WEBVTT

¿Qué pasa cuando, digamos, los niños están jugando fútbol en la escuela, verdad? Y están jugando fútbol, soccer, y un niño agarra la pelota con las manos y la avienta al gol, y dice "¡gol!" ¿Qué van a decir los demás niños? "¡Eso no es justo!" Como que todos esperamos una cierta justicia, ¿verdad? En nuestras vidas. Que las cosas que nos suceden sean justas, ¿verdad? Y hay veces que no es así. Hay veces que la vida, y le titulé a este mensaje de hoy "Cuando la vida es injusta". ¿Qué debemos hacer nosotros cuando la vida es injusta? Porque la vida es injusta a veces. Aunque estamos en el Señor, aunque estamos en Cristo y nuestra vida está en sus manos, el Señor permite que lleguen ciertas cosas a nuestras vidas que decimos, "ay, esto como que no es justo". Quiero que preparen ahí, Primera de Pedro 3:13. Les doy un poquito de contexto de lo que está escribiendo Pedro. Pedro está escribiendo esto a personas que están pasando persecución por haberse convertido, por haber creído en Jesús como el Hijo de Dios y haber aceptado este evangelio que él vino a presentar. Entonces Pedro está escribiendo a personas que están siendo afectadas por persecución por el gobierno, personas, esclavos que por su fe han sufrido injusticias en las manos de sus amos, esposas que han creído que quizás están sufriendo injusticias por sus maridos, al igual que a los maridos que se han convertido y están pasando por momentos también difíciles con sus esposas. Entonces, realmente está escribiendo a este grupo de personas en este momento que está sufriendo algo de persecución, pero el consejo que él les da a ellos es algo que podemos tomar para nosotros como creyentes, como hijos del Señor, amén. Entonces vamos a Primera de Pedro 3:13 y vamos a leer el 13, 14 y el 17. Dice, "¿Y quién es aquel que les podrá hacer daño si ustedes siguen el bien? Mas también, si alguna cosa padecen por causa de la justicia, bienaventurados son". Salte ese al 17. "Porque mejor es que padezcan haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal". Desde chicos, ¿verdad? Se nos enseña de que si te portas bien, te va bien, ¿verdad? En la escuela, el que se portaba bien, pues le daban ahí su premio después de, antes de irse a la casa. Y uno como que hace esa conexión, "ah, pues si yo me porto bien, algo recibo a cambio, algo bueno". Y como adultos, pues ya traemos eso bien adherido a la mente, ¿verdad? De que si yo hago bien, si yo soy una buena persona, pues mi vida generalmente va a ser buena. Si me porto mal, si hago algo indebido, si hago algo que no debo, pues por eso Dios me castiga. Pero tenemos que reconocer que hay consecuencias por nuestras acciones, ¿verdad que sí? Aunque seamos cristianos, hermanos, si hacemos algo indebido, pues vamos a recoger esas consecuencias de lo que hicimos. Pero por lo general tenemos en mente que eso es lo justo, ¿verdad? Pues si yo hago bien, me va bien en la vida, porque eso es lo justo. Pero ¿qué cuando en nuestro camino se atraviesan injusticias? ¿Qué cuando nosotros procuramos hacer lo correcto y estamos haciendo lo justo, qué cuando recibimos mal a cambio? Porque sí sucede. ¿Qué cuando más estamos sirviendo al Señor y decimos, "Señor, me voy a esforzar, y quiero entregarte más mi vida, voy a servir en mi iglesia y ahora sí Señor, voy a procurar estar ahí cada servicio, voy a leer mi palabra cada día y cada día yo te voy a dedicar un tiempo y voy a estar en oración y yo quiero Señor comprometerme contigo" y nos estamos entregando y de repente en nuestra vida nos vienen experiencias dolorosas o devastadoras que nos hacen sentir hasta desolados. ¿Acaso podemos ver hacia atrás? En este momento yo creo que usted piense en algo que le ha sucedido, que ha impactado su vida, de esas veces que le mueve, que le estremece su mundo, su vida, su hogar. ¿Acaso podemos ver hacia atrás a esos momentos y sentir satisfacción? Se espera que esas experiencias nos derrumben, pero déjeme le digo algo, todo lo que se aprende en la vida y todo lo que nos hace valorar ciertas cosas en la vida ha sido a causa de esos momentos de aflicción. De esos momentos que nos han estremecido nuestro mundo, esos momentos son los que nos han hecho valorar y los que nos han hecho aprender ciertas cosas en la vida. Cosas que quizás no hubiéramos aprendido o valorado si no hubiéramos sufrido esos momentos de aflicción. Eliminar las aflicciones no es algo que nos haría crecer, qué raro verdad, o sea uno dijera y eliminar todo lo malo de mi vida sería