La semana pasada empecé esta serie. Iban a ser dos mensajes, pero probablemente haré un tercero. La serie se llama "Gratitud y Esperanza". El mensaje de esta mañana, enfocado en gratitud y esperanza, se llama "Un Nuevo Comienzo". La semana pasada hablamos un poco de la gratitud. Hablamos de que debemos ser agradecidos con Dios con ánimo porque Él no cambia. También hablamos de que debemos ser agradecidos con Dios porque la Biblia nos sigue alimentando siempre. Es la Biblia la que nos alimenta. Hablamos de la buena obra del Espíritu Santo en nuestras vidas, en el mundo entero, en la eternidad. Si no tuviéramos el Espíritu Santo que se nos fue dado, no podríamos entender la palabra, no podríamos comprender. Cuando estamos hablando de Dios, Su presencia puede tocar nuestras vidas y traernos ese sentir. Cuando estamos haciendo algo mal, es el Espíritu Santo quien nos confronta internamente en nuestro espíritu para que podamos decir: "Señor, te necesito, perdóname". Es el Espíritu Santo. También agradecimos a Dios por el Evangelio, porque sigue salvando hasta el día de hoy. ¡Qué tremendo es eso! Años después, dos mil años después, el Evangelio de Jesús, la buena noticia, sigue salvando vidas y sigue salvando a los necesitados. Eso lo hace el Evangelio de Jesucristo a través de la obra del Espíritu Santo. ¿Me van siguiendo? También fuimos agradecidos o tuvimos gratitud por el futuro presente de los creyentes en Cristo. Cada creyente en Cristo tiene un futuro para Dios. Todos en la vida, como creyentes, cuando recibimos al Señor en nuestro corazón, cuando empezamos a comprender lo que dicen las Escrituras, cuando empezamos a dar pasos para cambiar nuestras vidas y acercarnos a Dios, evidentemente eso trae un impulso de cambiar, un impulso de mejorar. Cada día, cada servicio en este próximo año, cada domingo, cada miércoles, cada oración, nos ayudará a hacer cambios en la vida para seguir avanzando. La verdad es algo que voy a estar diciendo todo este año: no quiero que perdamos el tiempo simplemente sentados en una banca y siendo parte de una iglesia. Ese no es el propósito del Evangelio, ni del amor de Cristo, ni de su gracia. El Espíritu Santo, el Evangelio, la Palabra de Dios, tienen que convencernos personalmente para mejorar. Para nosotros mismos, no, eso viene después. Primeramente, tenemos que mejorar cada persona que se encuentra aquí, incluyéndome a mí. Cada día que nos presentamos en este lugar, nuestro enfoque al venir a la iglesia no es simplemente para cumplir con un servicio más. Que cada domingo de este año, no me quiero enfocar en los años que vienen, me quiero enfocar en este año, que cada domingo, cada vez que nos sentemos a escuchar la Palabra, que esa Palabra tenga un impacto en nuestras vidas: un impacto de salvación, un impacto de mejorar. No podemos seguir simplemente ocupando una banca. Tenemos que hacer caminar nuestra fe, llegar a decir: "Tengo 10 años en el Evangelio y mi vida es diferente. Tengo 20 años en el Evangelio, ahora tengo un ministerio, ahora sirvo en la iglesia, ahora ayudo en la congregación. Ayudo a mis pastores, estoy disponible para servir, para poder llevar el Evangelio a otras personas". Y no es simplemente por tener un número mayor de miembros en la iglesia. El motivo de cada uno de nosotros debería ser presentar el amor de Jesús a un mundo que lo necesita. Hay mucha necesidad en estos tiempos, hay mucha gente que necesita escuchar del amor de Jesús. Tal vez usted diga: "Pues no tengo mucho diálogo, tal vez no sé hablar, tal vez me pongo nervioso al hablar en frente de la gente". Que su espíritu, el Espíritu que vive en usted, le dé las palabras, el consejo adecuado. Que cada persona que se tope con nosotros, no por nosotros, no por Cori, no por Horacio, no por usted, sino que el Espíritu que vive en nosotros pueda tocar las vidas de personas necesitadas, así como un día cada uno de nosotros nos encontramos en un momento de nuestras vidas en que, a través de una persona que tenía el Espíritu Santo, nos habló