Perdido, fui a mi Jesús. Él vio mi condición; en mi alma derramó su luz; su amor me dio perdón. Fue primero en la cruz donde yo vi la luz, y mi carga de pecado dejé; fue allí por fe do vi a Jesús, y siempre con él feliz seré. En cruenta cruz mi Salvador su sangre derramó por este pobre pecador a quien así salvó. Fue primero en la cruz donde yo vi la luz, y mi carga de pecado dejé; fue allí por fe do vi a Jesús, y siempre con él feliz seré. Venció la muerte, ¡qué poder!, y el Padre le exaltó al trono, para interceder por tales cual soy yo. Fue primero en la cruz donde yo vi la luz, y mi carga de pecado dejé; fue allí por fe do vi a Jesús, y siempre con él feliz seré. Aunque él se fue, conmigo está el fiel Consolador, el guía que me llevará al reino del Señor. Fue primero en la cruz donde yo vi la luz, y mi carga de pecado dejé; fue allí por fe do vi a Jesús, y siempre con él feliz seré.