ideal, sería perfecto, pero en realidad no lo sería, no podríamos aprender esas lecciones en la vida que aprendemos cuando el Señor nos permite pasar algo así, todos los que estamos aquí en algún punto de nuestras vidas hemos enfrentado situaciones, sean experiencias en el diario vivir, sean malos tratos de parte de alguien, sean injusticias, esas veces que usted diga, "¡eh, yo no merezco esto!" Todos hemos experimentado algo así, sean golpes dolorosos, inesperados que suceden en la vida. De repente, no sé, usted recibe una llamada, "¿sabes qué? Hubo un accidente". Recibe una noticia en la oficina del doctor, "¿sabes qué? Encontramos una mancha por ahí y tenemos que hacer unos estudios más a fondo porque esto no se ve bien". O de repente recibe una llamada de la escuela, "¿sabe qué? Señor, señora, su hijo se acaba de meter en un problema grave, aquí está la policía y usted tiene que venir inmediatamente". Son experiencias, son situaciones que pueden amargar la vida de alguien. Puede dejar la vida de alguien resentido con personas, con la vida, incluso con Dios mismo, decirle por qué, por qué hasta así con coraje, pero por qué, si yo he hecho lo bueno, por qué, por qué. ¿Por qué Dios ha permitido que esto me suceda? ¿Por qué Dios ha permitido que pasemos esto? ¿Qué he hecho yo de malo para que me suceda esto? ¿Qué Dios no ha visto que me he estado esforzando? Y quizás ha llegado al punto de decir, "esto no es justo". En casos así, en situaciones así, tenemos dos opciones. Podemos ver nuestra situación de dos perspectivas, por medio de dos lentes. Podemos ver nuestra situación por el lente de la perspectiva humana o podemos ver nuestra situación por el lente de la perspectiva de Dios. La primera, enfrentar la situación con la perspectiva humana, es cuando uno dice, "yo voy a tomar esto en mis propias manos". O sea, yo voy a tomar control de esto, yo voy a darle a esta persona lo que él merece, yo no merezco esto. Y tomar, querer tomar la justicia en sus propias manos y decir, "yo me voy a vengar". Y Dios sabe, Dios sabe que me hicieron una injusticia y yo me voy a vengar. Yo no voy a soportar más esto, incluso les digo culpar a Dios, de alguna manera yo voy a tomar esto en mis manos y yo voy a arreglar esta situación y luego va a buscar el consejo de la familia, de las amistades, quizás de un consejero que les digan pues desquítate, tienes toda la razón de desquitarte porque eso es lo justo. Recibir un consejo sin Cristo, ¿cómo se vive sin Cristo? Se vive una vida de conflicto, no de paz. Sin Cristo se vive una vida de orgullo, no de humildad. Se vive una vida de odio, no de compasión. Entonces, de acuerdo a con quien usted vaya, usted va a recibir un consejo de acuerdo con esa mentalidad. Si usted va con alguien que no conoce la palabra, que no tiene los valores que usted tiene en Cristo, como persona cristiana, pues le va a dar un consejo de acuerdo a como ellos vean. No, pues vengarte está bien, no pues con orgullo, sin humildad. Entonces al seguir esos consejos o sus impulsos de llevar a cabo su propia justicia, usted se va a dar cuenta que sí, efectivamente se puede desquitar. Pero eso no le va a traer paz, ni tranquilidad, ni satisfacción a su vida. Sí, se va a vengar, sí, se va a desquitar, sí, va a decir, "bueno, pues ya se la tenía bien merecida", pero eso no le va a traer la satisfacción que usted esperaba. Podrá descargar su enojo, pero esas acciones honrarán a Dios. No honran a Dios, ¿verdad que no? No se queden tan serios, hermanos. Voy a pensar que aquí se quieren vengar, ¿eh? Ahora, ¿qué pasa cuando enfrentamos la situación con la perspectiva de Dios? De decir, "Señor, ¿qué está sucediendo? ¿Qué está pasando?" Vamos a Ayala 3:12. Capítulo 3, versículo 12, Primera de Pedro. Ahora sí vamos a entrar a lo que nos dice nuestro hermano Pedro. Dice, "porque los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones, pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal". Lo primero que dice aquí es "los ojos del Señor están sobre los justos". Todo lo que sucede, hermano, todo lo que hacen en su contra. Todo aquello que usted pueda decir, "esto no es justo", Dios lo ve. No tenga la menor duda, Dios lo ve. A Dios nada se le pasa. Su paciencia será larga, porque hay veces que Dios guarda silencio. Pero Dios es un Dios justo. Es un Dios fiel y es un Dios justo. Y los ojos del Señor están sobre su vida. Téngalo por seguro. Segundo que dice aquí es que sus oídos están atentos a las oraciones de los justos.