y sentimos la necesidad de venir a Dios y pedirle perdón. ¿Cuántos dicen amén? Gracias a Dios porque el futuro de cada creyente es grande. Eso es lo que hablamos la semana pasada. En esta serie de "Gratitud y Esperanza", "Un Nuevo Comienzo" el día de hoy. Entonces, ¿qué es la esperanza? Hablamos de la gratitud. La esperanza es que en este 2025 tengamos una oportunidad, una nueva oportunidad, un nuevo comienzo. ¿No se gozan por eso? ¿No se gozan de que cada año podemos volver a empezar? ¿No se gozan de que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana? No se goza un día anterior, tal vez usted haya cometido errores, haya fallado, pero cada mañana que nuestros ojos se abren hay una esperanza de salvación y hay una esperanza de poder venir a Dios y que Él nos perdone. ¡Qué tremendo es Dios! ¡Qué tremendo es Dios! Que Él está ahí siempre. Siempre está Dios esperando escuchar nuestra voz para decirle: "Señor, Dios, Jesucristo, te necesito, ayúdame, he escuchado de ti, sé lo que significa, pero este día, ayúdame". Entonces, qué bueno que este 2025 tenemos una esperanza de salvación y tenemos la oportunidad de un nuevo comienzo. Vayamos a Filipenses, rapidito, Filipenses. El mensaje de esta mañana es "Un Nuevo Comienzo" basado en Filipenses 3:13-14. Ahí va a estar en la pantalla en las dos versiones, como siempre. Me imagino, no está bien, así está bien. Ahí está. Dígame un fuerte amén cuando lo tenga. Amén, gloria a Dios. Esa es la palabra del Señor. Dice: "Hermanos, no pienso que yo mismo...", estamos ahí, Filipenses 3:13-14, obviamente estoy leyendo la NVI, va a estar un poquito diferente a lo que tiene usted por ahí y puede tenerla acá en la pantalla para que vaya conmigo. "Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda...", ¿dónde? Atrás. "Y esforzándome por alcanzar lo que...", ¿qué? "Lo que está delante. Sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús". Cada año nuevo, Dios pone delante de nosotros un amplio territorio que podemos conquistar. Cada año que comienza tenemos un amplio territorio que cada persona puede conquistar. En cada uno de nosotros hay capacidades que no hemos todavía descubierto, talentos que están como ricos yacimientos. Un yacimiento son estos terrones que se encuentran en las minas y dentro de esos terrones se encuentran pepitas de oro, oro que después tiene que ser procesado para ser limpiado. Se limpia y después se pasa por el fuego y después de ser purificado se le da una forma, la forma que usted quiera. Y luego se presentan cosas o figuras de oro pulido que representan algo bello y bonito. Cada año que comienza, nosotros somos como bellos yacimientos que muchas veces no han sido descubiertos. Usted, en su vida como creyente, tiene virtudes, tiene talentos que han estado tal vez ahí escondidos. Tenemos este amplio territorio para crecer. Este es un bonito momento, un tiempo excelente y perfecto para que cada uno de los que estamos aquí podamos descubrir eso que tenemos ahí oculto, escondido. Todos, delante de Dios, tenemos virtudes y talentos que Dios quiere usar para bendecir a otros. Así como nosotros nos encontrábamos en una oscuridad espiritual, alguien, una persona llena del Espíritu Santo y llena de luz, vino para alumbrar nuestras vidas y darnos esperanza de salvación. El Señor Jesús, a cada uno de los que estamos aquí, nos escoge con un propósito. Padre Santo, la presencia de Dios está aquí, hermanos, de verdad. Cada uno de nosotros, los que estamos aquí, no está aquí por casualidad. Estás aquí con un propósito de Dios, porque Dios te estaba buscando, porque Dios te está esperando, porque quiere descubrir de ti ese yacimiento que se encuentra escondido. Tal vez tú puedes tener un buen trabajo, tal vez puedes tener una buena carrera, tal vez puedes tener un matrimonio estable o no estable, pero hay cosas que puedes descubrir para ser usadas por Dios. Dios no nos salva, amados hermanos, no importa la edad que tengas, no importa que tengas 5, 10, 15, 20 años en el Evangelio. Dios te salvó