¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Escucha todos los cuentos de Mágicos Mundos en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o donde sea que escuches tus podcasts. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, un emperador de México. Era alto e ilustre. Llevaba ropa de lujo, collares con joyas brillantes, y tenía una barba que peinaba a la mitad: un lado a la izquierda, y otro a la derecha. Él reinó en México, con la ayuda de su esposa. Solo había un pequeño problema… Los mexicanos no lo querían como su emperador. De hecho, los mexicanos querían sacarlo del país. They wanted him out of the country Pero, ¿quién era ese emperador? Y ¿qué pasó con su reino? Él se llamaba Maximiliano. Nació y creció en Europa. Cuando ya era adulto, su amigo le sugirió una idea: “Maximiliano, ya has vivido toda tu vida en Europa, ¿qué tal si vas a México a ser emperador? Allí hacen falta.” Maximiliano no estaba seguro: “O no”, dijo, “yo no sé nada de México. ¡Ni lo he visitado!” Pero sus amigos seguían insistiendo. Le dijeron que sería un muy buen emperador. Que podría mejorar el país, y que todos los Mexicanos lo amarían.” Poco a poco, Maximiliano comenzó a cambiar de opinión. “Mmm, sería divertido ser emperador. Quiero que todos me amen. Tal vez debo ir.” Maybe I should go Su otro amigo, el emperador de Francia, Napoleón, estaba de acuerdo. Hasta ofreció enviar el ejército de Francia para apoyar a Maximiliano en México. Finalmente, Maximiliano lo platicó con su esposa, Carlota. Ella le dijo, “¡Maximiliano, eres un hombre inteligente y honorable. ¡Yo sé que serás un excelente emperador! Además yo te puedo ayudar a gobernar.” Con eso, estaba decidido. La influencia de sus amigos y su esposa convencieron a Maximiliano que sería una buena idea viajar a México a ser emperador. Pero en ese tiempo, México estaba en guerra. Recién se había liberado de España, y muchos mexicanos querían formar un gobierno de mexicanos, no de europeos. A pesar de eso, Maximiliano salió de Europa en un barco grande. Cruzó el océano y tocó tierra en Veracruz, México. Él había imaginado una llegada extravagante. Con fiestas, bailes, y miles de Mexicanos saludándolo por primera vez. Pero no fue así, para nada. Cuando llegó, había poca gente para saludarlo. Maximiliano se dió cuenta que no iba a ser tan fácil gobernar México. Al otro lado del país, hubo otro hombre que también quería gobernar México. Se llamaba Benito Juárez, y él sí era mexicano. Era un indígena de piel morena. Representaba al pueblo mexicano. Mientras Maximiliano vivía como un rey en el Castillo de Chapultepec, él sí intentó mejorar el país. Escribió muchas leyes que dieron derechos a los trabajadores, y a los pobres. Pero todo fue en vano. La verdad es que aunque haya escrito muchas leyes, nunca tuvo control del país. He never had control of the country Benito Juárez y sus seguidores estaban batallando constantemente para echar a Maximiliano del país. En vez de escuchar los deseos de los Mexicanos, Maximiliano se quedó en el país. Decía a su esposa “Carlota, ¿por qué no me aman aquí? No lo puedo entender.” “Ay Maximiliano” decía Carlota, “sí te aman. Y te van a amar aún más. Eres un emperador excelente.” Pero no era así. Los Mexicanos estaban uniéndose más y más en contra de Maximiliano. No querían a un emperador europeo. Querían a Benito Juárez. El ejército de Benito Juárez se estaba acercando al Castillo de Chapultepec. Maximiliano comenzó a darse cuenta que podía perder la guerra contra Benito Juarez. “¿Cómo es que se está acercando tanto?” preguntaba Maximiliano. “Ahora, en vez de escribir leyes, tengo que enfocarme en defenderme.” Fue con su ejército a Querétaro, una ciudad al norte del castillo. Allí tuvo lugar uno de los eventos más polémicos en la historia. El ejército de Benito Juárez rodeó a Maximiliano, y ganó la guerra. Lograron encarcelar a Maximiliano. Muchos pedían a Benito Juárez que dejara a Maximiliano regresar a europa. Pero no lo permitía. Quería enseñar una lección a Europa, que México jamás iba a ser gobernado por un emperador extranjero. Maximiliano fue condenado a la muerte. Maximilian was sentenced to death. Carlota, por su parte, regresó a Europa. Estaba tan triste sobre la muerte de su esposo que se volvió loca. Nunca más regresó a México. Hoy en día, en una loma de Querétaro, hay una catedral que conmemora a Maximiliano. Era un hombre honorable, pero equivocado. Se dejó convencer por sus amigos viajar a México, un país que no lo quería como emperador. Maximiliano aprendió una lección muy importante: a veces, nuestros amigos nos convencen de hacer cosas equivocadas. Siempre debemos escuchar a nuestro corazón, y tomar la decisión por nosotros mismos. ¿Qué piensas? ¿Sabías que esta historia existió en la vida real? ¿Alguna vez tus amigos te han convencido a hacer algo equivocado? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. [Saludos] ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, envíanos tus saludos y decirnos de qué parte nos escuchas, al correo electrónico equipo@magicosmundos.com. Y no olvides! Todos los cuentos de Mágicos Mundos están disponibles en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o donde sea que escuches tus podcasts.