En esos momentos donde usted se acerca con el Señor en su frustración, en su enojo, hasta en su coraje y desahoga su corazón y descarga su frustración y presenta su carga delante de Dios, crea lo que él está escuchando. Hay instantes que nosotros no podemos hacer absolutamente nada por nuestra situación. No nos podemos defender. Estamos en una situación donde nos sentimos impotentes y solamente podemos apelar a la justicia de Dios. Por eso él menciona aquí que el Señor atiende las oraciones. Usted vaya con el Señor y el Señor va a escuchar y va a atender su oración. Si dice el Señor, "¿pero por qué? ¿Por qué ha permitido que esto siga por tanto tiempo?" No piense que Dios se ha olvidado de usted, no piense que Dios no ve lo que sucede, no piense que el Señor no escucha sus oraciones o que Él no ve sus lágrimas o sus frustraciones. Y dice el versículo, "el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal". Si usted no confía en esta palabra, de que Dios ve, escucha y hará su justicia a su tiempo, al tiempo de Dios, no al mío. Yo, por mí, que yo diga que les caiga un rayo. Pero el Señor no es así, ¿verdad? El Señor, el que ve el futuro, Él ve toda la situación. Nosotros estamos viendo esto. Entonces podemos confiar en esta palabra porque si no usted corre el riesgo de que su corazoncito se amargue delante del Señor. Corre el riesgo de convertirse en una persona pesimista, negativa, amargada. Qué triste vivir en amargura. Qué triste una persona que vive amargada en su vida. Porque ¿sabe qué? Está afectando su propia vida. Su amargura no va a cambiar la situación. La amargura no va a hacer que le caiga el rayo a la persona que usted dice que lo amargó. El que se amarga se afecta a su propia vida. Qué triste vivir en amargura. Entonces, ¿qué hacemos cuando a personas buenas les pasan cosas malas? ¿Han oído eso? Esa frase, "¿por qué a las personas buenas les suceden cosas malas?" Pues vamos a ver qué es el consejo de la palabra al respecto. Váyase ahí, váyase al versículo 13. Dice aquí, "¿y quién es aquel que les podrá hacer daño si ustedes hacen el bien?" Aquí habla de alguien que hace el bien y vive rectamente.
Habla de que generalmente a esta persona le va bien. Dice, "¿quién le podrá hacer daño al que sigue el bien?" O sea, básicamente está diciendo, generalmente, si sigues el bien, te va a ir bien. Así es que si el que vive su vida en honestidad, vamos a ver, al que hace bien, ¿qué le va bien? Si vive su vida en honestidad. Pues no va a preocuparse de que un día lo cachen en una mentira, ¿verdad que sí? Porque vive su vida en honestidad. Si alguien vive su vida en rectitud, pues nunca se va a tener que preocupar que lo cachen en falsedades. Porque está viviendo una vida recta. Si alguien vive su vida en integridad, no se va a preocupar de que lo cachen viviendo una doble vida. ¿Sí? Por ejemplo. ¿Cuántos de aquí se consideran buenos conductores? Yo. Nadie, hermanos. Qué bueno que no me los he topado en el freeway. Si usted es buen conductor y maneja con cuidado dentro del límite, pues qué bueno va a salir de eso. Pues usted va a tener un buen record. ¿Verdad? Lo va a parar la poli y va a decir, "wow. Te voy a dar nada más un warning porque no tienes tickets" y tienes su récord limpio. Ahí alguien vi que dijo que no, yo no sé. Puede hasta tener su aseguranza más baja, ¿verdad? Si alguien es un Cruella de Beagle en el freeway, pues a lo mejor, no sé, va a tener su aseguranza por los cielos. Pero, si usted hace bien, le va a ir bien por lo general. A ver, si usted cuida su dieta y hace ejercicio, que dice, "bueno, mi doctor me dijo