a cada uno de los que estamos aquí con un propósito: para ser luz para los que nos rodean. ¿Cuántos dicen amén a eso? Cada persona que se encuentra aquí hoy, este año nuevo, si así lo desea y se lo propone con la ayuda de Dios, con la ayuda de Dios, lo garantiza, nosotros no estamos solos. No simplemente somos convertidos y ahí estamos, a la deriva, caminando sin rumbo y sin dirección. Creo que así dice una canción. No, tenemos un propósito y tenemos una garantía. La garantía es que no estamos solos. Podemos, sí, déselo fuerte a Dios, déselo fuerte a Dios. No estamos solos, eso es garantía. De repente, en nuestro caminar con Dios, pues de repente hay malentendidos, tal vez en nuestro hogar, con la esposa, con los hijos, con su núcleo que le rodea en la iglesia. Obviamente, todos pensamos diferente, pero tenemos una garantía, 100%, ninguno de los que estamos aquí está solo. Tenemos la presencia de Dios que nos guía y nos ayuda. Así es que este año 2025, usted puede llegar a ser esa persona que desea ser, si usted lo quiere ser. No es adivinanza ni trabalenguas, escúcheme bien. Este año 2025, usted puede llegar a ser esa persona que desea ser, si usted lo quiere. Yo sé que todos hemos pensado esto: "A mí me gustaría ser así, a mí me gustaría ser asá, a mí me gustaría ser como aquel, ah, pero yo no tengo lo que tiene aquel, ah, pero yo no hablo tan bonito como él, ah, pero yo no canto tan bonito como aquel, ah, pero yo no me sé la palabra como él". No, todos tenemos un talento para Dios. Obviamente, todos tenemos talentos, por eso usted tiene un trabajo. Ese talento tal vez fue construido porque le gusta o fue simplemente una oportunidad de trabajar, ¿verdad? Pero usted finge o, mejor dicho, "forja" un talento en el trabajo que usted tiene, pero ese talento es para usted, para ser sostenido, para sostener su vida y su familia. Pero hay talentos que Dios, como creyentes, nos da para poder servir a otros. Entonces, que este 2025, como una esperanza de hacer algo bueno, podamos llegar a ser las personas que siempre habíamos querido ser. Entonces, vamos a pasar a entender el texto bíblico que acabamos de leer. Número uno, apúntelo por ahí, va a estar en la pantalla: "No te conformes con lo que piensas que eres". Pablo dijo: "Hermanos, hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya". Primeramente, algo que tenemos que tener en mente al leer el versículo bíblico, tenemos que saber que Pablo le está hablando a la iglesia. Nos dice: "Hermanos". Entonces, si Pablo está usando la palabra "hermanos", quiere decir que le está hablando a la iglesia. ¿En qué iglesia está hablando? ¿A cuáles hermanos le está hablando? Le está hablando en la carta a los Filipenses. Esto quiere decir que le está hablando a la ciudad y a los creyentes de Filipo. Ahí les va lo que les dije al principio, hagan apuntes. Recordemos que hablé mucho del segundo viaje misionero de Pablo, por ahí del capítulo 16 del libro de los Hechos, donde van a Macedonia. Filipo era una colonia romana y una de las ciudades principales. Pablo llegó ahí y, por primera vez, llegó a un lugar donde no había una sinagoga. Si recuerdan la historia, lean el capítulo 16 de Hechos, fueron al lado del río para orar y se encontraron con una mujer llamada Lidia, originaria de Tiatira, que vendía púrpura. ¿Recuerdan eso? Yo creo que todos ahí lo conocemos. Entonces, probablemente la iglesia en Filipo nació en la casa de Lidia. Entonces, está hablando a los hermanos, está hablando a la iglesia. Y por esa razón, Pablo nos habla a nosotros también el día de hoy. Hermanos, a los de Filipo y a nosotros también, a la iglesia, novia del Cordero. "Hermanos", dice, "no pienso que yo mismo lo haya logrado todo". Número uno: "No te conformes con lo que piensas que eres". Ahora, si lo podemos pensar un poquito, ¿qué ha hecho Pablo hasta el día de hoy? Pablo es el mayor expositor, el mayor evangelista de la palabra. Tanto fue el resultado de Pablo que ahorita, en el 2025, estamos aprendiendo de sus enseñanzas. Y Pablo dice