¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, una niña de 7 años llamada Julieta. Pero todos le llamaban por su apodo, Juli. Juli era morena, tenía cabello ondulado, y ojos verdes como esmeraldas. Vivía con sus papás en la ciudad de Medellín, Colombia. Cada año, Juli y su familia tomaban un vuelo para visitar a sus tíos y primos en la isla de San Andrés. San Andrés es parte de Colombia, pero está lejos, en medio del mar caribe. Ese año, Juli no estaba emocionada por el vuelo. Volar por dos horas le dió ansiedad. It made her anxious. “Mamá,” dijo Juli, “¿está bien si este año me quedo en casa?” Su mamá contestó, “Juli, no, solo tienes siete años. ¿Por qué te quieres quedar?” Juli le explicó que tenía miedo de volar. Especialmente sobre el mar. Su mamá intentó animarla, “hija, vamos a sentarnos todos juntos en el avión. No te preocupes.” Juli cruzó sus brazos. Aún prefería quedarse en casa. Pero, su mamá agregó “¿sabías que hace muchos años un pirata vivía en San Andrés?” Juli frunció el ceño, y preguntó “¿En serio? ¿Un pirata?” Su mamá asintió con la cabeza y dijo, “si vienes con nosotros, te llevaré a buscar rastros de él.” Con eso, Juli estaba convencida. Decidió superar su ansiedad de volar para buscar rastros de un pirata. “Perfecto” dijo su mamá. “Ahora ponte a hacer tu maleta.” A la mañana siguiente, toda la familia subió al avión. Juli se sentó en medio de sus papás, agarrando una mano de cada uno mientras el avión despegaba. Una vez en el aire, ella tomó respiro de alivio *oof*. Comenzó a pensar en el pirata. She started to think about the pirate. ¿Quién era? ¿Por qué vivía en San Andrés? ¿Y cuál rastro dejó? Dos horas después, el avión iba a aterrizar. De nuevo, Juli agarraba las manos de sus papás y cerraba sus ojos. Cuando las llantas del avión tocaron la pista, Juli exclamó “¡Por fin llegamos!” Juli y sus papás manejaron directo a la casa de sus tíos. Después de saludarlos, Juli preguntó a su primo Manuel, si él había escuchado de un pirata en San Andrés. “Oh” dijo Manuel. “Yo recuerdo aprender sobre un pirata en la escuela. El pirata se llamaba Morgan.” Juli se quedó atónita. Entonces sí era verdad que un pirata vivía allí. Y Manuel le había dado una gran pista. Su nombre era Morgan. Juli jaló la mano de su mamá y exclamó “¡mami! ¡mami! ¡Manuel me dijo que había un pirata que se llamaba Morgan!” Su mamá le guiñó el ojo, y contestó “tal vez encontraremos un rastro de él cuando vayamos de compras mañana.” Juli y Manuel juntos comenzaron a corear “¡Vamos de compras! ¡Vamos de compras!” Al día siguiente, Juli, su mamá, y Manuel fueron de compras. Primero entraron en una tienda de ropa. Después en una tienda de recuerdos. En cada tienda, Manuel y Juli buscaban pistas. “Mira Manuel!” exclamó Juli en la tienda de recuerdos, “es un garfio de plástico! Eso significa que debemos estar cerca.” We must be close. En la misma tienda también encontraron unas espadas de plastico. Los dos agarraron una espada y jugaron a pelear. “Arghh” gritó Manuel, como un pirata. Al salir de la tienda, los dos notaron algo extraño en medio de la calle. Era largo, de color oscuro. Cuando se acercaron inclinaron las cabezas, inspeccionando alrededor. Parecía muy antiguo. Fue en ese momento que Juli gritó, “¡es un cañón de pirata!” Juli y Manuel brincaron de alegría. Habían encontrado el rastro del pirata Morgan. La mamá de Juli también estaba muy contenta. Ella ofreció comprarles un pan de coco y contarles sobre el pirata Morgan. En la panadería, la mamá de Juli les contó que el pirata Henry Morgan era de Inglaterra, pero usaba San Andrés como un refugio para hacer incursiones a las colonias de España. Él robaba mucho tesoro de Cuba, Panamá y Venezuela. Es por eso que Juli y Manuel habían encontrado su cañón allí la isla. “Tal vez usó ese cañón para robar tesoros,” dijo Juli. Más de noche, justo antes del atardecer, toda la familia estaba caminando en la playa. Manuel y Juli se fijaban en el horizonte, buscando barcos de piratas. Manuel estaba seguro de haber visto uno. “¿Lo viste?” preguntó. “Me imagino que es del pirata Morgan,” La memoria del pirata Morgan seguramente seguirá viviendo en las imaginaciones de los niños y niñas que visitan la isla de San Andrés, Colombia. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Sabías que el pirata Morgan sí vivía en la isla de San Andrés? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!