que le tengo que bajar al azúcar, me dijo que le tengo que bajar a la grasa, voy a hacer caso. Y me dijo que tengo que salir a caminar por lo menos 20 minutitos durante el día", voy a ir. Y usted se empieza a cuidar porque es lo que le recomendó su médico. Entonces, ¿qué va a suceder? Es más probable que usted se encuentre en mejor salud que alguien que no lo hace. Cuando le hagan sus exámenes de sangre, pues va a salir ahí, el doctor le va a decir, "felicidades, bajaste tu colesterol". Si usted no se endeuda con tarjetas de crédito, ¿qué va a pasar? Usted va a tener paz mental en cuanto a sus finanzas. No se va a meter en problemas con los bancos. Si me explico, por lo general, alguien que quiere tomar las decisiones correctas, pues va a tener un buen resultado. Pero, ¿qué cuando a esa persona que ora? A esa persona que sigue el bien. Esa persona que no devuelve mal por mal. Al contrario, esa persona se la lleva en paz con todos. El hermano más chido de la congregación está en paz con todos. Una persona compasiva, una persona íntegra, una persona honesta, una persona que habla verdad. Que cuando aún viviendo de esa manera, de repente la vida se le voltea de cabeza y suceden cosas que no solo parecen injustas, sino que nos atrevemos a decir que sí son injustas. ¿Qué con eso? Entonces vamos a seguir, a ver qué sigue diciendo nuestro hermano Pedro aquí, dice en el 3:14, "Mas también, si alguna cosa padeces por causa de la justicia", pero vamos a pausar ahí, la nueva traducción viviente dice, "pero aún sí, aún sí sufren por hacer lo correcto", pero esta palabra, sí. Esta palabra es una palabra condicional. Por ejemplo, si esto, entonces esto, lo que acabamos de ver. O sea, si haces el bien, si manejas bien, vas a tener un buen record. Si cuidas tu salud, pues vas a estar más saludable que si no te la cuidaras. Entonces, esa palabra sí es una palabra condicional. En este caso, por el grupo de palabras y la conexión a lo anterior, está diciendo, aunque sea improbable, por si llega a suceder esto. Ahora vamos a conectarlo con el versículo anterior. Dice, "Si siguen el bien, ¿quién les podrá hacer daño?" "Pero aún si esto sucediera", o sea, "aún si sufrieran por hacer lo correcto, por hacer el bien", ¿ya lo conectamos? ¿Sí? Si hacen el bien, por lo general les va a ir bien, pero si acaso aún haciendo el bien, no les va bien. Da a entender que aunque hagamos el bien, puede haber ocasiones en la vida que nos sucedan cosas que nos hacen sufrir, cosas que hasta podamos ver injustas. ¿Cómo responder a estas injusticias? Pues vamos a seguir leyendo y a ver qué consejos nos da el apóstol Pedro. Aquí vamos a entrar a cuatro consejos que nos da Pedro. Por si acaso la vida se nos voltea de cabeza. Por si acaso suceden una de todas estas cosas que hemos visto que pueden ser a nuestra vista, a nuestro parecer, injustas. ¿Qué nos dice la palabra que hagamos? Primeramente, vamos ahí al 3:14, a la segunda parte. "Mas también si alguna cosa padecen o sufren por causa de la justicia". De hacer el bien. "Bienaventurados son". Así es que primero nos está diciendo, si acaso, si acaso padecen por hacer el bien, alégrense. Es lo que nos está diciendo. Así es que el primer consejo es, alégrense. Considérense bendecidos por Dios. ¿Cómo? Pues así lo dice. Considérense bendecidos por Dios, bienaventurados son. Bienaventurado o bienaventuranza la tomamos de la palabra bendecido. No hay una exacta traducción para la palabra original que se usa. Entonces nosotros en las traducciones se usan sinónimos. Se usan afortunado, privilegiado, gozoso. Pero lo que sí podemos