Yo te seguiré, ¡oh Cristo!, dondequiera que estés; donde tú me guíes, sigo; sí, Señor, te seguiré. Yo te seguiré, ¡oh Cristo! Tú moriste para mí. Aunque todos te negaren, yo, Señor, te seguiré. Aunque duro el camino, sin jalones y sin luz, seguiré siempre confiado en las huellas de Jesús. Yo te seguiré, ¡oh Cristo! Tú moriste para mí. Aunque todos te negaren, yo, Señor, te seguiré. Afligido, agotado, débil, lleno de dolor, regocíjame, pues ando en las huellas del Señor. Yo te seguiré, ¡oh Cristo! Tú moriste para mí. Aunque todos te negaren, yo, Señor, te seguiré. Si me guías al gran río del Jordán, no temeré; has pasado tú su frío, y gozoso seguiré Yo te seguiré, ¡oh Cristo! Tú moriste para mí. Aunque todos te negaren, yo, Señor, te seguiré.