y declara: "Yo mismo no pienso que lo haya ya logrado". O sea, que todos necesitamos mejorar en algo y todos necesitamos alcanzar metas. Todos hemos sido, en nuestro caminar, en nuestro hogar, en nuestro matrimonio, en nuestro lugar de trabajo, hemos sido de una manera, todos tenemos una personalidad. Y estamos tan casados con nuestra personalidad que llegamos a decir en muchas ocasiones: "Es que así soy yo", ¿no es cierto? ¿No es cierto que de repente usamos muchas palabras como esta? Yo le voy a dar ahora este año, le voy a dar mucho a los enojones, le voy a dar con todo, todo el año. Eso no es una bonita manera, no es una manera correcta de ser para Dios. En Cristo, en Jesús, no debería haber malhumorados, no debería haber enojones. Imagínese cuando usted me diga: "Este es el primer enojón que fue al cielo". Yo no vuelvo a decir nada. ¿Usted se imagina un enojón en el cielo? No, le voy a dar con todo. Esa es una mala actitud. Y muchas veces se dice: "Es que él o ella, o es que soy así". No, jamás. En el momento, mire lo que le voy a decir y apréndaselo, y recuerde esto toda la vida: en el momento en que usted diga "Es que yo soy así", ya estás mal. En el momento en que cualquier persona diga "Es que yo soy así", ya estás mal. Porque no debemos ser así, debemos ser como Jesús, debemos ser como Dios. Cada vez que pronunciemos las palabras "Es que yo soy así", tenemos muchas cosas que cambiar. Entonces, no sea de la misma manera. Número uno: "No te conformes con lo que piensas que eres". Cuando somos sinceros, o sea, transparentes, aún con nuestras fallas, Dios nos perdona y nos ayuda a hacer luz a otros. Cuando somos sinceros, ¿qué es lo que tenemos que hacer cuando sabemos que somos de esta manera o de esta otra manera, o tenemos estas actitudes y malos hábitos? No estoy hablando de los buenos hábitos, estoy hablando de los malos hábitos que sabemos que nos perjudican en nuestros matrimonios, en nuestra manera de vivir, en nuestros trabajos, y casi siempre nos perjudican en nuestro caminar con Dios. Eso tenemos que rechazarlo. Cuando somos transparentes con Dios, venimos en cada momento a Su casa, después de un argumento, después de una falla, venir a la iglesia y venir a presentar delante de Dios: "Mira, Señor, pues sí, hoy lo entiendo, toda la vida he sido de esta manera, toda la vida he tenido estas actitudes, toda la vida he tenido estos malos hábitos, pero este 2025 no quiero cargar con eso más, te lo presento". Y Dios se lo quita. Para eso, obviamente Dios conoce todo de nosotros, Dios sabe los pensamientos que tenemos, sabe los planes que tenemos, aunque nadie sepa, Dios conoce todo lo que hay de malo y bueno en nuestro corazón, en nuestra mente. Si somos sinceros con Dios... mire cómo están seriositos, hay algo que el Señor está hablando ahorita. Si somos sinceros con Dios, presente eso que usted está pensando en este momento. Ahí, ese pensamiento no le pertenece a Dios, ni ese hábito. Eso es lo que hoy le está hablando a cada uno de nosotros para presentarlo a Dios. Sí, mira, hay gente con corazones dañados, con corazones dañados que de repente critica a la gente por errores cometidos, por actitudes que cometemos o que tenemos. De repente, esa gente critica porque no puede presentar eso delante de Dios y afectan a los demás. No le estoy hablando a terceras personas, le estoy hablando personalmente a cada uno de nosotros. Eso que no le agrada a Dios y que Él conoce, seamos sinceros y presentemos delante de Dios esas cosas, esos hábitos, esos pensamientos, esas malas costumbres, y las presentamos delante de Dios y el día de hoy vamos a salir como hombres y mujeres transformados. ¿Cuántos dicen amén? Gloria a Dios, aleluya. Número dos: "No hagas muchas cosas a la vez". Mire lo que dice, sigue diciendo el texto bíblico: "Más bien, una cosa hago". Dice: "Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago". En estas palabras descubrimos uno de los secretos de cómo conquistar nuestras metas. Ahora, hay personas que estamos acostumbrados, yo