deducir y llegar a la conclusión que bienaventurado, ser bienaventurado, es tener un gozo que permanece inafectado por las circunstancias. Entonces, si nos dice, "si alguna cosa padecen o sufren por causa de la justicia, son bienaventurados". Que eso no les robe el gozo. Son bendecidos de parte de Dios. Si usted hace el bien, pero aún sufre por causa de su rectitud, usted es bendecido. ¿Cómo la ve? Santiago. Santiago, capítulo 1, versículo 2. Si quiere darse ahí una salteadita, ahí son vecinitos, Santiago y Pedro. Santiago, capítulo 1, versículo 2. Dice, "Hermanos míos". Mire lo que dice Santiago, "Tengan por sumo gozo", no nomás dice "tengan gozo" cuando sufren, dice "tengan por sumo gozo cuando se hallen en diversas pruebas". ¿Por qué? "Sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia". La prueba de su fe. Ahí está siendo su fe probada, su confianza en Dios, dejándole la justicia al Señor, está siendo probada su fe. Pero dice aquí, "va a producir paciencia en su vida", o sea, va a dar un buen fruto en su vida. Por eso gócese, porque en esta prueba, en este sufrimiento, usted va a conocer a Dios de una manera, y me encanta decirlo, que antes no lo había conocido. Que si no hubiera sucedido esto, pues usted no hubiera confiado en Dios de la manera que lo tuvo que hacer en ese momento. Entonces, cuando se encuentren en diversas pruebas, no se agüite. La hermana Cori dijo agüite. No se agüite cuando usted esté haciendo bien y le vaya mal. No se agüite cuando se compromete a servir a Dios, no importa lo que pase y la vida le llega con un golpe que de repente se ve en sufrimiento. Que eso que viene a su vida no tenga el poder para robarle su gozo, que eso que viene a su vida no tenga el poder para debilitar su fe y que eso que viene a su vida no tenga el poder para alejar su vida del Señor. Hermana, ¿cómo me puedo gozar y sentirme bendecido en medio de algo que no es justo? Vamos a la palabra. Váyase ahí, regrésese a Primera de Pedro, pero vamos al capítulo 2, 19. 2:19 dice. Ahorita lo vamos a explicar, dice, "porque esto merece aprobación, esto. Si alguno a causa de la conciencia delante de Dios sufre molestias padeciendo injustamente", esto merece aprobación. Si a usted lo molestan y usted sufre injustamente, fíjese lo que dice, si usted sufre injustamente, ¿qué dice? Merece aprobación. Dice, pues, el 20, "¿qué gloria es si pecandos son abofeteados y los soportan? Mas, si haciendo lo bueno sufren y lo soportan, esto ciertamente es aprobado delante de Dios". ¿Cómo la ven? Dice, el que hace mal, si le va mal, pues qué gloria hay en eso. Como quien dice, es una consecuencia, pero al que hace bien y le va mal, pues eso es aprobado delante de Dios. Y dice el 21. "Pues para esto fuiste llamados". ¿Para qué? Para sufrir injustamente. ¿Qué? "Porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigan sus pisadas". ¿Qué es la explicación de esto? Si alguien hace mal, si usted hace uno, va a decir usted, si alguien que no es de aquí. Si alguien nos hace una tranza en el trabajo, la hermana Curi dijo tranza. Si alguien hace tranzas en el trabajo, si se lleva cosas que son del patrón y dice, "no, pues a cabo ni las usan, a cabo las van a tirar". Si va en el freeway a 80 millas por hora, si le gritó usted al jefe, pues usted sabe que lo van a amonestar. Sabe que le van a dar un ticket. Se aguanta porque sabe que es lo que se merece. Pero si no ha hecho nada mal y el jefe la trae contra usted, si no ha hecho nada mal y la poli lo para a usted, soportar esa injusticia con paciencia, usted es bienaventurado. Y eso es aprobado por el Señor.
