Hechos 28, versículo 11 en adelante. Dice la palabra del Señor así: "Al cabo de tres meses en la isla, zarpamos en un barco que había invernado allí. Era una nave de Alejandría que tenía por insignia a los dioses Dióscuros. Hicimos escala en Siracusa, donde nos quedamos tres días. Desde ahí, navegamos bordeando la costa y llegamos hasta Regio. Al día siguiente, se levantó el viento del sur y al segundo día, llegamos a Puteoli. Ahí encontramos algunos creyentes que nos invitaron a pasar una semana con ellos. Y por fin, llegamos a Roma. Los hermanos de Roma, habiéndose enterado de nuestra situación, salieron hasta el Foro de Apio y Tres Tavernas a recibirnos." Y dice la palabra aquí: "Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró ánimo." Al verlos, ¿qué dice Pablo? Dio gracias a Dios y cobró ánimo. Señor, te damos gracias en esta preciosa mañana, por el privilegio, Señor, de estar en tu casa. Como todo este año, Señor, gracias por permitirnos estar con vosotros, por estar compartiendo tu palabra. Yo te pido, Señor, que en este año, Señor, hables. Al finalizar este año, hables a nuestros corazones. Te damos muchas gracias, Señor, por estar en este lugar, por el honor de estar en tu casa, sanos y salvos, escuchando tu palabra. Gracias te damos, Señor. Y espero que esta palabra que has puesto en mi corazón pueda servir de aliento para animar, Señor, aquellos que se pueden encontrar tal vez desanimados en sus vidas, en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Amén y amén. Tome asiento, por favor, hermanos. Póngase cómodo. Aleluya, gloria a Dios. Dice la palabra del Señor así: "Quiero enfatizar en el versículo 15, que dice la palabra sí." "Al verlos, Pablo dio gracias y cobró ánimo." Siempre en un momento solemne, o es un momento solemne cuando nos aproximamos al fin de una etapa de nuestras vidas, ¿verdad? Así es para el estudiante que termina, de repente está terminando con la escuela, los de la high school o los que han estudiado en la universidad. Es solemne poder llegar al final de una etapa a esa cortedad. De repente hay muchos abrazos y lloramos. De repente aquellos que no van a volver a ver a sus amigos en la high school, de repente se despiden de ellos porque cada quien va a tomar el rumbo de sus vidas, ¿verdad? Otros que experimentamos el graduarnos en la escuela, como lo hizo un servidor en la high school viniendo de México, pues fue un acontecimiento para mi vida muy importante. O sea, llegar de México a otro idioma, a otro ambiente, a una sociedad completamente diferente a lo que uno está acostumbrado. Y el poder llegar y terminar una etapa de nuestras vidas es significativo. También es para aquel empleado que de repente termina su vinculación con una empresa, ¿verdad? Muchos de ustedes, incluyéndome a mí también, que hemos dejado una empresa donde hemos tenido ahí muchos años de nuestras vidas, ¿sí? Muchos años en nuestras vidas. Y llegar a la etapa de, ya sea que de renunciar, ya sea de retirarse, trae cientos sentimientos, ¿verdad? En nuestras vidas por llegar a esa etapa. Es el profesional también, de repente, por cuestiones personales o de sus carreras, tienen que migrar a otros lugares, a otras ciudades para comenzar a ejercer o continuar con un mejor empleo o una mejor posición. Es cuando llegamos, siempre es un momento solemne que nos hace de repente reflexionar por lo que ha sucedido. ¿Por qué? Porque hemos entregado años de nuestra vida en esa situación. Entonces, se vuelve un momento solemne. Así lo es también cada año que llegamos al final de un año, ¿verdad? De repente es muy nostálgico de repente ver las fotos, ¿verdad? Que es de ver años anteriores, especialmente aquellos que tenemos niños. Ustedes los jóvenes que ya están casados y que ya han partido de sus hogares, de repente, pues sí es bonito verlos en casa en las reuniones familiares. Pero aquellos que tenemos niños en casa, en los en casa y que vemos las fotos de cómo han transcurrido los años, ¿verdad? Y cómo cada año sus caritas en las fotos se ven diferente. Es un momento muy solemne. De hecho, Corey y yo cada vez que vemos fotos y vemos a Samuelito chiquito comenzando a caminar, comenzando a hablar, comenzando su primer día de escuela, hasta el día que se puso sus lentecitos que nos diagnosticaron con lo que tenían en sus ojitos y todo eso. Y luego ver a Luquitas, ¿verdad? Un bodoquito ahí y luego irlo llevando y ahora verlos ya grandes. Es un momento muy solemne, muy, muy, muy, muy, que toca nuestros corazones, que arruga nuestros corazones. Y así lo es cada año. Cada año que terminamos, yo creo que es un momento solemne. Algunos podemos decir que, ay, qué bueno que se finalizó el año, ¿verdad? Aquellos que tal vez pasaron por calamidad, por angustia, por enfermedades. Ustedes ya pueden comenzar en cero. Es solemne también y para aquellos que de repente, no sé, pasaron una etapa en sus vidas, en sus matrimonios, en sus familias de mucho estrés, de mucha desesperación y llegar a esos momentos finales. Entonces, pero lo que tenemos que hacer siempre, lo que tenemos que hacer cada vez que culmina un año es miremos adelante con fe, gratitud y esperanza. ¿Por qué? Porque el Señor hasta aquí ha sido bueno, como lo cantábamos ahorita. Él seguirá haciendo y haciendo para nosotros cosas grandes en nuestras vidas. Entonces, el día de hoy y en estos próximos días y en estas próximas horas antes de culminar el año, yo creo que podemos todos, los que estamos aquí presentes, sentaditos en esta banca, escuchándonos, podemos decir que Dios es bueno. Y déjeme, le digo algo. Él es bueno, ha sido bueno y seguirá siendo bueno siempre. ¿Cuántos dicen amén a eso? Aleluya. La porción bíblica que acabamos de leer describe un momento significativo en la vida del apóstol Pablo. Su vida había sido de constante servicio, a veces coronado de éxito, a veces un momento difícil que él experimentó. Hubo experiencias y periodos en su labor, capaces, hubo