¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Escucha todos los cuentos de Mágicos Mundos en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o donde sea que escuches tus podcasts. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, dos viejos amigos. Uno se llamaba Gonzalo Pizarro. Era un hombre alto, con una barba larga y oscura. El otro se llamaba Francisco de Orellana. Era tuerto, y llevaba un parche negro en su ojo perdido. Gonzalo y Francisco tenían una gran amistad, y eran muy famosos por sus conquistas en Sudamérica. Pero, en su última aventura juntos, algo les fue muy mal, y terminaron siendo enemigos para siempre. Pero, ¿qué pasó en esa última aventura? Y ¿por qué llegaron a ser enemigos? Why did they become enemies? Esa última aventura comenzó cuando Gonzalo mencionó algo interesante a Francisco. “Oye Francisco,” dijo Gonzalo, “¿has escuchado del País de la Canela?” Francisco lo pensó, “mmm no, ¿qué es?”, preguntó. Gonzalo le explicó que El País de La Canela es un lugar especial. Un lugar lleno de árboles de canela. En ese tiempo, la canela era difícil de conseguir. Gonzalo quería encontrar el País de La Canela, y ganar mucho dinero. Invitó a su amigo Francisco a acompañarlo y ayudarlo. “¡Claro que sí iré contigo!” exclamó Francisco, emocionado. Los dos querían encontrar la canela, y la riqueza. Poco después, llegó el día de partir en su aventura. Salieron de Quito, Ecuador con un equipo grande de españoles e indígenas para ayudarlos. Primero, tenían que cruzar las montañas. Al escalar, la temperatura bajó y bajó, hasta que todos estaban temblando del frío. Su dientes castañeteaban. Muchos hombres en su equipo murieron de frío. Pero Gonzalo y Francisco seguían caminando. No iban a perder la oportunidad de encontrar el País de La Canela. Por fin, bajaron de las montañas y llegaron a la selva amazónica. La selva era muy diferente a las montañas. Ahí hacía mucho calor. Todos estaban sudando día y noche. Y no tenían suficiente comida. Además, en las noches oscuras escucharon muchos sonidos, como los ronroneos de jaguares, y los batidos de alas de murciélagos. Aunque las noches daban miedo, Gonzalo y Francisco aún no querían parar su búsqueda. They didn’t want to stop their search. Después de caminar en la selva por varios días, llegaron a un río ancho. Nadie sabía a dónde iba ese río. Tal vez podría llevarlos al País de la Canela?, pensaron. Y por eso, Gonzalo y Francisco construyeron un barco, usando la madera de los árboles grandes de la selva. Con su nuevo barco listo, Gonzalo pidió un favor a Francisco. “Francisco, por favor, necesito que te subas al barco y explores este río. Y busques comida. Regresa aquí después para decirme qué es lo que encuentras.” Francisco aceptó. Él y un pequeño grupo de hombres subieron al barco. Mientras el barco se alejaba de la orilla, Francisco se despidió de Gonzalo con la mano. “Nos vemos pronto amigo!” gritó. Pero no iban a verse pronto. De hecho, cuando Francisco se fue en el barco, fue la última vez que los dos amigos se vieron. It was the last time the friends saw each other. Después de unos días flotando en el río, Francisco comenzó a darse cuenta de que el río no iba a terminar. “Que raro” pensaba, “¿no se supone que este río termina en algún lago?” Día tras día pasaba, y Francisco no encontró el fin del río. De hecho, el río siguió creciendo más y más. Vio a sus hombres con su único ojo y les dijo, “Ya. Hemos explorado suficiente. Es hora de regresar con Gonzalo y decirle que este río es más grande de lo que imaginamos.” Pero sus hombres no estaban de acuerdo. Para regresar, tendrían que remar contra la corriente, y eso sería demasiado difícil. Sin el apoyo de sus hombres, Francisco no tuvo opción más que seguir adelante, navegando más lejos de Gonzalo. Mientras tanto, Gonzalo estaba esperando ansiosamente el regreso de Francisco. Comenzó a enojarse al pensar que Francisco lo había abandonado. “¡Ya ha pasado una semana!” gritó, frunciendo su ceño. “¿Dónde está Francisco? Quizás encontró el País de la Canela y no quiere compartir la riqueza conmigo!” Gonzalo comenzó a odiar a Francisco por abandonarlo. Se cansó de esperar, y decidió regresar a su casa en Quito, caminando. Pero Francisco no lo había abandonado, simplemente no podía regresar. Fue un mal entendimiento entre los amigos. It was a misunderstanding among friends. Francisco siguió navegando por el río durante dos meses. Vió muchos indígenas, con sus cuerpos tatuados de tinta oscura. También vió animales de la selva como tortugas, loros y delfines rosados. Era un mundo completamente nuevo. Después de dos meses, llegó al mar. Sin saberlo, Francisco y sus hombres habían cruzado todo el continente de sudamérica, por el río Amazonas. Fueron los primeros europeos en atravesar todo ese río, el segundo más grande del mundo. ¡Y lo hicieron por accidente! Aunque Francisco sí tuvo una aventura increíble, se sintió mal. Sabía que su mejor amigo Gonzalo estaba esperándolo. El mal entendido causó que Gonzalo y Francisco terminaran su amistad. Francisco no había abandonado a Gonzalo a propósito, y aprendió una lección importante: a veces en la vida no tenemos la oportunidad de expresarnos en el momento indicado. Pero lo importante es siempre tener la intención de querer hacer las cosas bien, y pedir perdón cuando sea necesario. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Alguna vez has tenido un mal entendimiento con un amigo? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, envíanos tus saludos y decirnos de qué parte nos escuchas, al correo electrónico equipo@magicosmundos.com. Y no olvides! Todos los cuentos de Mágicos Mundos están disponibles en Spotify, Apple Podcasts, YouTube o donde sea que escuches tus podcasts.