Esto es lo que marca la diferencia del creyente, hermanos. Cualquier persona puede gritarle al poli, cualquier persona puede ofender al que le ofendió, pero ¿qué es la marca del cristiano? El que no devuelve mal por mal. El que no devuelve el grito cuando le grita el patrón. Mire, vaya ahí, vamos al 3:9, 1 Pedro 3:9. Esto es lo que marca la diferencia del creyente, mire. "No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo". ¿Qué? Pues hermanos, no lo digo yo. Sorry, lo dice la palabra. Si le hacen mal, no devuelva mal. Esa es la marca del creyente. Si le maldicen, usted no va a maldecir de regreso. Eso es la marca del creyente. Si le hacen injusticia, usted va a bendecir. Esa es la marca de que Cristo hace una diferencia en su vida. Y dice, mire, vamos allá a regresarnos ahora otra vez al 21, 221. "Pues para esto fuiste llamados. Porque también Cristo padeció por nosotros dejándonos ejemplo para que sigan sus pisadas". Nos dejó ejemplo. ¿Cuál es su ejemplo? Váyase al 23. Este es el ejemplo que nos dejó Cristo. Quien cuando le maldecían no respondía con maldición. Cuando padecía no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. A un Cristo, pudiendo haber ahí que lo abofeteaban, que le escupían, que lo maltrataron, que lo torturaron, él pudo haber que cayeran muertos todos, pero no lo hizo. Aquí dice, "cuando maldecían, él no respondía con maldición". "Cuando padecía, no amenazaba". Sino que encomendaba su causa al que juzga justamente a Dios. ¡Qué tremendo! Ese es el ejemplo que nos dejó. ¿Para qué? Para seguir sus pisadas. Para seguir su ejemplo. Así es que, gócese porque hay una recompensa al que sufre injustamente. Encomiende su causa a Dios y Él juzgará justamente. No a nuestra manera de justicia. A la manera justa de Dios. No busque venganza por usted mismo. Es el primer consejo, alégrese, considérese bendecido por Dios. El segundo consejo, vamos ahí al versículo 15, 3:15. El segundo consejo que nos da es, reconozca a Cristo como Señor aún en medio de su circunstancia. Vamos a conectarlo con el 14, la última parte para que no se oiga medio mucho. El 14 al final dice, "no se preocupen ni tengan miedo a las amenazas". Y el 15 dice, "sino santifiquen a Dios el Señor en sus corazones". Santificar quiere decir apartar. Algo que está santificado es algo que está apartado. Entonces aquí vaya directo con Dios. Vaya directo con Dios y dígale lo que sucede. "Señor, ¿está pasando esto? Y no es justo. Tú has visto todo, Señor. A ti no se te pasa nada. Tú sabes que yo hice lo correcto. Sabes que me están haciendo algo inmerecido. Y yo no puedo hacer nada. Y no quiero hacer algo que te traiga deshonra, Señor. Y yo sé que tú eres Señor sobre todo. Te lo dejo en tus manos". Yo me acuerdo cuando recibimos la noticia de mi papá, en otra ocasión o ocasiones, yo sé que se los he compartido, pero yo me acuerdo que estábamos, mi mamá ya estaba preocupada porque mi papá no había llamado y ellos eran de los que se comunicaban todo el santo día cuando no estaban juntos. Y estábamos en la casa cuando entró la llamada que nos avisaron de que mi papá había muerto en un accidente. Y yo me recuerdo, yo me recuerdo que estamos mi mamá y estamos mis hermanos y yo. Y yo me acuerdo que lo único que se oyó en ese momento fueron llantos de los cuatro. Pero yo me acuerdo que las palabras de mi mamá sobresalían de lo que era nuestro llanto y yo entre sus ayes. Ella decía "ay Señor, ay Señor" y decía "pero tú eres Señor, tú eres Dios, tú eres Dios y yo te alabo". "Ay Señor, ay Señor, pero glorifico tu nombre". Y me acuerdo que entre sus lágrimas y entre su llanto y entre su "ay" de dolor. Ella decía "pero mi alma te exalta porque tú sigues siendo Dios". Pudo apartar. Apartar el nombre del Señor y glorificarlo en el momento más oscuro de su vida. Y levantar el nombre de Dios en alto y decir, "aunque me está pasando lo peor que yo pude imaginar en mi vida, pero yo te exalto porque tú sigues siendo Dios". Tú sigues siendo Dios. Pudo santificar el nombre de Dios en su corazón. Cuando usted sufra algo, hermanos, que le voltea su mundo al revés, esté listo para santificar el nombre del Señor y glorificar el nombre de su Dios en su corazón. Tenemos el ejemplo de Esteban en el libro de Hechos. Estaba siendo apedreado. Estaba recibiendo un castigo que él no merecía, apedreado hasta la muerte.   
Y dice la palabra que Esteban tenía puestos sus ojos en el cielo y vio la gloria de Dios. En medio del peor momento en su vida, del momento más injusto en su vida, él pudo voltear hacia el cielo y ver la gloria de Dios. Y dijo, "aquí veo los cielos abiertos y al hijo del hombre a la diestra de Dios". Y después dijo, "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Y al final dijo, "Señor, no les tomes en cuenta este pecado". Y murió. ¿Merecía esa muerte? No. Pero apartó a Dios en ese momento y le glorificó hasta que murió. Tenemos a Pablo y Silas encerrados en la cárcel, en el calabozo después de haber sido golpeados y torturados y que se pusieron a hacer a cantar a glorificar a Dios en medio de su sufrimiento. Así es que el segundo consejo que tenemos aquí por muy doloroso que sea hermanos lo que viene a nuestra vida reconozca a Cristo como Señor aún en medio de su circunstancia tercero esté listo para dar una defensa hay una defensa de que me voy a defender no esperes hermano no se vaya tan violento vamos al capítulo 3 versículo 15 la segunda parte de lo que dejamos aquí en medias santifiquen a Dios en sus corazones y dice y estén siempre preparados para dar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. O sea, aquí da a entender que habrá personas que van a preguntar acerca de esa reacción que usted está teniendo en medio de su sufrimiento. O sea, ellos se van a preguntar cómo es de que le hacen mal y no busca venganza.