me cuento, me gusta tener... usted puede hacer muchas cosas a la vez y no hay confusión. O sea, una persona puede decir... si me va la palabra, ¿cómo se dice esto, cuando puede hacer usted muchas cosas a la vez? ¿Cómo? ¿Cómo? Multitasking, eso, multitasking. Pero cuando lo haga bien. Usted puede decir que puede hacer eso cuando lo hace bien y no se descuida de ninguna. No puede decir: "Bueno, yo hago muchas cosas, pero uno termina esta y luego termina esa otra". No, eso no es multitasking. Multitasking es cuando usted puede hacer varias cosas a la vez. Hay personas que tienen ese talento, hay otras que no. Hay otras personas que tienen que enfocarse solamente en una cosa, porque si no, no puede hacer la otra. El secreto de todo esto, el secreto para llegar a nuestras metas, si usted está en esa circunstancia de que tal vez no puede hacer muchas cosas a la vez, es enfocarse en una sola cosa. Número dos: haga solamente una cosa, no haga muchas cosas a la vez. Mire, vaya conmigo rapidito al Salmo 27. En estas palabras descubrimos el secreto de cómo conquistar nuestras metas. El salmista David también dijo esto. Vaya conmigo, por favor, ahí. Sí, Salmo 27. Hay tiempo, voy a leerlo bastantito. Mire lo que dice. ¡Qué bonito y tremendo Salmo! Este Salmo 27 se encuentra en el contexto de la vida del rey David y sus experiencias de fe, esperanza y valor. El Salmo refleja la confianza de David en la protección de Dios y su dependencia de la guía divina. El Salmo 27 se escribió en un momento en que David enfrentaba amenazas externas e internas, como rebeliones y conflictos familiares. En este contexto, David escribe, el salmista David escribe esto, primeramente él dice: "El Señor...", me voy a quedar aquí un ratito, "El Señor es mi luz y...", ¿qué? "Mi salvación". Y lo pregunta: "¿A quién temeré?". Mire, voltea a verlo acá, acá lo tenemos en la pantalla. Bájale poquito, por favor, Peter, está sonando. "El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida...". La palabra "baluarte" es un lugar seguro, es un lugar donde usted puede estar seguro y no hay nadie quien lo toque. Puede ser una montaña que le cubra, puede ser un árbol que le cubra de la lluvia, puede ser un lugar, un refugio que usted tiene. Dice: "El Señor es mi baluarte, el baluarte de mi vida, ¿quién podrá amedrentarme?". Si yo estoy en un lugar seguro que es Dios, ¿quién podrá hacerme mal? ¿Quién podrá causar que yo tenga temor? Nada. Y lo hablaba en estos días con una pareja: créaselo, el Espíritu de Dios vive en la vida de cada creyente, ese es el poder que vive en nosotros. No hay ninguna diferencia en lo que puede tener un líder religioso, lo que puede tener un pastor, lo que puede tener una oveja o un creyente. El mismo poder del Espíritu Santo que vive en mí, vive en usted, vive en aquel, vive en aquella. Se la tiene que creer para cuando usted enfrente circunstancias difíciles que de repente usted no puede, o piensa que no puede vencer. No lo haga. Dios es nuestro... Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes... Oiga, hermano, pero es que yo no tengo enemigos. Dice: "Son ellos los que tropiezan y caen". Oiga, hermano, pero no, pues yo no tengo enemigos. A ver, vamos a replantearnos ahí un poquito. Dice: "Cuando los malvados avanzan contra mí... ", ¿qué es lo que hace el enemigo? El diablo. ¿Qué es lo que hace el enemigo? Anda como el león, ¿qué? Buscando a, ¿qué? ¿Qué es lo que hace un león con su presa? ¡Ay, Dios te bendiga! Voy a hablar de ti, soy chismoso, voy a hablar de ti porque te andas portando mal con la otra ovejita. ¿Hace eso el león? ¿Qué es lo que hace? Se la traga, se la devora, la mata. Entonces el enemigo no anda simplemente buscándolo, él lo quiere matar. Él lo quiere matar. Quiere matar a las personas, matando el alma, matando el corazón para llevárselas, ¿a dónde? A un lugar de tormento. Él no quiere solamente tenerlo ahí, él te quiere matar, quiere tu alma. Anda como león rugiente... no lo diría la palabra así... "Anda como león rugiente buscando