tantas cosas que sucedieron en la vida del apóstol Pablo. Unas de mucho éxito, predicar el evangelio, ir en contra del, inclusive del pueblo judío, ir en contra del pueblo romano con todas sus leyes y tener el éxito evangelístico que él tuvo es impresionante. Pero también como tuvo mucho éxito, también en su transcurrir, en su vida, en lo que él enfrentó en su vida, enfrentó cosas terribles, terribles tanto como en este viaje que él emprende en los últimos capítulos de Hechos, que él está preso y va a ser llevado a Roma para ser juzgado. Incluso en el camino hacia Roma pasa muchísima calamidad, que toda la tripulación, creo que eran alrededor de 220 pasajeros estuvieron al punto de la muerte. Entonces para que la palabra del Señor diga que cuando vio a los creyentes, cuando vio a los hermanos en Roma, dio gracias a Dios y cobró ánimo. Esto quiere decir, como siempre lo vemos cuando hagamos una escritura bíblica, vamos a hacer el trasfondo de eso y vamos a hacer la contraparte de eso. Entonces por qué Pablo se anima, por qué le dio gracias a Dios y se anima, porque venía desanimado. Ya bien desanimado, estamos hablando del apóstol Pablo, un tremendo hombre, el mayor evangelista que hemos tenido en la historia de la humanidad, el mayor evangelista que predicó el Evangelio de Jesucristo con tantos éxitos, pero también pasó muchísima calamidad. Tuvo éxito territorial en el evangelismo, en el Evangelio de Cristo, pero también si vemos su vida y todos los acontecimientos encontrados que él enfrentó, tanto que en una ocasión fue apedreado casi hasta la muerte, y levantarse y seguir predicando, y tantas veces que fue perseguido, tantas veces que él tuvo que pasar incógnitamente de ciudad en ciudad para poder seguir predicando el Evangelio. Él tenía muchos motivos para desanimarse, como creyentes, como hijos de Dios, tenemos sumamente muchísimas victorias en nuestras vidas, hemos recibido de parte de Dios tantas bendiciones, cada uno de los que estamos aquí, sin importar su situación espiritual, si usted es un creyente flamante, simplemente un conocedor de la Biblia, un conocedor de Dios, usted, cada uno que está aquí el día de hoy, no es por casualidad que está aquí, está aquí con un propósito, y está aquí por la misericordia y por la gracia de Dios que le permite estar aquí. Cuántos dicen amén a eso, muchos quisieran estar aquí, no lo están, pero gracias a Dios que nosotros que estamos aquí en esta mañana podemos estar reunidos y podemos, yo creo que podemos cerrar nuestros ojos, levantar nuestras manos y decirle gracias Dios porque eres bueno. Cuántos dicen amén. La actitud de Pablo a estas alturas de los acontecimientos nos sirve, nos sirve de modelo para dar gracias a Dios por todo lo que hemos vivido en este año que culmina. Por eso este mensaje o estos dos mensajes, especialmente en esta mañana, quiero presentarle a ustedes cinco motivos por lo cual podemos dar gracias a Dios por lo que hemos vivido en lo que va del año. Cinco motivos que el día de hoy, lo que más quiero en esta mañana es que reflexionemos en agradecimiento por las bondades de Dios, por sus bendiciones y más que nada por sus cuidados. Número uno, cinco motivos en lo que podemos dar gracias a Dios. Número uno, demos gracias a Dios con ánimo porque Dios no cambia. Número uno, demos gracias a Dios con ánimo porque Dios no cambia. Por la boca del profeta Malaquías, Dios habló a su pueblo y dijo estas palabras, Él declaró esto: "Porque yo, Jehová, no cambio." al profeta Malaquías. El autor de los Hebreos escribe acerca de Cristo que no cambia, Él dice así: "Jesucristo es el mismo..." dígalo conmigo, "...ayer, hoy..." ah caray, eso me gustó, Jesucristo, aquel que derramó su sangre, aquel que fue a la cruz por nosotros, aquel que en aquel momento, más de dos mil años atrás, dio su vida por toda la humanidad, Él sigue siendo el mismo desde ese día hasta el día de hoy y en los años venideros. Cuántos dicen amén. Al enfrentarnos con los hechos inseguros y desconocidos de este año que ahora pasa a la historia podemos estar seguros de que Dios no ha cambiado ni en su carácter ni en sus propósitos. Dios no ha suspendido sus promesas ni sus cuidados para nosotros. Esa es la roca sólida en la cual podemos confiar y sobre todo en la cual nos podemos recargar y estar seguros. Mira lo que dice el salmista en el Salmo 46:1. El salmista declara: "Dios es nuestro amparo..." lo está viendo ahí, "Dios es nuestro amparo y fortaleza." Haga esta imagen conmigo, mire, con sus manitas, así, hágalo así. Dios, mira es como una casita, "Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza." ¿Qué quiere decir esto? Que no importa lo que venga a la vida del hombre, no importa lo que venga a nuestros cuerpos, no importa lo que venga en nuestro núcleo familiar, no importa lo que venga en la economía, Dios es nuestro amparo y también nuestra fortaleza. ¿Cuántos dicen amén? Aleluyas, déselo fuerte. A ver, si alguien me puede tener un poquito de agüita por ahí, por acá, aquí está. Mike. Mire, tristemente pasa esto en la vida, en la vida, los hombres y las mujeres, los hombres y las mujeres cambian en sus actitudes. Las familias se desintegran por cuestiones egoístas. Los negocios fracasan o quiebran por malas decisiones o una mala administración. Las naciones cambian, ¿verdad? Hemos experimentado la nación de Estados Unidos un cambio, ¿verdad? En la política y a través de esos cambios, la economía, el gobierno, los planes para nuestra nación van a cambiar. Los cambios siempre pueden traer de repente amenazas a nuestra mente. Las cuestiones, las malas noticias especialmente, las de repente las enfermedades pueden trastornar nuestra mente. Aquellas noticias acerca de nuestros hijos y para cómo los padres de repente somos, nos sentimos impotentes de no poder hacer nada, cambian, atraen un impacto a nuestras vidas. Estas situaciones en la familia externas a nuestro matrimonio, externas a nuestro núcleo