Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles, en donde tú eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, solo ve a magicosmundos.com y haz clic para grabar. Ahora sí viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, un hombre llamado Diego de Huallpa. Era indígena, tenía la piel oscura, la nariz prominente, y un cabello negro que le llegaba hasta los hombros. Él vivía en la ciudad de Cantumarca, Bolivia. Diego era pastor, y cuidaba un rebaño de 25 llamas en las montañas de sudamérica. Las llamas son animales grandes, que parecen venados, pero con los cuellos largos y la lana áspera. Diego se aseguraba de que sus llamas siempre tuvieran comida, y de que estuvieran a salvo de depredadores como los coyotes. A cambio, las llamas cargaban las cosas de Diego, le ofrecían su vellón, y a veces su carne. Un día, Diego estaba contando sus llamas, como normalmente hacía en las tardes: “21… 22… 23… 24… 24… 24… oh oh.” A Diego le faltaba una llama. Diego was missing a llama. “Debió haberse perdido cuando cruzamos el cerro esta mañana,” se dijo Diego a sí mismo en voz alta. Entonces, comenzó a trazar sus huellas hacía el cerro, en busca de la llama perdida. Caminaba y caminaba, chiflando para llamar la atención de su amiguito peludo. Hasta que, por fin, encontró una mancha blanca entre las piedras. Era la llama perdida, tomando los últimos rayos del sol del día. “Ay amigo, que bueno que te encontré” dijo Diego. “Pero ya es muy tarde, vamos a tener que pasar la noche aquí en el cerro.” Se desapareció el sol, y la tierra se hizo muy oscura. Allí, en lo alto del cerro, hacía mucho, pero mucho, frío. Los dientes de Diego comenzaron a castañetear. Diegos teeth began to chatter. Entonces, decidió recolectar unas plantas a su alrededor y encender un fogón para calentarse. Lo encendió y frotó sus manos cerca de las llamas. *sonido de fuego* Fue en ese momento cuando Diego vió que algo brillaba debajo de las llamas. Era de color plata. Parecían las escamas de un pez bajo el sol. Diego levantó las cejas, estaba sorprendido. Pero no podía acercarse porque estaba muy caliente aún. A la mañana siguiente, despertó temprano pensando en ese brillo que había observado bajo las llamas. El fogón se había apagado, así que Diego comenzó a quitar la ceniza con sus manos. Y allí estaba. Justo donde había visto el brillo, Diego encontró una veta de plata. Uno de los metales más valiosos del mundo. ¡Parecía que ese cerro contenía mucha plata! No podía contener su emoción. Corrió directo hacia su llama y le dió un abrazote. “Lo hicimos amigo! Lo hicimos!” exclamó Diego. Sin su llama perdiéndose Diego jamás hubiera encontrado tanta plata. Diego aún no lo sabía, pero él y su llama acababan de descubrir la fuente más rica de plata en la historia del mundo. En un cerro llamado Potosí. Diego decidió compartir su descubrimiento con uno de sus mejores amigos, Huanca. Los dos se pusieron de acuerdo en que iban a sacar plata del cerro en secreto, y venderla a todo el pueblo. Vivían felices con su descubrimiento y prometieron nunca contarle a nadie sobre el cerro especial. Pero un día, hubo un desacuerdo entre los amigos. Huanca quería quedarse con más plata, y Diego se enojó. Entonces, para vengarse, Diego contó a los españoles que vivían en la región sobre el cerro lleno de plata. He told the Spaniards about the hill full of silver. Los españoles se volvieron locos por la plata. Cuando llegaron al cerro donde Diego había indicado, no paraban de sacar toda la plata que encontraron Por cientos de años los españoles sacaron plata del Cerro de Potosí. Enviaron la mayoría de la plata a España por barcos que cruzaron el océano. Diego y Huanca, por su parte, se quedaron sin nada. Su desacuerdo los llevó al fracaso. Pero aprendieron una lección muy importante: la amistad siempre debe ser lo primero y siempre será necesario respetar los acuerdos que se pactan entre dos amigos, y al final, eso valía más que toda la plata. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Sabías que sí existe el Cerro de Potosí? Está ubicado en el sur de Bolivia y aún tiene plata y muchos otros metales. Ahora vamos a abrir nuestro buzón de voz… Guau, gracias por enviar el saludo Alejandro. ¡Buen provecho a ti y a tu mamá! Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, solo ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de magicos mundos. Hasta el proximo pequeños.