a quién devorar". Y tristemente, pues diga, puede decir usted: "Bueno, pues yo no tengo muchos enemigos, pues yo me porto muy bien y no todos me quieren y todos me aman". Mire cómo es esto: es el enemigo y de repente usa a personas para hacer caer a otros. ¿Sí? Un chisme puede devorar a una persona. El enemigo usa a esa persona con ese chisme para hacerlo caer. ¿Qué es hacer caer a alguien? Una persona que es salva y cae y se desvía de lo que es Dios. Un chisme, una cosa, una blasfemia, una división. El enemigo usó a la persona, aunque sea creyente, para causar ese enojo, esa división, y la persona que estaba firme se volteó y se fue. ¿Qué hizo el enemigo? Devoró, a través de esa persona con un chisme, a la persona que estaba en lo correcto, estaba en el camino de Dios, para desviarlo de la fe. ¿Qué hizo? Lo devoró. Todos aquellos o aquellas personas que se dejan usar por el enemigo para hablar de alguien, para chismorrear de alguien, para hacer tropezar a alguien, sea cristiano, tenga 40 años en el evangelio, el enemigo lo está usando para hacer caer a uno de ellos. No lo haga. Todos tenemos enemigos. Todos. Y el mayor enemigo que tenemos es el diablo. Y de repente el diablo puede usar a su patrón, puede ser a su compañero de trabajo, puede usar a una mujer, a un hombre de la vida... a un hombre, puede usar la tecnología, puede ser una película, puede ser a un niño, puede ser a un adolescente para hacer caer a otro. ¿Y qué está haciendo? Es el enemigo como león rugiente, devorando las personas y la vida. "Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y mis adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aún cuando un ejército me asedie o acampe contra mí...", o sea, en ejército, en este caso, ejército pueden ser varias personas, varios espíritus, obviamente peleamos una vida espiritual, "Cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón". ¿Por qué? Porque estoy escondido en el baluarte que es Dios en mi vida. ¿Así vamos entendiendo el salmo? "Aún cuando un ejército acampe contra mí o me asedie, no temerá en mi corazón. Aunque cuando una guerra estalle contra mí...", aunque de repente vengan los problemas, vengan las situaciones, aunque de repente usted le esté lloviendo sobre mojado, esto quiere decir que le llega una prueba y luego otra y luego otra y luego otra... "Yo mantendré la confianza". Miren lo que dice la palabra de Dios y me voy a sentar aquí un poquito, "Porque una sola cosa le pido al Señor, una sola cosa le pido al Señor...", dice David, después de pasar por esta tribulación, "Una sola cosa le pido al Señor y es lo único que persigo, es lo único que quiero: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida". ¿Para qué? "Para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su santo templo". Amado hermano, pastor, pero yo no puedo estar aquí en la iglesia todos los días, de hecho, no se abre la iglesia todos los días. No se abre todos los días, está abierta aquí los miércoles y los domingos. ¿Por qué? ¿Cómo le hago? Si yo quiero estar ahí todo el tiempo... ¿Sabe qué es lo que somos en la novia del cordero? Cada uno de los que se encuentren aquí somos parte de una comunidad, somos el cuerpo de Cristo. El cuerpo de Cristo no es un edificio, es cada persona. "Una sola cosa le pido al Señor y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor...". Si el Señor nos hace una iglesia en cada persona, ¿cómo podemos estar juntos en la casa de Dios todos los días de nuestras vidas? Estando en un mismo sentir, en un mismo pensamiento, como comunidad de fe. Esto es lo que voy a enseñar todo el año: a levantarnos como una iglesia unida para Dios. ¿Cómo puedo habitar en la iglesia todos los días teniendo un buen pensamiento y un buen deseo para cada uno de mis hermanos? ¿Podemos habitar en la casa de Dios todos los días cuando oramos los unos por los otros, cada quien en su hogar? Porque somos una comunidad de fe y un cuerpo de Cristo. ¿Cuántos dicen amén a eso? "Para contemplar su hermosura del Señor y recrearme en