¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, un niño de ocho años llamado Lenin. Él vivía con su mamá y abuela en la sombra de un enorme volcán, ubicado en El Salvador. Desde pequeño, Lenin se quedó fascinado con ese volcán. De hecho, su primera palabra fue “volcán", y lo dijo mientras apuntó hacía ello. “Volcán,” repitió Lenin. “¡Sí!” exclamó su mamá “¡sí es un volcán! It’s a volcano” El volcán parecía una ola verde, cubierta de árboles tropicales, que alcanzaba hasta el cielo. Mientras crecía, Lenin no perdía su interés en el volcán. Ya en la primaria, tuvo que hacer un proyecto: “Niños,” dijo su maestro, “para su proyecto, deben escoger un tema sobre la historia de El Salvador, hacer una investigación, y presentarlo a la clase.” Lenin no tardó ni un segundo en decidir que iba a hacer su proyecto sobre el volcán. “Buena idea, Lenin” dijo su profesor. “No es por nada que El Salvador es conocido como la tierra de los volcanes.” Esa noche, Lenin se sentó con su mamá y abuela a cenar pupusas. Él comenzó a hacerles muchas preguntas sobre el volcán. “¿Cuál es su historia?” “¿Hay un monstruo que vive adentro?” “¿Alguna vez ha salido lava?” Su mamá y abuela se veían la una a la otra. No sabían ni donde empezar con tantas preguntas. Entonces, su abuela comenzó: “Lenin, tus preguntas son muy buenas. Te voy a contar lo que sí sé del volcán.” Su abuela le explicó que el volcán sí había erupcionado. De hecho, los bisabuelos de Lenin estaban vivos cuando erupcionó en 1917. Lenin quedó asombrado, viendo a su abuela mientras ella relataba la historia. Contaba que ese día, hace más de cien años, era un día normal. Los bisabuelos de Lenin estaban tomando café cuando sintieron la tierra moverse bajo sus pies. Los cubiertos en la mesa comenzaron a brincar, y el café de sus tazas se derramó de los lados. “Abuela,” preguntó Lenin, “¿entonces hubo un terremoto?” Su abuela asintió con la cabeza, y continuó con la historia. “Comenzó con un terremoto, pero fue de mal en peor. It went from bad to worse.” Los bisabuelos de Lenin tocaron la puerta de su vecino, un hombre chino que tenía una tienda de abarrotes en su casa. Le pidieron que huyera con ellos, pero el vecino no quiso. Quería proteger su tiendita, y decidió quedarse. Entonces, los bisabuelos de Lenin huyeron a la plaza central. El cielo se estaba oscureciendo, lleno de humo negro y ceniza que salía del volcán. Fue en ese instante cuando vieron la lava salir de la cima del volcán. Era de un color rojo como un chile de árbol. Burbujeaba y salpicaba. It bubbled and splashed. “Uf” dijo Lenin, “que miedo. Pero, ¿qué pasó después? ¿Estaban bien mis bisabuelos?” Su abuela contestó, “tus bisabuelos tomaron refugio en la iglesia. Tenían suerte, y sobrevivieron ese día tan espantoso” Lenin no pudo esperar para compartir esa historia con su clase. Sintió orgullo por lo valientes que fueron sus bisabuelos. Esa misma noche, Lenin comenzó a pegar fotos a una cartulina que usaría para su presentación. Pegó una foto de sus bisabuelos, una de su abuela, y por supuesto, una foto grande del volcán. Pero mientras Lenin practicaba su presentación, le quedaba una duda: ¿Qué había pasado con el vecino chino que no huyó? Fue a buscar a su abuela. Al escuchar la pregunta, su abuela negó con su cabeza y dijo “nunca se supo más de él. Dicen que se quedó en su tiendita hasta el final.” Lenin levantó sus cejas, “que mal,” dijo, “debió haber dejado su tienda y salvado a sí mismo.” Unos días después, a Lenin le tocó presentar su proyecto a su clase. Estaba nervioso, pero tomó un respiro grande antes de pararse en frente de todos. Trajo su cartulina llena de fotos, y comenzó a describirlas una por una. Comenzó con la foto en blanco y negro de sus bisabuelos, sentados en la misma mesa donde desayunaban ese día tan aterrador. Todos los amigos de Lenin quedaron atónitos al escuchar la historia de sus bisabuelos. Era increíble pensar que un volcán que parecía tan pacífico pudo haber causado tanto daño. Al final de su presentación, Lenin compartió una lección que había aprendido, “en caso de peligro es muy importante seguir los avisos, y huir a un lugar seguro. Nuestras pertenencias no valen más que nuestras vidas.” El maestro de Lenin comenzó a aplaudir, y toda la clase se unió en el aplauso. Lenin sonrió muy grande. Él sabía que su presentación, sobre la historia de su familia y su país, era muy importante. Y sería una historia que algún día compartiría con sus propios hijos. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Sabías que El Salvador es conocido como La Tierra de los Volcanes? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz ¡Guau! ¡Gracias por enviar los saludos desde Ohio Aracely y Lenin! Si quieres escuchar tu voz, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!