¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, un padre franciscano que vivía en un convento, una casa donde vive gente dedicada a la religión. Este padre era particular, y vivía una vida contradictoria. Pero una noche, tuvo un susto tan grande que cambió su estilo de vida para siempre. Pero, ¿quién era ese hombre? Y ¿qué le pasó esa noche? Él se llamaba Manuel de Almeida, y vivía en la ciudad de Quito, Ecuador. Un día, el Padre Almeida tuvo una idea, y la compartió con sus amigos: “oye, ¿qué tal si escapamos del convento esta noche, y vamos a festejar?” A sus amigos les fascinaba la idea. “Que chévere”, decían. Ellos sabían que era prohibido salir de noche, pero querían correr el riesgo. They wanted to take the risk. Esa misma noche, cuando los demás estaban dormidos, Padre Almeida y sus amigos se ayudaron el uno al otro para escalar el muro del jardín. Bajaron silenciosamente a la calle, y se fueron corriendo hacía la fiesta más cercana. Varias horas después, regresaron al convento, cansados de tanta fiesta. Al regresar, se les acercó el Padre Principal, con una cara de decepción. “Muchachos” dijo el Padre Principal, “me han informado que ustedes se escaparon anoche. Les recuerdo que es completamente prohibido salir de noche, especialmente para festejar.” Los amigos del Padre Almeida vieron al suelo, con vergüenza. Regresaron de inmediato a sus cuartos. They went immediately back to their rooms. Al día siguiente, Padre Almeida tuvo otra idea, “creo que sé cómo podemos escapar sin que nos vieran”, dijo. “¿Qué tal si intentamos otra vez?” Pero esa vez, sus amigos no querían ir. Tenían miedo de ser descubiertos de nuevo, y expulsados del convento. El Padre Almeida se dió cuenta que si quería escapar, tendría que ir solo. Entonces, lo hizo. So, he did it. Esa noche tomó una ruta más secreta. Había una ventana muy alta en el convento, arriba de una estatua de Jesús de tamaño real. Escaló la estatua y estiró los brazos para alcanzar la ventana. Fue en ese momento que escuchó una voz decir “¿Cuándo será la última vez que hagas esto Padre Almeida?” El Padre Almeida dió la vuelta, pero no vió a nadie. La voz parecía emanar de la estatua de Jesús. Entonces contestó riéndose, “¡Hasta la vuelta, Señor!” ja ja. Alcanzó la ventana, pasó por ella, y se bajó a la calle a festejar. No hizo caso a la voz misteriosa. Pero esa noche tuvo un susto que le cambiaría la vida. Después de festejar, mientras caminaba de regreso al convento, vio un grupo de hombres caminando por la calle. Estaban cargando un ataúd, e iban en camino al cementerio. Eso le pareció muy raro a Padre Almeida. ¿Por qué estarían haciendo un funeral tan de noche? Decidió acercarse. Preguntó a un viejito, que era parte del grupo, “¿quién es el difunto?” El viejito contestó “Se murió el Padre Almeida. Que descanse en paz. Lo vamos a enterrar esta noche.” El Padre Almeida no pudo creer lo que escuchó. “¿Cómo que he muerto?” pensaba. Fue directamente al ataúd. Abrió la tapa, y para su sorpresa, se vio a sí mismo, muerto. Se asustó tan grave que fue corriendo de regreso al convento. Subió de nuevo la pared, se metió por la ventana, usó la estatua de Jesús para bajar, y de nuevo, escuchó una voz misteriosa “¿Cuándo será la última vez que hagas esto Padre Almeida?” Esa vez, el Padre Almeida no contestó. Tal era su susto. Cuando llegó a su cuarto, se quedó pensando en la voz misteriosa. ¿Pudo haber sido la estatua de Jesús? Juró que jamás iba a escapar a festejar. Y desde entonces, él no lo hacía. Esa noche el Padre Almeida aprendió una lección muy importante: no era correcto escaparse para festejar noche tras noche. Los excesos en la vida son peligrosos. Hoy en día, hay un museo llamado El Museo de Padre Almeida, que conmemora a este personaje único. Está ubicado en Quito, Ecuador, y allí puedes conocer el lugar de los hechos de su historia. ¿Qué piensas? ¿Te gustó la leyenda de hoy? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides! Todos los cuentos de Mágicos Mundos están disponibles en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o donde sea que escuches tus podcasts.