¿Cómo es que puedes vivir en paz cuando tu mundo se te está derrumbando? ¿Cómo es de que te dejas? ¿No han oído eso? No, pues es que este se deja. ¿Cómo es de que te dejas si no pagas de la misma manera? ¿Cómo es de que te has mantenido de pie a pesar de todo? Ellos se van a quedar sorprendidos, porque ¿sabe qué? Lo normal, hermano, lo normal en el mundo es de que, pues, si a uno lo maltratan, pues, paga de la misma manera. Lo normal es que si le hacen una injusticia pues va a buscar vengarse lo normal es que si suceden tragedias es vivir derrumbado sin superar y sin esperanza entonces si ven todo lo contrario en usted ellos van a querer saber por qué y ahí usted va a tener la oportunidad de presentar la esperanza que Dios da dice el escritor a los hebreos este no lo tiene que buscar aquí se lo ponemos y se lo leo básicamente está diciendo en resumen recuerden cuando ustedes después de haber sido salvos sufrieron grandes padecimientos por un lado con vituperios y tribulaciones fueron hechos espectáculos pero por otro llegaron a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante o sea Otros que están pasando por lo mismo van a querer saber cómo le hace usted para soportar. Entonces, ahí va a estar la oportunidad porque ellos ven que usted está pasando por algo tremendamente difícil y ellos a lo mejor también, pero ellos van a querer saber por qué usted no está derrumbado y sin esperanza. ¿Sí me explico? Y usted le va a poder dar un consejo diferente a lo que ellos están acostumbrados. Entonces, tercero, esté preparado para presentar una defensa. Y cuarto, mantenga una buena conciencia. Vamos al versículo 16. Salud. Dice, "teniendo buena conciencia. Para que en lo que murmuran de ustedes, como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian su buena conducta en Cristo". Aquí nos está hablando, hermanos, de la importancia de mantener nuestra integridad. ¿Qué es integridad? ¿Qué es ser íntegro? Ser íntegro es ser recto. Es ser intachable en su conducta. En otras palabras, sin nada de qué ser acusado. Eso es ser íntegro. ¿Qué son cualidades de una persona que es íntegra? Pues una persona que es íntegra es una persona honesta, es una persona respetuosa, es una persona responsable, es una persona honrada. Es una persona congruente, o sea, alguien que hace lo que dice, no que dice algo y luego no lo hace, no vive de esa manera, no. Es una persona congruente, es una persona digna de confianza. Eso es ser íntegro. Entonces, aquí nos está diciendo que seamos íntegros. Y una de las… Cosas importantes de la integridad es que la persona íntegra es de esta manera, con estas cualidades, aunque nadie lo esté viendo. Aunque se encuentre solo ahí en el trabajo, aunque se encuentre solo en su casa, aunque esté solo en público, mantener la integridad es vivir de esta manera aún cuando nadie está viendo. Entonces, una persona íntegra se mantiene de pie. Aunque la vida le venga con todo lo que tiene, ¿por qué? Porque en su vida ha honrado a Dios. Al mantener su integridad, aún en los momentos difíciles, aún en situaciones injustas, ¿sabe qué está haciendo hermanos? Cuando usted se mantiene íntegro en esos momentos, usted está defendiendo la vida cristiana. Usted está honrando a Dios con su conducta. Y usted está haciendo testimonio a aquellas personas que los rodean. Y por mantener la integridad, fíjese lo que dice aquí, por mantener su integridad y mantener una buena conciencia, dice aquí que todo el que se levante en su contra, en mi contra, terminará avergonzado. Así lo dice la palabra. ¿Cómo? Yo no sé, pero Dios lo sabe y se lo entrego al Señor y la justicia es de Él. Pero aquí dice, mantenga su buena conciencia, mantenga su vida en integridad y todo el que se levante en su contra será avergonzado. Porque con su integridad está honrando a Dios. Y para terminar, terminamos con el versículo 17. ¿Puede cerrar sus ojos ahí donde está? Yo les leo el versículo. Y luego si gusta podemos pasar al altar. Dice el versículo 17. "Porque mejor es que padezcan haciendo el bien". Y aquí dice, "si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal". En