¡Bienvenido a Mágicos Mundos, cuentos infantiles! En donde tu eres parte esencial de nuestras aventuras. Recuerda que queremos escucharte. No olvides de enviar tus saludos y decirnos de qué parte nos escuchas. Envíanos una grabación de tu voz al correo electrónico equipo@magicosmundos.com. Ahora sí, viajemos juntos a mágicos mundos. Había una vez, un niño llamado Juan. Juan vivía con su abuela en las montañas de la República Dominicana. Era un niño travieso. Cuando iba a salir a jugar con sus amigos en el bosque, su abuela siempre le decía, “Juan no olvides de regresar a casa antes de que oscurezca.” Pero muchas noches Juan y sus amigos se quedaron jugando hasta muy tarde. Cuando por fin llegaba a casa, su abuela le regañaba, “¿Juan qué estabas pensando? Ve a tu cuarto ahora mismo!” Pero noche tras noche, Juan seguía rompiendo las reglas. He kept breaking the rules. Una mañana, Juan entró a la cocina buscando un bocado. Buscó una banana en el estante donde su abuela siempre las dejaba. Pero no había ninguna. “Que raro”, pensó Juan. “Estoy seguro que anoche vi un racimo de bananas.” Su abuela tampoco sabía donde estaban. “Alguien podría haber robado nuestras bananas?” preguntó Juan. Could somebody have stolen our bananas? Esa noche, Juan salió a jugar con sus amigos, como siempre. Al salir de su casa, notó unas huellas en el jardín. Pero las huellas estaban en la dirección hacía el bosque, no hacía su casa. “Qué extraño,” pensó. “¿Quién estaba caminando por aquí?” Juan y sus amigos jugaron mucho rato. Ya estaba oscuro, pero seguían jugando bajo la luz de la luna llena. De repente, vieron un movimiento entre los árboles. “¿Aló?” gritó Juan. “¿Hay alguien por allí?” Juan se acercó. Para su sorpresa, era una mujer muy bonita, con piel morena, y cabello largo que cubrió su cuerpo desnudo. Justo cuando Juan la iba a saludar, notó algo muy muy extraño. Sus pies… estaban vueltos al revés. Asustado, Juan gritó y fue corriendo directamente a su casa. “Abuela, abuela,” gritó. “Vi a una mujer en el bosque y sus pies estaban al revés.” La cara de su abuela se puso pálida. Ella sabía exactamente quién era esa mujer. She knew exactly who the woman was. “Juan” dijo su abuela, “viste a La Ciguapa.” “¿La Ciguapa?”, preguntó Juan. “Quién es La Ciguapa?” Su abuela le explicó que La Ciguapa es una criatura mística. Unos dicen que es la última sobreviviente de los indios Taínos. La Ciguapa siempre sale caminando en la noche, y puede embrujar a los hombres. Pero eso no es todo. La Ciguapa también suele robar comida de las casas. Juan se dio cuenta que ella pudo haber sido la que les robó las bananas de la cocina. Su abuela asintió con la cabeza. “Sí, puede ser” “Y abuela”, gritó Juan, “vi unas huellas en el jardín. Pensé que las huellas iban hacía el bosque, pero… si los pies de La Ciguapa están al revés… eso significa que estaba caminando hacía nuestra casa.” Juan tenía toda la razón. Él había resuelto el caso de las bananas perdidas y el de las huellas extrañas. Fue… La Ciguapa. Su abuela le pidió a Juan que por favor dejara de quedarse en el bosque hasta tan de noche. Es por su propio bienestar que regrese a casa antes de la oscuridad. Juan miró el piso y dijo “sí abuela. Perdón por siempre romper las reglas. Regresaré a tiempo de ahora en adelante.” I’ll come home on time. Los dos se abrazaron. Desde entonces, Juan sí ha regresado a casa a tiempo. Jamás ha visto La Ciguapa, pero nunca va a olvidarla. Aprendió una lección muy importante: quedar afuera hasta muy tarde puede ser peligroso. Es mejor seguir las reglas de la casa. ¿Qué piensas? ¿Te gustó el cuento de hoy? ¿Alguna vez has roto las reglas de tu casa? Ahora, vamos a abrir nuestro buzón de voz. ¡Guau! ¡Me encanta escuchar tus saludos! Si quieres escuchar tu voz, envíanos tus saludos y decirnos de qué parte nos escuchas, al correo electrónico equipo@magicosmundos.com.