familiar que de repente no tiene que ver nada directamente con nosotros, pero esas cuestiones afectan nuestras vidas y traen un impacto, tal vez de tristeza, desesperación, tal vez de repente de no sé, de depresión a nuestras vidas. Pero algo tenemos que estar seguros que nuestro Dios, Jesús, al Dios que servimos, no importa la situación que estemos pasando en lo personal, no importa la situación que esté pasando en nuestro trabajo, no importa la situación que está pasando en nuestro alrededor, podemos estar seguros que Él es nuestro amparo y nuestra fortaleza. Y lo que dice, sigue diciendo el Salmo: "Y nuestro pronto que, en que..." ay Dios, "nuestro amparo, nuestro refugio, el que nos levanta..." pero también esto quiere decir que en cualquier circunstancia que vamos a enfrentar podemos acudir y Él va a ser nuestro auxilio y nuestra fortaleza en momentos difíciles. ¿Cuántos dicen amén? Él ha sido fiel desde el primer día de nuestra conversión. Escuchen, los que hemos pasado años de una vida en Cristo, Él ha sido fiel desde el primer día de nuestra conversión. Y yo alabo a Dios por esto, alabo a Dios por todas aquellas personas que desde su conversión jamás han fallado, que han sido fieles en su manera de vivir, que han sido fieles en su manera de ser cristianos. Vemos otros que en nuestro caminar en Cristo hemos fallado, hemos cometido errores, hemos tal vez hecho cosas que tal vez nos traen vergüenza a nuestra vida, a nuestro caminar con Dios. Pero Jesús nunca ha cambiado. Y aunque de repente hemos fallado o ha fallado, usted puede venir seguro, seguro de que usted viene delante de Dios sin importar el fallo, el resbalón que haya cometido en su vida, sin importar lo que usted ha hecho. Si usted viene, cada uno de los que estamos aquí, venimos con un corazón contrito y humillado delante de Dios y nos sometemos ante su grandeza y su misericordia, Él no nomás nos perdona, Él nos levanta, nos limpia y nos da un propósito nuevo. ¿Cuántos dicen amén a eso? Podemos darle un fuerte aplauso a Dios por eso. Sí, Dios nunca cambia. Nosotros podemos cambiar, las personas pueden cambiar, las circunstancias cambian, pero Dios, su amor, su misericordia nunca cambia. Yo creo que tenemos que estar agradecidos por Dios y al caminar, al culminar este año, podemos ser agradecidos que Dios hasta ahorita sigue siendo fiel y bueno. Número dos, número dos, reflexionemos. Demos gracias a Dios porque la Biblia, aleluya, nos sigue alimentando. Esta Biblia, tómela ahí en su mano por favor. Dígale a la Biblia y dígale Señor, gracias por tu palabra que hasta el día de hoy Señor, es en ella en que encontramos redención, esperanza e instrucción para seguir caminando en tus caminos. Demos gracias a Dios por la bendita palabra de Dios. ¿Cuántos dicen amén? Aleluya. Mire, el Salmo 119 de la Biblia habla sobre la importancia... y se lo pongo de tarea, lo puede leer usted todito, está larguito en su casa en esta semana. Habla de la importancia de obedecer y valorar la palabra de Dios y de cómo esta es una fuente de vida y renovación. Lo invito a que usted lo lea en su casa, el Salmo 119. El Apóstol Pedro exhorta a todos los creyentes de esta manera. El Apóstol Pedro exhorta a todos los creyentes de esta manera. Primera de Pedro 2, versículos 2 y 3. Dice: "Deseen..." si lo está viendo ahí, "deseen..." Primera de Pedro 2, versículos 2 y 3. "Deseen con ansias la leche pura de la palabra como niños recién nacidos." Un niño recién nacido es dependiente de nosotros. Un niño recién nacido es sumamente dependiente. De hecho, si usted no lo alimenta, el niño puede fallecer. Si usted no lo cuida, el niño puede fallecer. Si usted no, de repente lo alimenta con lo que... Usted no le puede agarrar a un niño recién nacido, a Sophie por ejemplo, y póngale un steak ahí bien hecho, bien rico, un ribeye grandote. ¿Se lo podría comer la bebé? Es comida. ¿No? ¿A quién se le antojó? A mí. Un ribeye así bien jugoso y lo bien rojito de por dentro. Con salsa arriba. Un pimientito y... No, ok, bueno. Un niño recién nacido desea con ansias. Cori hacía algo bien... Ay, se pasa Cori, me daba sentimiento. Que decía: "Mira, mira, mira." A Samuelito cuando estaba chiquito y luego le ponía el biberón así como cerquita su... Sí, porque muy apenas podía mover sus manitas. Y el niño queriéndole agarrar, Cori se lo hacía así, mira, así como para que no lo agarrara. Excelente, madre. Es una cosa que le he causado risa. Cosas nuevas. ¿Pero qué es lo que hacía ese bebé? ¿O qué hace ese bebé? Que está siendo amamantado, que está... El único alimento que puede comer es la lechita. Está deseando que se llegue cada tres, cuatro horas ese momento. De hecho, están ahí dormiditos bien bonitos y de repente, ah, un lloradero exactamente la misma hora. ¿Sí les ha pasado? ¿Los quieren destetar, chicos? Sí, miren lo que dice como lo que expresa el apóstol Pablo: "Deseen con ansias la leche pura de la palabra." Qué bonito es estar deseando con ansias. Cuántas veces a la semana lees su Biblia, no me lo diga. No me lo diga. Esto es nuestro alimento espiritual. De hecho, usted no necesita al pastor que le enseñe. Usted tiene todo, la dirección, todas las respuestas a todas sus cuestiones en su vida y lo pueden encontrar en la palabra. Pero es conveniente, es bueno para nosotros desear poder aprender más de la palabra. "Deseen con ansias la leche pura de la palabra como niños recién nacidos." Si hacemos esto así, por medio de ella, ¿de qué? de la palabra, creceremos, crecerán ¿en qué? En su salvación, en su salvación, en nuestra salvación. Un creyente, gracias a Dios que venimos a los pies de Jesús y somos salvos. Pero no nos podemos quedar estancados simplemente estando ahí siendo salvos y no vamos a avanzar en nuestro crecimiento. Somos niños recién nacidos conociendo la palabra de Dios, pero necesitamos madurar para poder seguir avanzando y seguir creciendo y fortaleciendo nuestras vidas. Dice que crecerán en