otras palabras, es mejor sufrir por hacer el bien que por hacer el mal. Si Cristo sufrió injusticias por nosotros, eso no se compara, hermanos, a lo que nosotros podamos sufrir aquí, a lo que Él sufrió, no se compara. Y aquí dice, "mejor es que padezcan haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere", esto me da a entender que hay veces la voluntad de Dios va a permitir que yo sufra, hay veces la voluntad de Dios va a permitir que yo me sienta como que la vida me está exprimiendo y decir "Señor no sé cuánto más yo puedo aguantar". Pero recuerde, todo lo que viene a su vida, si usted es una persona temerosa de Dios, que se guía por su palabra, que quiere hacer lo correcto delante de Dios, recuerde esto, todo lo que viene a su vida, por muy doloroso que sea, ya ha sido filtrado por los dedos de Dios. Haga de cuenta que las manos del Señor fueron un filtro y solamente permitió pasar lo que es su voluntad. Lo que viene a su vida ya viene con el permiso de Dios. Dice, "si su voluntad así lo quiere". Su voluntad muchas veces no la vamos a entender. Y ni intentemos entenderla porque Dios es Dios. Lo que sí le puedo asegurar es que Dios nos enseña a ser dependientes de Él. El altar está abierto, hermanos. Les invito a que terminemos. La culminación de este consejo de la palabra sea aquí delante del Señor, en la sala de operaciones del Señor. El Señor nos enseña a ser dependientes de Él. Y esto nos sucede en los buenos momentos, en los buenos momentos, en los momentos de alegría, en los momentos de felicidad, en los momentos de risa, en los momentos alegres. En esos momentos no estamos pensando en, "ay, cómo me dependo de Dios". No, es en los momentos de dificultad, es en los momentos de quebranto. Es en los momentos difíciles donde yo a fuerzas tengo que aprender a depender de Dios. Es donde yo he aprendido a acudir al Señor y decirle "Señor esto que está pasando no es justo". En esos momentos difíciles yo he aprendido a que el Señor es mi papá y el Señor cuida de mí. Yo he aprendido a poder refugiarme en Él. Y como dijo Job al final de todas sus pruebas, él dijo, "de oídas te había oído", "yo había oído". "¿Quién eras tú?" Yo había oído que eras un Dios compasivo, yo había oído que tú eres un Dios que trae justicia, yo había oído todo eso, pero dijo, "mas ahora, ahora después de haber pasado todo lo que pasé, ahora mis ojos te ven por mí mismo", "por mí mismo", "yo ahora he experimentado a ese Dios de justicia". Ahora por mí mismo yo he experimentado a ese Dios compasivo. Y en todo momento he aprendido a glorificar el nombre de Dios. En todo momento glorifique el nombre del Señor. Hay momentos en que Dios guarda silencio, pero hermanos, podemos tomar aliento en que Dios no guardará silencio por siempre. Dios no guardará silencio por siempre. Su paciencia es larga, pero es un Dios justo. Dice su palabra, "estamos atribulados en todo pero no angustiados". "Estamos en apuros pero no desesperados". "Estamos o seremos perseguidos pero no seremos desamparados". De repente nos sentiremos derribados pero no destruidos. Y dice el Salmo bien conocido, "aunque ande en valle de sombra de muerte", porque hay veces que usted va a pasar por el valle de sombra y de muerte. "Aunque ande en el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno". "¿Por qué?" "Porque ahí en el valle de sombra estarás conmigo". "Aunque me vean mi momento más oscuro, más triste, mi momento más sufrido de mi vida". "Aún en esa oscuridad, tú estarás ahí conmigo". Y dice el profeta Isaías, "pronto saldrá la luz". "¿No la ves?" Esta oscuridad o si en un future se ve oscuridad, pronto saldrá la luz. "¿No la ves?" Esta oscuridad no es para siempre. Pronto saldrá la luz. Y dice, "yo abriré un camino en el desierto y ríos en la soledad". Hermanos, Dios proveerá. Dios proveerá. Dios proveerá. Y dice, "porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová". "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos". "Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié". Su palabra no regresa vacía. Su palabra no regresa vacía. Y si Dios ha prometido, Dios cumplirá