¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, una mujer hermosa. Tenía cabello largo, y oscuro. Ojos de color verde, y una sonrisa radiante. Se llamaba Añañuca. Añañuca vivía sola, en el pueblo de Monte Rey, Chile. Como Monte Rey era un pueblo pequeño, todos los residentes se conocían. Y todos los hombres del pueblo estaban enamorados de Añañuca. Cuando caminaba por la calle, solía escuchar, “Añañuca, casate conmigo.” O “Añañuca, acepta estas flores, por favor.” Pero Añañuca no hizo caso a esos hombres. Simplemente no estaba interesada en ellos. Ella prefería esperar el amor verdadero. She preferred to wait for true love. Hasta que un día, llegó un extraño a la entrada de Monte Rey. Era un minero de piel blanca. Su cara manchada con polvo negro de las minas. En su mano cargaba un pico minero, y venía caminando. Parecía muy cansado. Los poblanos dejaron pasar al minero, y le ofrecieron agua y empanadas. Querían saber más de él. They wanted to know more about him. “¿De dónde vienes?”, “¿Y a dónde vas con ese pico?” le preguntaron, mientras se sentaba a comer sus empanadas. El minero les contó que venía de muy lejos. Estaba en búsqueda de un tesoro. Él había escuchado que un tesoro estaba escondido dentro de una colina en Chile central. Pero no sabía cual colina. Fue en ese momento que el minero levantó sus ojos y vió una mujer, viéndolo desde la puerta. Era la mujer más hermosa que había visto, con un vestido largo de color rojo. “¿Cómo te llamas?” preguntó el minero. “Me llamo Añañuca,” contestó la mujer, sonriendo. Añañuca pensó que, a primera vista, había encontrado su amor verdadero. Pero el minero no pensaba quedarse en Monte Rey por mucho tiempo, porque tenía que seguir en su búsqueda del tesoro. Pero sus planes cambiaron después de ver a Añañuca, y decidió quedarse con ella. El minero y Añañuca comenzaron a pasar mucho tiempo juntos. Y de pronto, se enamoraron. Una noche, mientras dormían en su cama, el minero se despertó sobresaltado. “¡Ah!” gritó. “¡No puede ser!” Añañuca se despertó, confundida. “¿Qué pasó amor?” preguntó, “¿tuviste una pesadilla?” El minero volteó a verla, y le dijo “¡Acabo de tener un sueño muy raro. Un espíritu me enseñó dónde está el tesoro!” El minero estaba convencido de que el espíritu había apuntado a una colina específica. Y que en esa colina iba a encontrar el tesoro. Ese mismo día el minero empacó sus cosas. Quería partir lo más pronto posible. Añañuca estaba feliz por él. Iba a conseguir lo que siempre había querido, su tesoro. Pero lo iba a extrañar. Le dio un fuerte abrazo, y lo vió caminar hacía el horizonte, cargando su pico minero. Pasó un día, y no regresó. Pero Añañuca no estaba preocupada, sabía que podía tardar en encontrar el tesoro. Pasó una semana, después dos, pero todavía nada. Cuando pasó todo un mes Añañuca empezó a llorar. Extrañaba mucho a su amor, y no sabía cuando iba a regresar. She didn’t know when he would come back. Comenzó a pensar en todas las posibilidades “¿Pudo haber caído en una grieta? ¿Pudo haber quedado sin agua en el desierto?” La mente de Añañuca estaba llena de malos pensamientos. Hasta que un día, ella se colapsó en el suelo de tanta tristeza. No tuvo la energía de levantarse, y se murió. Todo el pueblo de Monte Rey lloraba por ella. Era la mujer más bella del pueblo, y ahora estaba muerta. Para honrarla, los poblanos enterraron su cuerpo en el cementerio. Mientras la enterraban, comenzó a llover. Gotas de lluvia muy grandes cayeron a la tierra seca. Los poblanos pensaban que el cielo también estaba llorando por ella. Pero a la mañana siguiente, cuando se despertaron, los poblanos vieron que todo el pueblo estaba lleno de hermosas flores rojas. Comenzaron a celebrar, porque sabían que las flores eran una señal de Añañuca. Por eso, de ese día en adelante, llamaron esas flores Añañuca. Y nunca se olvidaron de la mujer hermosa que esperaba su amor verdadero. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Sabías que la flor Añañuca existe en Chile en la vida real? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides seguirnos y activar la campanita para no perderte los nuevos cuentos de Mágicos Mundos. ¡Hasta el próximo pequeños!