¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, dos gemelos de 10 años, llamados Oliver y Ana. Vivían con sus papás en Oregon, en el norte de los Estados Unidos. Oliver tenía cabello corto y oscuro, y llevaba lentes. Ana tenía cabello largo, y tenía pecas en la cara. Los gemelos eran muy traviesos, y siempre peleaban entre ellos. Cuando Oliver quería un juguete, Ana se lo quitaba. Cuando Ana estaba comiendo un dulce, Oliver le robaba una mordida. Sus peleas siempre terminaban en tirones de cabello, empujones, y gritos. Cada vez que su papá venía a ver qué pasaba, Oliver se quejaba “Ana empezó”, y Ana contestaba “¡no, fue Oliver!” Su papá, ya cansado de siempre verlos peleando decía “¡ya basta! ¡Déjense en paz por favor!” Pero aunque peleaban mucho, los gemelos sí estaban de acuerdo sobre una cosa: su estación favorita del año era el otoño. Cada otoño en Oregon, la temperatura baja, y los árboles cambiaban de color verde a rojo, anaranjado y amarillo. Además, era el tiempo de celebrar dos fiestas estadounidenses: Halloween y el día de acción de gracias. Ese año, su papá les pidió ayuda para cocinar la cena del día de acción de gracias. He asked for their help making Thanksgiving dinner. “¡Oliver! ¡Ana!” gritaba su papá, “vengan a ayudarme en la cocina, la comida no se va a cocinar sola.” Los gemelos salieron de su habitación y vieron a su papá, con caras de confusión. “¿Seguro papá?” preguntó Ana. “Es que no sabemos cocinar.” “Sí” contestó su papá. “Como tu mamá está trabajando hoy, necesito ayuda. Esto va a ser divertido. Ana, tú te vas a encargar de la salsa de arándanos rojos. Oliver tú del relleno. Y yo me encargo del pavo rostizado. Aquí tengo las recetas que te van a explicar como hacer los platos. Ahora, ¡manos a la obra!” Los gemelos leyeron las recetas y sacaron los ingredientes necesarios. Ana comenzó a mezclar los arándanos rojos con agua y azúcar. Oliver comenzó a picar cebolla, apio y ajo. Pero cuando ya era hora de cocinar, los gemelos ocupaban la estufa al mismo tiempo. They both needed the stove at the same time. Se pararon juntos, en frente de la estufa. “¿Me das espacio Oliver?” preguntó Ana. “Estás ocupando toda la estufa.” “Pues tengo hombros más anchos” contestó Oliver, “necesito más espacio” Comenzaron a empujarse el uno al otro. Ana le dió un empujón tan fuerte a Oliver que sus lentes se cayeron de su cara. “¡Ana!” gritó Oliver, “mira lo que has hecho. ¡Mis lentes se cayeron en la comida!” Era verdad. Los lentes de Oliver se habían caído en el relleno. Su papá metió la mano al relleno y los sacó antes de que se quemaran. “Hijos” dijo, “hoy es un día especial. Por favor comportense y compartan la estufa. Pronto su mamá regresará del trabajo y quiero tener la cena lista.” Los gemelos se vieron el uno al otro con los ojos entrecerrados. Seguían cocinando hasta que la cena estuviera lista. Pusieron toda la comida en platos especiales, y los colocaron en la mesa. Su mamá entró la casa justo cuando habían terminado. “¡Que delicia!” dijo con sorpresa. How delicious! Toda la familia se sentó a comer. Mientras comían la rica cena, el papá explicó que el día de acción de gracias es un día para dar gracias por lo bueno de la vida, como la familia, la comida. “Hay que dar una vuelta por la mesa y decir para qué estamos agradecidos,” dijo. La mamá comenzó, y dijo “Yo estoy agradecida por encontrar un trabajo que me permite pasar más tiempo con ustedes en días especiales, como hoy.” Ana era la siguiente, “Yo estoy agradecida por tener una familia que me ama. Y por tener un gemelo que me hace la vida más divertida.” Oliver estaba sorprendido. No pensó que Ana lo iba a mencionar. Entonces dijo “Yo estoy agradecido por tener nuestra casa, la familia, y por tener una gemela. Aunque peleemos, la amo.” Los gemelos se vieron y sonrieron. El papá terminó la vuelta, “Yo estoy muy agradecido por ustedes. Tener a toda la familia junta hoy me hace muy feliz. ¡Y una cosa más! Estoy agradecido que el relleno no sabe a los lentes de Oliver” Toda la familia se rió y continuó disfrutando de la comida. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Y tú, para qué estás agradecido? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!