¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, un niño de siete años llamado Diego. Diego vivía con sus papás y su abuela en un bosque nuboso de Guatemala. Un bosque nuboso es un lugar muy especial - no solo hay árboles, sino también hay nubes que llegan hasta la tierra. Un día, Diego estaba en la escuela. Era su última clase del día, y su maestro, el Señor García, preguntó a la clase: “¿Alguien sabe cual es el ave nacional de Guatemala?” Hubo un silencio. Diego vió a sus amigos, pero nadie levantó la mano. Nobody raised their hand. El señor García cruzó sus brazos, decepcionado, y dijo “les voy a dar una pista. Este ave también está en nuestra bandera.” Pero nadie contestó aún. Entonces, el Señor García les explicó que el ave nacional es el quetzal. “Un quetzal tiene plumas verdes y rojas, radiantes,” dijo el Señor García, “esas plumas reflejan el sol como si fueran joyas.” Diego se quedó fascinado con la descripción del quetzal. ¿Plumas radiantes como joyas? ¿Por qué nunca he visto uno?, pensó a sí mismo. Después de la escuela, Diego regresó a casa. Su abuela estaba en el sofá, tejiendo un huipil colorido. “Te está quedando muy bonito,” dijo Diego. “Oye, abu, alguna vez has visto un quetzal?” Su abuela levantó la cara de su trabajo, y vió a Diego a los ojos. “Sí, Diego. Cuando yo era niña habían muchos quetzales. Pero ya no.” Diego preguntó “¿Qué les pasó abu?” Su abuela miró hacía abajo, y le explicó que los quetzales viven en el bosque. Los seres humanos han cortado mucho el bosque. Y desde hace muchos años, la gente ha cazado quetzales por sus plumas radiantes. “Pero,” dijo su abuela, “si sales muy temprano al bosque, y si tienes mucha paciencia, podrías encontrar uno.” Al escuchar eso, Diego caminó hacía la oficina de su papá. Puso sus ojitos de cachorrito y preguntó, “Papá, necesito un favor ¿Puedes madrugar conmigo mañana para buscar quetzales en el bosque?” Su papá se rió. “Con ojos así ¿cómo puedo decir que no?” How can I say no? Entonces, Diego puso su alarma para las seis de la mañana, y se acostó a dormir. Al día siguiente, su alarma lo despertó con un susto. Aún estaba oscuro afuera, pero Diego caminó, arrastrando sus pies, a la habitación de sus papás. Su papá, ya despierto, estaba poniendo su mochila. Los dos salieron caminando de su casa. El sol estaba saludando la tierra con sus primeros rayos del día. “Oye Diego,” dijo su papá. “Te tengo una sorpresa.” El papá de Diego abrió su mochila y sacó una cajita. Se la pasó a Diego. Cuando Diego la abrió encontró un par de binoculares. “¡Qué chilero!” exclamó Diego. “¡How cool!” Su papá le dijo que eran sus binoculares cuando él era niño, y los quería regalar a Diego…. Diego cargaba los binoculares en su mano mientras los dos seguían caminando entre árboles y nubes. En una parte del sendero, las nubes eran tan densas que Diego casi no pudo ver a su papá. Extendió la mano para quitar la nube de su camino. Pero aún no encontraban un quetzal. Entonces, decidieron tomar un descanso debajo de un árbol grande. Entre los ruidos del bosque Diego y su papá escucharon un canto [whistle]. Los dos se congelaron. Se levantaron lentamente, y dieron una vuelta por el árbol. Diego se llevó los binoculares a su cara para inspeccionar todos los árboles cercanos. Pero aún no vieron nada. They still didn't see anything. Hasta que… woosh… un destello verde cruzó sus vistas como si fuera un relámpago. Diego y su papá se encontraron con la mirada, y los dos asintieron con sus cabezas, sin decir nada. No querían hacer ningún ruido. Caminaban de puntillas para obtener una mejor vista de un árbol en particular. De nuevo, Diego levantó los binoculares a sus ojos y los enfocó. Comenzó a respirar rápidamente y susurró a su papá “¡Papá es un quetzal!” El quetzal era más radiante de lo que Diego pensaba. Sí era como muchos decían, una joya con alas brillando en el sol del día. Diego, emocionado, abrazó a su papá. “Vi mi primer quetzal con tus binoculares papá,” exclamó. Cuando Diego regresó a la escuela el lunes, el Señor García preguntó a la clase cómo les había ido el fin de semana. Diego levantó la mano. “¿Quieres contarnos qué hiciste?” preguntó el Señor García Diego contestó, “¡Vi un quetzal!” El Señor García sonrió y levantó el pulgar. Todos los amigos de Diego comenzaron a hacerle preguntas sobre el quetzal, el famoso ave de plumas brillantes. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Sabías que el quetzal es un ave muy importante en Guatemala? El quetzal está en su bandera, su dinero, y se menciona en el himno nacional! Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!