, Simón y sus tropas por fin llegaron a Bogotá. Los bogotanos celebraron su llegada con flores y alegría. La ciudad había sido liberada de los españoles. Y así, con la ayuda del pueblo, Simón comenzó la liberación de seis países: Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia. Por eso, Simón Bolívar fue nombrado El Libertador. For that reason, he was named The Liberator Hoy en día, Latinoamérica aún tiene su libertad. Hombre y mujeres valientes como Simón Bolívar se han asegurado de eso. Es por ello que seguimos celebrando su valentía y sacrificios. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Habías escuchado de Simón Bolívar antes? Si quieres escuchar la historia de la guerra de independencia mexicana, tenemos otro cuento llamado “El Grito de Dolores.” Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz ¡Guau! ¡Gracias por enviar el saludo desde Colombia, Amelia! ¡Que chévere que vivas en un país liberado por Simón Bolívar! Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, solo ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. 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