su salvación ahora que han probado lo bueno que es el Señor. Entonces, número dos, demos gracias a Dios por la Biblia que nos sigue alimentando. Desde el año que finaliza y durante todos los años que han transcurrido Dios ha dirigido nuestras vidas a través de la palabra y ha dirigido nuestra iglesia a través de la palabra. Por el estudio de la palabra hemos hallado dirección para nuestras vidas. Por la lectura de la palabra de Dios hemos recibido fuerza para nuestros momentos de debilidad, por la meditación de la palabra de Dios hemos recibido avisos divinos en tiempos de peligro. Escuchando las palabras de la Biblia nos han llegado instrucciones divinas en cuanto a decisiones que debemos tomar. Preguntemos a la palabra, preguntemos antes de tomar, cuando nos enfrentamos a cuestiones difíciles, donde no sabemos qué hacer, donde no sabemos qué dirección tomar, preguntemos a la palabra si algo en nuestras vidas, circunstancias que enfrentamos en nuestro diario vivir no nos traen paz. Hay que preguntarle a la palabra de Dios si es correcto la decisión que vamos a tomar. Una decisión que está en el plan divino de Dios no nos debe de causar estrés. ¿Se escuchó eso? Una decisión como creyentes, yo no estoy hablando de la gente de afuera, estoy hablando de la gente de aquí adentro, como creyentes, como creyentes que somos guiados por su palabra, que somos guiados por el Espíritu Santo, si hay una circunstancia que no nos trae paz a nuestras vidas, no lo haga. No lo haga. Imagínese al Espíritu Santo aventándolo al peligro. Imagínese al Espíritu Santo poniéndole unas circunstancias que sabe que usted va a sufrir y se va a alejar de Dios. Eso no va a pasar jamás. Entonces, si hay algo en nuestras vidas que nos causa estrés o preocupación o no estamos seguros de aquello que vamos a hacer, no lo haga. Preguntémonos, preguntémosle a la palabra de Dios. En tiempos de tristeza y dolor hemos hallado el consuelo y aliento que Dios tenía para ofrecernos. Demos gracias a Dios al llegar al final de este año por los beneficios que nos han llegado por el estudio de la palabra de Dios. Enfrentemos el futuro con ánimo pues la palabra de Dios seguirá hablándonos y instruyéndonos para seguir mejorando en nuestro caminar en Cristo Jesús. Cuántos dicen amén. Pero también como iglesia está un plan en marcha y mi objetivo principal, mi objetivo como su pastor principal es que sigamos aprendiendo a interpretar la palabra, olvidándonos tradiciones y cuestiones que se decían tal vez de repente simplemente por costumbre. Ahora mi objetivo principal es enseñarle a interpretar el texto bíblico para que usted pueda encontrar la respuesta a todo su caminar, a toda su vida en la palabra de Dios. Teniendo la completa o la firme interpretación correcta de la palabra usted solamente necesita al Espíritu Santo y el Espíritu Santo le guiará lo que usted tiene que aprender. Cuántos dicen amén. Entonces nuestro propósito como cristianos y como iglesia es que aprendamos a interpretar la palabra de Dios. No me vean así porque me ven tan serios. Sí importante, muy importante. Número 3. Demos gracias a Dios con gozo por la buena obra del Espíritu Santo. Bendito sea el Señor. Demos gracias a Dios con gozo y alegría por la buena obra del Espíritu Santo en nosotros. Una de las promesas más preciosas del Señor Jesús fue en relación a la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, en el corazón de cada creyente. Lo hemos leído muchas veces. Perdón, Juan 14:16 está por ahí en la pantalla. Juan 14:16. "Y yo rogaré al Padre..." Jesús hablando con sus discípulos. Una conversación entre Jesús y sus discípulos diciéndole: "Y yo rogaré al Padre y os dará otro consolador..." la palabra otro en el griego es otro igual a, otro igual a él. "Rogaré al Padre y os dará otro consolador para que esté con vosotros para siempre." Mira lo que dice a continuación. "El Espíritu de verdad..." El Espíritu de verdad, el Espíritu de verdad perdona, el Espíritu de verdad transforma, el Espíritu de verdad restaura, el Espíritu de verdad levanta, el Espíritu de verdad abraza, el Espíritu de verdad fortalece y el Espíritu de verdad trasciende hasta el día de hoy. Hoy lo que tenemos, lo más precioso que tenemos de nuestras vidas es el Espíritu Santo que ha hecho de nuestras vidas, de nuestro cuerpo un hogar para habitar para siempre. Cuántos dicen amén a eso. Gloria a Dios, gloria a Dios. Mira lo que dice a continuación. "Al cual el mundo no puede recibir porque no le conoce..." no le ve ni le conoce, "pero vosotros le conocéis porque mora en vosotros." Mira lo que dice aquí la Palabra de Dios. Mire, le voy a explicar este texto. Tristemente hay oportunidad de salvación para todos en el mundo entero. Hay oportunidad de salvación para todos los que estamos aquí. Sí, pero tristemente muchos le rechazan. Mucha gente no puede experimentar la presencia de Dios porque le ha rechazado el recibir a Cristo. Dios no rechaza a la persona que le invita a que more en su corazón. Dios more en el corazón. Pero que es lo que tiene que hacer el creyente, que es lo que quiere hacer el que ha recibido a Jesús en su corazón. Que es lo que tiene que hacer el mundo entero. La humanidad al recibirle se tiene que apartar de una vida de pecado. Una persona, una persona humana, cualquier persona en la vida puede tener una experiencia con Jesús de recibirle y ser perdonado. Por eso corren las lágrimas. ¿Por qué corren nuestras lágrimas? Porque el Espíritu Santo nos hace sentir que le necesitamos, nos hace sentir que somos un poco sucios, el Espíritu Santo nos hace sentir que estamos mal delante de él. Y el Espíritu Santo nos hace experimentar a nosotros y al mundo entero una reconciliación de perdón, de redención. Al momento que la persona necesitada, a la persona que requiere perdón de Dios, el Espíritu Santo perdona y empiezan y comienzan a correr las lágrimas porque experimentamos el perdón y la redención de Dios. Pero qué