su templo...". La palabra "recrearme": volver a ser. Porque de repente fallamos, de repente cometemos errores, pero podemos recrearnos en la casa de Dios a través de la oración, a través de un pensamiento, a través de amistades, a través de relaciones que podemos tener. "Oye, Elva, ¿sabes que estoy batallando? Puedes orar por mí". Yo sé que lo haces y lo hago por ti, no ni siquiera tenemos que decirnos. "Oye, Cori, oye, esposa mía, de repente nomás le digo: voy a ir a atender a una cita, voy a atender esta situación, voy a aconsejar este matrimonio, voy a ir a este hospital. Cori, ¿pueden orar por mí mientras voy?". Y sé que mi familia está orando por mí mientras yo estoy atendiendo una necesidad. Yo sé que la iglesia ora por mí, ora por ustedes, pero quiero que eso lo podamos aprender más y echar a volar más, más, más, y orar para llegar a ser una familia en Cristo Jesús. ¿Cuántos dicen amén? David confiaba en Dios y sabía que su presencia lo protegería en todo momento. No hagas muchas cosas, haz una cosa a la vez. Número tres: "No seas víctima del pasado". No seas víctima del pasado. Para tener un nuevo comienzo, no seas víctima del pasado. Sigue diciendo el texto: "olvidando lo que queda atrás". El problema de muchos creyentes es que viven bajo las ataduras del pasado. Los fracasos pasados no les permite ver las victorias presentes. Jesús... miren esto. Escúchenme bien, con atención. Esto es muy común que suceda en la vida del hombre. Cuando digo la vida del hombre, es del ser humano: mujeres, hombres, niños, chicos, pequeños, todos. Muy común. Y esto el enemigo lo hace a la perfección. Cuando usted comete un error, es algo que mucha gente no puede con esa culpabilidad. ¿Por qué, como creyentes, muchas veces no podemos con la culpabilidad de los errores pasados? ¿Por qué? Porque como creyentes, como hijos de Dios, aparentemente debemos ser personas diferentes. ¿Qué es un cristiano, un creyente? Es un cristiano alguien que cree en Cristo. Y nuestra responsabilidad como creyentes es ser diferente a los demás. ¿Cómo? Usted sabe cómo. La gente de afuera que no conoce de Dios, tiene que, en cuanto usted se topa con usted, tiene usted... él tiene que pensar o ella tiene que pensar o esas personas tienen que pensar: "Algo tienen que yo no tengo". Y lo que hace el enemigo, porque como que pretendemos o queremos ser esas personas que Dios desea, cuando cometemos errores, olvídese. Mucha gente no puede con esa culpabilidad. Porque en nuestra mente tenemos, como creyentes, que somos mejores. No mejores que otros, no, mejores para Dios. Pero el enemigo se agarra de eso. Toma esas situaciones para decirte: "No puedes, no mereces. Tú no eres nada, tú eres... en lugar de ayudar, tú afectas". Pero mire esto, mire esto que le voy a enseñar. No voy a terminar tal vez el día de hoy. Pero mire esto. ¿Qué pasa cuando el Señor Jesús manda llamar o llama al apóstol Pedro? Que le dice: "Ahora serás pescador de hombres". Correcto, conocemos todo esto. "Ya no serás más pescador de peces, un hombre de pesca, ahora serás pescador de hombres". Y Pedro y los once estuvieron con Jesús por alrededor de tres años aprendiendo la palabra, aprendiendo las enseñanzas. Jesús los preparó para poder llevar el Evangelio, los capacitó con toda enseñanza que ellos necesitaban para poder hablar de Jesús. Correcto, correcto. Él se encargó de eso. Él hizo, le ayudó. Entonces, ¿qué es lo que sucede? ¿Qué es lo que sucede? Pedro empieza a caminar con Dios, de hecho, dice la palabra, dice la palabra en el capítulo 16 de Mateo, le dice: "Tú serás una roca". Pedro, tú ahora te llamarás Petros, que es roca. "Y sobre esta roca", dice el Señor Jesús, "edificaré mi iglesia y te doy las llaves del cielo. Por lo que ates aquí será atado en el cielo y por lo que desates aquí será desatado en el cielo". Esas son palabras mayores que Jesús le dijo a Pedro. De hecho, Pedro, el apóstol Pedro, es la única persona en la humanidad, en la historia, que caminó sobre las aguas con Jesús. Es algo impresionante. