¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Escucha todos los cuentos de Mágicos Mundos en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o donde sea que escuches tus podcasts. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, dos hermanos que se llamaban María y Héctor. María era la hermana menor, con solo 6 años. Héctor era más grande, con 8. María y Héctor vivían con su papá en la ciudad de Tehuantepec, México. Un día, cuando estaban alistándose para la escuela, su papá les dijo “hijos, vengan para acá, les tengo que decir algo.” María y Héctor se pararon en frente de él. “Hoy quiero que regresen justo después de la escuela. No vayan a jugar en la calle. Estamos en época de El Niño, y va a soplar el viento Tehuano.” María y Héctor se quedaron viendo a su papá, confundidos. They were confused. Héctor sí recordaba haber visto el viento Tehuano una vez, pero no sabía que era El Niño. María, como era más pequeña, no sabía de qué hablaba su papá. Por fin ella preguntó “Papá, ¿qué es El Niño? ¿Y el viento Tehuano? ¿Es peligroso? ¿Qué nos puede hacer?” Estaba hablando tan rápido que su papá no tenía tiempo de contestar. “María, María no te preocupes, te explico todo más tarde. Solo recuerda regresar a casa en cuanto termine la escuela. Ahora ya, es hora de irse, se les está haciendo tarde.” María y Héctor salieron de su casa, caminando por las calles de tierra. Siempre caminaban juntos de ida y de vuelta de la escuela. Ese día, la ciudad era muy silenciosa. No había personas en las calles, ni perros ladrando. Se le hizo muy extraño a María. “Héctor,” preguntaba “¿de qué estaba hablando papá?” Héctor le explicó que él recordaba que hace dos años el viento Tehuano soplaba. Que desde la ventana de su habitación pudo ver el aire lleno de polvo, y vio volar papeles, arbustos, hasta gallinas. “Uy” contestó María, “suena que es un viento muy poderoso.” Al llegar a la escuela, María no pudo concentrarse. Se metió su libreta en su escritorio y se quedó pensando en el viento. Soñando despierta. De pronto, sonó el timbre del fin del día. Su maestra anunció “Clase, no olviden que mañana hay que entregar sus tareas.” Don’t forget to turn in your homework tomorrow. María fue a encontrar a Héctor en la entrada de la escuela. “Vámonos” dijo María “¡el cielo se está oscureciendo!” Cuando Héctor vio hacía arriba, vió que María tenía la razón. Ya iba llegando una tormenta… y el viento Tehuano. Salieron caminando de prisa. A la mitad del camino, María se paró. “Ay no” dijo. Héctor se dio la vuelta para verla. “Héctor, olvidé mi libreta en mi escritorio. Y tengo que entregar mi tarea mañana.” María no sabía qué hacer: seguir caminando a casa como su papá le había pedido, o regresar por su libreta” En ese momento sintieron una ráfaga de viento frío en sus caras. “Lo puedo alcanzar si corro” gritó María. Se fue corriendo hacía su escuela. Héctor no iba a dejar a su hermana sola. Se fue corriendo detrás de ella. “¡María espérame!” La fuerza del viento seguía creciendo, empujando las espaldas de los hermanos hacia la escuela. Al fin, llegaron. María se metió a su aula, agarró su libreta y salió corriendo. Héctor y María se agarraron de las manos y corrieron hacia casa. Pero ahora, el viento había levantado el polvo de las calles. Los hermanos no podían ver; tenían que usar sus manos para proteger sus ojos del polvo. María gritaba, “No alcanzo a ver. ¿Estamos cerca?” Sintió el polvo entrar en su boca y nariz. “PUAH”, escupió. Sintió Héctor jalar su brazo fuerte y WOOSH. El viento se paró. De un golpe Héctor los había metido en su casa, y cerrado la puerta. Los dos se cayeron al suelo, exhaustos de tanto correr. They fell to the ground, exhausted. Su papá, al verlos en el suelo, usó su suéter para quitarles el polvo de las caras. “¿Qué les pasó?, preguntó. “Les había pedido que regresaran justo después de la escuela.” María y Héctor se vieron el uno al otro. Ninguno de ellos contestó a su papá. “¿Hijos, qué les pasó? Preguntó de nuevo. María contestó, “Papá, es que olvidé mi libreta en la escuela, y tengo tarea. Pensé que podría ir rápido a agarrarla, pero el viento se puso muy fuerte.” “Ok ok”, dijo su papá. “Y Héctor, ¿te quedaste con tu hermanita?” Héctor asintió con la cabeza. “Hijos, la siguiente vez, espero que sigan mis instrucciones. Pero estoy orgulloso de ustedes por quedarse juntos y cuidarse el uno al otro.” Los niños dieron un suspiro de alivio. They breathed a sigh of relief. “Papá”, preguntó María, “¿ahora nos puedes contar ¿qué es El Viento Tehuano y El Niño?” “Claro” dijo su papá. Explicó que el viento Tehuano es un viento especial del sur de México. El viento pasa entre la brecha de dos montañas, como un túnel, haciendo que sople muy fuerte. Y El Niño es un cambio de clima que pasa cada 2 a 7 años, que hace que el viento Tehuano sople aún más fuerte. “Uy” dijo María, “por eso estaba tan peligroso hoy” “Así es”, dijo su papá. “Pero lo bueno es que ahora estamos en casa juntos” Ese día María y Héctor aprendieron sobre El Viento Tehuano, y El Niño. Pero también aprendieron que como hermanos, tienen la responsabilidad de cuidarse el uno al otro. ¿Qué piensas? ¿Sabías que El Viento Tehuano y El Niño existen en la vida real? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, ahora es más fácil que nunca. Solo ve a magicosmundos.com y haz click para grabar. Y no olvides! Todos los cuentos de Mágicos Mundos están disponibles en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o donde sea que escuches tus podcasts.