sucede para que usted pueda mantener esa relación nueva en su vida? Usted tiene que tener un contacto con Dios. Por a través de su palabra, a través de la oración, a través de la meditación en él, a través del agradecimiento en Dios, empezamos a experimentar una relación a través del Espíritu Santo con Dios. ¿Y por qué dice la palabra aquí: "El cual el mundo no puede recibir..." cuando le recibe? Porque no le ve. El mundo no puede experimentar las lágrimas que sentimos al experimentar su presencia porque no le ha recibido. El mundo no puede experimentar la presencia de Dios, el perdón, la prosperidad, el sentirnos libres porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis. Aquí está hablando Jesús a sus discípulos. Ustedes le conocen si saben lo que era la experiencia del Espíritu Santo, dice Jesús, a sus discípulos, a sus doce. Pero vosotros, ustedes, los doce, Pablo, Juan, Andrés, vosotros le conocéis. Dice: "Porque more en vosotros." A sus discípulos mora. Aquí estoy yo. Jesucristo, estoy con ustedes. Yo les estoy instruyendo. De hecho, les voy a capacitar para que puedan llevar el Evangelio. Ustedes, yo estoy con vosotros. Jesús se encargó de capacitarlos para llevar el Evangelio a todo el mundo. De hecho se aseguró. Hubo una persona llamada Pedro que le falló. Que le falló, que le negó. Y Jesús ya resucitado viene hacia él. Y le dice: "Pedro me amas." "Pedro me amas." "Pedro me ama." "Apacienta mis ovejas." Él se aseguró de perdonarlos, de capacitarlos. Pero vosotros le conocéis. Dice Jesús a sus discípulos: "Porque mora con vosotros." Yo soy el Espíritu de Dios que está aquí. Yo soy Jesús que estoy con vosotros. Besos para sus discípulos. Dos mil años después, en el 2024, nos dice la Palabra y el Espíritu Santo. Y Dios mismo nos dice: "Y estará en vosotros." "Y estará en vosotros." Hasta el día de hoy, 2024, el Espíritu Santo mora en los corazones de cada creyente que le invita a hacer de su propio cuerpo una morada en su vida. Cuántos dicen amén a eso. El Espíritu de verdad que hasta el día de hoy trasciende los años, trasciende las costumbres, trasciende los movimientos, trasciende para vivir en nosotros y en las vidas de cada creyente, de cada persona que le invita a morar en su vida. Bendito sea el Espíritu Santo de Dios. Te amamos Jesús. Amén. Aleluya. Jesús iba a partir de este mundo, pero el Espíritu había de venir para ser el compañero y consejero permanente de ellos y de nosotros, ayudándonos a conocer la voluntad de Dios y lo que quiere que cada uno hagamos. Filipenses 2:13 dice así: "Porque Dios es el que en vosotros produce..." no nosotros. No es por obras, no es porque tenemos un buen sentimiento, no es porque hacemos cosas buenas ni porque nos merecemos algo, no. "Porque Dios es el que en vosotros produce, así el querer como el hacer." ¿Por qué? Por su buena voluntad. Dios es el que produce, el que levanta, el que inicia de la nada un sentimiento de querer servirle, pero eso es solamente por él y para él. Cuanto dicen amén a eso. Con el poder del Espíritu Santo podemos soportar absolutamente todo. Sí, absolutamente todo. Podemos pasar momentos de aflicción. Podemos pasar momentos difíciles. Ha llegado un momento en su vida que en su mente o hablablemente puede decir: "Con esto no puedo." "Esto supera mis emociones, supera mi mentalidad, supera mis cuestiones físicas." Ha llegado un momento donde usted dice: "Yo no puedo hacer absolutamente nada." Ahí en ese momento es cuando tenemos como creyentes decirle a Dios: "Yo no puedo, pero tú puedes." "Yo no puedo, mi cuerpo no puede, mi mente no puede, pero tú que vives en mí me das el poder de vencer cualquier adversidad que podamos enfrentar." Con el poder del Espíritu Santo lo podemos todo, no nosotros, sino él en nosotros. Cuántos dicen amén. Número cuatro, número cuatro, demos gracias a Dios al culminar este año, mientras estamos ahí sentaditos, cada uno de nosotros, cualquier persona que se encuentre en esta mañana aquí, den gracias a Dios con ánimo, y esto es para todos, porque el Evangelio salva a los que confían en Jesús. El Evangelio salva y seguirá salvando. Al afrontar Pablo la prueba de visitar la capital del Imperio Romano, lo hacía plenamente confiado en el poder del Evangelio para salvar a todos aquellos que pusieran su fe en Jesucristo como salvador y Señor, dice Romanos, Pablo a los Romanos, el capítulo uno, versículo dieciséis: "Porque no me avergüenzo..." ¿Alguien se puede avergonzar de la gracia de Dios? ¿Alguien se puede avergonzar del perdón de Dios? ¿Alguien se pudiera avergonzar de la cruz? Dales usted pues, ¿y cómo alguien podría hacer eso? Pero muchas veces, amada iglesia, despreciamos el Evangelio y la gracia con nuestras propias actitudes y nuestros constantes rechazos. Tristemente, dice Pablo: "Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios..." ¿Para qué? Para salvación. Es impresionante que el Evangelio, que quiere decir en el griego la buena noticia, es impresionante que por el simple hecho de creer en Jesús, es impresionante que simplemente por el aceptarle verbalmente en nuestros corazones podamos salir de la muerte del pecado, de la condenación eterna para morar con Él para toda la eternidad. Eso es impresionante. Eso es el poder del Evangelio para salvación. "A todo aquel..." dice el texto, "a todo aquel que cree." A todo aquel que cree. Bendito sea el Señor que haya oportunidad de salvación para el pueblo judío que le ha rechazado hasta el día de hoy. Bendito sea Dios que Él tiene misericordia de un pueblo que Él escogió con un propósito divino, con un propósito para poder ser de bendición al mundo entero. El pueblo de Israel es un pueblo escogido por Dios hasta el día de hoy. Tristemente, más del 97% le ha rechazado a Jesús como Salvador el día de hoy. El pueblo de Israel. Pero aún así sigue siendo el pueblo escogido por Dios. Y dice, dice el texto bíblico: "Porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree." El judío primeramente, pero también al griego, al gentil, a cada uno de nosotros. ¿Cuántos dicen amén a eso? Dice la palabra el Señor en Hechos 16:31 cuando Pablo y Silas se encontraban en esta cárcel, se encontraban en la cárcel. Dice que a medianoche, es impresionante eso, iglesia, que a medianoche después de estar en un calabozo encadenados, después de ser abofeteados, después de ser golpeados, en esa condición, pero Pablo ahí con amor por el Evangelio, sin perder el tiempo, estamos hablando de una condición terrible, una condición inhumana. Y aún así en esa condición, comenzar a alabar a Dios. ¿Cuántos podemos alabar a Dios en medio de la enfermedad, en medio de un divorcio, en medio de una cuestión difícil, en medio de la muerte, en medio de un funeral? Podemos levantar nuestras manos y adorar a Dios. Aquí hay una persona que nos enseña esto. Y por esa circunstancia, en esa adoración, dejando todo eso a un lado y empezando a adorar a Dios, a medianoche se escuchó un temblor que impactó la vida. Estamos hablando de que están en un calabozo. Tal vez dijeron: "Hasta aquí se terminó nuestra vida, hasta aquí se terminó la evangelización, hasta aquí se terminó nuestra predicación..." pero no, hasta el último segundo de sus vidas, ahí estando en un calabozo, Pablo y Silas levantan sus manos y empiezan a adorar y alabar a Dios a medianoche. Eso trajo un impacto y solamente se escuchó un terremoto y todos los presos se abrieron las puertas y todos los presos, tanto que el carcelero le dice: "¿Qué puedo hacer para ser salvo?" "Créen en el Señor Jesús y así tu familia y tú serán salvos." Nosotros podemos tener un impacto en la vida de aquellos que nos rodean, pero si andamos siempre tal vez quejándonos, tal vez de repente llorando, tal vez estresados, tal vez a través de las circunstancias difíciles, le damos la espalda a Dios, la gente que nos rodea, ¿podrá ver a Dios en nosotros? Siendo creyente, teniendo a Jesucristo, al Espíritu Santo en su vida, siempre quejándonos, ¿podrá ver el mundo que existe un Dios de poder, de misericordia, que salva y perdona y levanta y restaura? Es difícil. "Créen en el Señor Jesús y serás salvo tu familia, serán salvos tú y tu familia." Pues demos gracias a Dios por el Evangelio, por la buena noticia de que Jesucristo hasta el día de hoy salva y perdona pecados, de que Jesucristo es nuestro amado Salvador, que sin importar lo que haya sucedido en tu vida, los errores que hayas cometido, sin importar los fracasos, las cosas malas que hayas hecho en tu vida, si tú vienes a Jesús, cualquier persona que me escucha, si tú vienes a Jesús, Él no te rechaza, Él te perdona, te levanta, te restaura, te anima y te prospera. ¿Cuántos dicen amén? Aleluya, gloria a Dios. Ese es el poder del Evangelio. No hay ninguna diferencia en el poder del Evangelio mientras estamos detrás de un púlpito de una iglesia que cuando usted lo hace personalmente, en el uno a uno, es el mismo poder. El mismo poder que vive en mí es el mismo poder que vive en usted. No hay diferencia en decirlo de aquí: "Jesucristo te ama y te quiere salvar." a que usted se lo diga en el uno a uno a cualquier persona que le rodea, incluyendo a sus hijos si son mayores, incluyendo que su hijo le conoce sus errores, incluyendo que su hijo le conoce sus batallas, incluyendo eso, no es usted, es el espíritu que muere en usted, es que deje de tener culpabilidad por los errores que ha cometido, deje de sentirse culpable por las cuestiones que tal vez ha fallado o el testimonio que ha dado a sus hijos, deje de sentirse culpable porque no es usted, es Jesucristo y mientras usted le diga con toda sinceridad que el Espíritu Santo obre a través de sus palabras y le diga a cualquier persona: "Jesucristo te ama." El Señor sigue perdonando y salvando vidas, cuantos dicen amén. Ese es el poder del Evangelio, de la buena noticia que el Espíritu Santo obra a través de nuestras vidas. Mientras estemos en este mundo Iglesia, mientras estemos en este mundo, el plan de Dios sigue siendo el mismo de salvar a los hombres y a las mujeres y a los jóvenes de la disilusión, de la ruina, de la perdición, de una vida sin Cristo para pasar a una vida de fe en el Dios que nos sigue hablando. Ese es el poder del Evangelio, cuantos dicen amén. Demos gracias a Dios y cobremos ánimo y respondamos a la verdad de que aún las personas en el 2024 y ahora en el 2025 serán impactados por la presencia de Dios en sus vidas. Por último, en este año que culmina, en nuestro último domingo del año, demos gracias a Dios y animémonos porque el futuro pertenece a los creyentes en Cristo. El futuro, mi futuro, nuestro futuro como familia, nuestro futuro como Iglesia, no nos pertenece a nosotros, le pertenece a Cristo Jesús y mientras nosotros le rindamos toda gloria, toda la alabanza, todas nuestras mejores actitudes a Dios, Él seguirá avanzando y seguiremos creciendo porque Dios está delante de nosotros. Cuantos dicen amén. Demos a un líder victorioso que ha derrotado a Satanás, el pecado y la muerte. La tumba está vacía, ahí no hay nada, no hay huesitos. Dios nos encuentra, Jesús nos encuentra y Él resucitó para seguir caminando, para seguir siendo victorioso sobre nuestras vidas, sobre el Satanás, sobre el mundo, sobre el pecado, sobre las tinieblas, sobre todo. Él venció al levantarse de esa tumba. Cuantos dicen amén. Dice Pablo al fin de su gran capítulo, en el capítulo uno, perdón, en 1 Corintios capítulo 15, cuando habla de la resurrección, Él declara en el capítulo, versículo 57, 1 Corintios 15:57, dice así Pablo: "Gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria..." gracias sean dadas a Dios que nos da. Cuando dice nos dio, nos da a usted y a mí la victoria por medio del Señor Jesucristo. Hay momentos que pareciera,escúcheme bien esto, hay momentos que pareciera que el enemigo está ganando, hay momentos que pareciera que el enemigo está sentado en el trono de este mundo y