La Piñata Navideña ¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Si quieres escuchar tu voz al final de un cuento, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, una familia de apellido García que vivía en la ciudad de Morelia, Michoacán, México. Era una familia de cuatro: dos papás, y dos hermanos, llamados Daniel y Epifanio. Los dos hermanos eran muy diferentes. Daniel tenía ojos grandes de color café, y llevaba lentes gruesos. Su pasatiempo favorito era leer. En cambio, Epifanio era atlético. Jugaba fútbol en la calle casi todos los días. A veces Epifanio invitaba a su hermano a jugar: “Vamos Daniel” decía Epifanio. “No puedes quedarte en casa todo el día leyendo. ¡Qué aburrido!” How boring! Pero Daniel nunca aceptó la invitación. Para él, leer no era aburrido. Podía viajar a nuevos mundos a través de sus libros. Mientras Epifanio jugaba en la calle, Daniel estaba viajando al espacio exterior, o navegando con piratas Como ya era diciembre, era la época de navidad. Cada año, como tradición, la familia García construía una piñata navideña. Es una tradición muy común en México. Los papás juntaban los materiales necesarios: un globo, papel de periódico, pegamento, cinta adhesiva, cartulinas de colores, y mucho papel crepé. Daniel y Epifanio trabajaban juntos para formar la piñata, una estrella vacía con siete picos. Dentro de la piñata, metieron dulces mexicanos, como paletas, caramelos, mini mazapanes, y muchos más. Los hermanos sonrían al pensar que en la nochebuena, cuando toda la familia extendida se reunía en su casa, iban a poder colgar la piñata de un árbol, y usar un palo para romperla. Así caerían todos los dulces que estaban metiendo. Cuando ya habían terminado con la piñata, su papá les preguntó “¿Ustedes saben por qué la piñata tiene siete picos?” Los hermanos se encogieron de hombros. “Pues, no” contestó Daniel. “Bueno”, dijo el papá, “les tengo una tarea. Antes de romper la piñata en la nochebuena, les voy a preguntar la misma pregunta de nuevo. No vamos a comenzar a pegar la piñata hasta que sepan la respuesta.” Epifanio suspiró. No quiso tener una tarea. He didn’t want to have homework. Pero a Daniel le interesaba. ¿Por qué será que la piñata tiene siete picos? Y por qué pegamos la piñata en primer lugar? Al día siguiente, Epifanio salió con sus amigos a jugar fútbol como siempre. Mientras tanto, Daniel fue a la biblioteca. Preguntó a la bibliotecaria “¿tienen algún libro sobre las tradiciones de navidad?” Por suerte, la respuesta fue que sí. Daniel regresó a casa con su nuevo libro a estudiar. Una semana después, ya era la nochebuena. Daniel, Epifanio y sus diez primos y primas se juntaron en la casa. Toda la familia comió tamales, tacos de carne asada, tomó ponche, y de postre comieron buñuelos. Todos los niños se fijaban en el reloj. Sabían que a las 11pm podrían romper la piñata. ¡Por fin la hora llegó! Los niños se juntaron en frente de la casa. El papá de Daniel y Epifanio colgó la piñata de un árbol. Los niños se pusieron en una fila, del más pequeño al más grande. Estaban listos para vendarse los ojos, tomar el palo, y pegar. Fue en ese momento que el papá se paró en frente de la piñata, y preguntó: “antes de empezar, ¿alguien me puede decir por qué la piñata tiene siete picos?” Hubo un silencio entre los niños. There was silence amongst the kids. Epifanio vió a su hermano e hizo una cara de incertidumbre. Pero Daniel levantó la mano con entusiasmo. “Papá, cada pico de la piñata representa un pecado capital.” “¡Eso es!” respondió su papá. “Muy buen trabajo Daniel. ¿Y aprendiste algo más de la piñata?” Daniel contestó que sí. Que el palo representa la fuerza, y pegar y romper la piñata muestra la victoria sobre los pecados. Vendarse los ojos representa la fé, y los dulces son la recompensa por vencer los pecados. “¡Órale!” dijo su papá. “Ni yo sabía todo eso. Ahora, ¡adelante!.” Todos los niños tomaron su turno pegando la piñata. Llegó el turno de Daniel y con un golpazo enorme rompió la piñata. Todos los dulces cayeron al suelo y los niños corrieron a recolectar la mayor cantidad posible. The kids ran to collect all the candy they could. Después de la celebración Epifanio vió a su hermano con orgullo. “Bien hecho hermano. ¡Leer libros sí tiene sus beneficios!” Y juntos los hermanos gritaron “¡feliz navidad!” ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Cómo celebras la navidad en tu familia? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!