está venciendo. Cuando ves sus circunstancias a su alrededor, en su matrimonio, en su familia, cuando como creyente de años, y si digo años es porque usted está avanzado en edad, cuando digo como creyente en años, y usted ve que sus hijos siguen en los mismos vicios, con las mismas circunstancias, entre divorcio y no divorcio, entre hijos y no hijos, entre nietos y no nietos, y un trabajo y otro trabajo, y de repente tal vez con buenos trabajos, tal vez con buenos empleos, con una familia sólida pero perdidos. Pareciera que el enemigo está triunfando, pareciera que el enemigo está ganando la batalla, pero declare, declare bendición sobre su matrimonio, esto es verdad, podemos declarar que Dios venció a la muerte, venció el pecado, que él puede levantar, él puede salvar, él puede restaurar, él puede cambiar, él puede sanar las vidas, declare por su matrimonio victoria, declare sobre sus hijos victoria, sobre su familia, oye hijo mío bueno señor usa mis hijos, no, mis hijos van a tener impacto en esta vida, ay te pido por mi esposo, no mi esposa impacta las vidas con su teclado, con su voz, ella impacta vidas a través de su espíritu, de lo que ella tiene en ella, podemos experimentar la presencia de Dios, yo declaro bendición sobre su vida, cada noche declaro que ella va a impactar a través de sus talentos, vidas, y podemos experimentar la presencia de Dios a través de sus talentos, yo declaro bendición y poder sobre mi esposa, yo declaro poder y bendición sobre mis hijos, que usen sus talentos para su servicio, el enemigo no me los puede tocar, no, no, no, puede tocar, porque hemos vencido y Dios nos da la victoria, declare con poder, porque es más poderoso, el que está en nosotros que el que está en el mundo, créalo, créalo, Dios da la victoria, Dios es poderoso, declare bendición, declare a sus hijos que van a ser salvos y van a tener impactos, pero mis hijos tienen 15 años separados de Dios, no importa, no importa, son promesa de Dios, creen que sus hijos son promesa de Dios, yo lo creo, declárelo, mis hijos, dígalo conmigo, mis hijos, mis hijos son promesa de Dios para ti, y aunque vea sus circunstancias difíciles, no, declárelo, siga declarando y siga creyendo, mis hijos y yo somos parte de un propósito divino, y cuando ore, ore con fe, ore con poder, no ore atemorizado, porque el enemigo quiere verlo atemorizado, Jesucristo en el momento de levantarse de la tumba, venció la muerte, venció el pecado, venció la enfermedad y venció todo, declare bendición sobre sus hijos y sobre su familia, cuantos dicen amén. Este año que culmina, tal vez haga una retrospectiva personal, cometimos errores, cada uno de nosotros que estamos aquí podríamos haber sido mejores, cuantos dicen amén, no lo fuimos, pero gracias a Dios que llegamos al final de este año, oh siento la presencia de Dios en este momento, gracias a Dios que el año termina, y así como sus misericordias son nuevas cada mañana, no importa quién eres, no importa por qué estás aquí, no importa si conoces o no conoces, las misericordias de Dios son nuevas cada mañana y esa misericordia abraza a aquel que lo quiere, gracias a Dios, tal vez usted ha llegado al final de este año de picada, tal vez que ha llegado de barrida y muy apenas le dijeron safe, tal vez está llegando con la última energía, con el último porción en su vida, pero tengo buenas noticias para usted, el año se ha terminado, se está terminando y empezando el 2025 empezamos con cero millas, su misericordia, su misericordia, su misericordia, su misericordia nos abraza, su misericordia es tan buena, su misericordia y su gracia es tan impresionante que sin importar las fallas y los errores, hoy, amada iglesia, hoy es el día de salvación para cada uno de nosotros, al judío primeramente, pero también al gentil, al mexicano, al estadounidense, al canadiense, al costarricense, al coreano, al hindú, a cualquier persona en el mundo entero que se rinda ante la presencia y la gracia y la misericordia de Dios, podemos ser transformados de tener la oportunidad de entrar a donde él se encuentra, cuántos dicen amén a eso, eso sigue diciendo en ese mismo capítulo 14 de Juan, dentro de poco a sus discípulos, el mundo ya no me verá más, y esto, esta palabra es para usted y para mí, pero ustedes sí me verán, sí me verán, y porque yo vivo, también es ustedes que vivirán, escuché esto, viene de parte de Dios en este momento, la gente, la gente puede experimentar el amor de Jesús a través de mi vida, a través de su vida, esto lo acabo, ahorita es nuevo, de parte de Dios en este momento, ahorita no lo tenía apuntado, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo, bendito sea tu nombre, también ustedes vivirán, esto quiere decir que Jesús vive y seguirá viviendo en los corazones, en su corazón, en mi corazón, qué impresionante que Jesús mismo viva dentro de nosotros, es Jesús, es Jesús, es Jesús, que hasta el día de hoy sigue viviendo y seguirá viviendo en lo que sigamos avanzando, en su conversación con Juan en la isla de Patmos, dice la palabra en Apocalipsis 1:17, y al verlo caí a sus pies como muerto, hablando Juan, pero él poniendo su mano derecha sobre mí me dijo, no tengas miedo, el Señor te dice hoy en este momento, no tengas miedo, sin importar lo que esté sucediendo en tu vida en este momento, no tengas miedo, sin importar que hay incertidumbre en algunas cuestiones en tu vida, Jesús te dice hoy en este momento, no tengas miedo, aunque estés pasando la peor temporada en tu matrimonio, la peor temporada laboral, la peor temporada en tu familia, la peor temporada, Jesús te dice hoy esta mañana, no tengas miedo, yo soy el primero y el último y el que vive, estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del infierno, esto quiere decir que el Señor nos da la victoria hoy en este día, cuantos dicen amén, aleluya, aleluya, déselo fuerte. Para terminar, Pablo escribió a la iglesia de Tesalónica así: "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." Si estamos realmente agradecidos por el pasado, sea cual sea, tendremos valor para enfrentar el futuro al comenzar un nuevo año. Tenemos delante de nosotros, tenemos delante de nosotros, escúcheme bien con atención, para terminar, tenemos delante de nosotros una oportunidad de hacer un compromiso con Dios, cambiar nuestra forma de pensar y actuar con fe. Si tú eres de las personas, qué sabes, y esto no es por señalar a nadie, si somos de las personas, que sabemos que fallamos en alguna área de nuestras vidas, si sabemos que delante de Dios somos apáticos, delante de Dios somos arrogantes, delante de Dios somos faltos de compromiso, delante de Dios somos personas que tenemos miles de planes y no culminamos ninguno. Si somos personas que intentamos y fallamos, intentamos y fallamos, vamos a un trabajo y no lo logramos, hacemos una cosa y somos de los que estamos en un rollercoaster, en una montaña rusa. Si somos de las personas que nunca cumplimos una meta, la buena noticia es en esta mañana que podemos empezar todos en cero. Todos comenzamos en cero. Hagamos de nuestra semana de ayuno y oración un momento para reflexionar de nuestra vida en Cristo, cerrando un año complicado y difícil para muchos y comenzando, amada iglesia, una temporada nueva, un ciclo en nuestras vidas nuevo. Terminemos este año como lo hayamos terminado y agradecemos a Dios, agradezcamos a Dios por lo que sucedió, aún por las malas noticias, aún por las pruebas y tormentas que pasamos porque eso nos hizo ser fuertes, porque seguimos de pie y seguimos aquí. Cuántos dicen amén. Pero hagamos de esta semana de ayuno y oración que vamos a comenzar el próximo domingo, un momento para reflexionar y hagamos una lista personal mentalmente, una lista personal de las cosas buenas que tenemos pero también de las cosas malas que hacemos, de las cosas de los proyectos que tenemos y los proyectos que no cumplimos. Empecemos a eliminar cuestiones, empecemos a eliminar cosas que no nos ayudaron, usted sabe y yo sé las que soy. Hagamos de esta semana, pongamos nuestro espíritu, por eso es muy importante para mí, es muy importante para mí esta semana, porque esta semana, hermanos, amada iglesia, escúchenme muy bien, esta semana puede ser el comienzo de una vida nueva en Cristo, hermano, pero yo soy cristiano y tengo 30 años, hoy, esta semana puede ser el comienzo de una vida nueva. ¿A qué me refiero con una vida nueva? Aunque somos creyentes por años, porque tenemos malas costumbres, malas actitudes, hemos fallado, malos hábitos, pero podemos empezar en cero, todos, poco a poco, no se tire a la nada, no, prepare su espíritu en su mente y corazón, cualquier persona que se encuentra aquí, sin importar tu circunstancia de fe o espiritual, hoy es el momento de empezar a reflexionar y presentarte delante de Dios y decirle Jesús, yo estoy aquí, gracias porque se termina un año, pero gracias porque comienzo uno nuevo, cero millas, amada iglesia, una actitud diferente, un comportamiento diferente, una fe, aleluya renovada, una vida agradecida en todo tiempo por la misericordia de Dios en nuestras vidas, nos ponemos de pie, por favor, el altar está abierto. Pásenle al altar, venga, vamos a cerrar el año y hacer un altar bonito en familia, traiga a sus hijos, traiga a su familia, traiga a su esposa, cantemos y adoremos juntos, demos gracias a Dios con este canto precioso, nuevo, va a estar la letra ahí y estaremos orando al final por nuestra hermana Nachita, estaremos orando, conectando nuestro corazón y nuestro espíritu, venga con su familia, venga con sus hijos, venga con su esposa, vamos iglesia, vamos a abandonar de repente un momento difícil y entrar a un momento en la presencia de Dios, el Señor está aquí, no tengo duda que la presencia, el Espíritu Santo se encuentra en este lugar, no tengo duda que el Espíritu Santo quiere traer, transformar nuestras vidas, no tenemos que guardarnos o esperarnos hasta el año número uno, el día número uno, hoy podemos comenzar para poder llegar a ese comienzo del año en la presencia de Dios. Aleluya, levante sus manos, ve a la pantalla si no sabe el canto y cantemos juntos, como siempre les digo, hagamos de esta, de este canto adoración, todos los cantos que se escogen para cantarse en este lugar son adoración, son alabanza, son expresiones de bondad, de amor, de gratitud, dígalo, dígalo, mira qué bonito. Vamos iglesia, díselo, vamos, dilo, vamos, cántalo, agradece a Dios. Díselo, vamos, levanta tu voz, cántalo, acá está en la pantalla. Díselo. Vamos iglesia, vamos todos juntos que se escuche. Díselo, vamos. En mi vida ha sido bueno, en mi vida ha sido tan fiel, con mi ser, con cada viento, yo cantaré de la bondad de Dios. Todos. En mi vida ha sido bueno, díselo, vamos iglesia. En mi vida ha sido tan fiel, con mi ser, con cada viento, yo cantaré de la bondad de Dios. En mi vida ha sido bueno, díselo, gracias Dios, gracias Dios. En mi vida ha sido tan fiel, con mi ser, con cada viento, yo cantaré de la bondad de Dios. Hoy en esta mañana, Señor, venimos delante de tu presencia, de todo corazón, con una expresión de gratitud para ti, con una expresión, Señor, de agradecimiento a tu bondad, a tu gracia, a tu misericordia, hoy como iglesia, hoy como la novia, podemos decir gracias. Nos acercamos al final de un año y al comienzo de otro. Es un tiempo de reflexión, gratitud y esperanza. Reflexionemos sobre las experiencias vividas, agradezcamos las bendiciones recibidas y miremos hacia el futuro con fe. Dios ha sido bueno y seguirá siéndolo. Su amor y misericordia son inmutables, y su palabra nos guía y alimenta. El Espíritu Santo mora en nosotros, dándonos fortaleza y consuelo. El Evangelio sigue siendo poder de Dios para salvación, y el futuro pertenece a quienes confían en Cristo. Que este nuevo año sea un tiempo de renovación y crecimiento en nuestra fe. Que Dios nos bendiga y nos guíe en cada paso del camino.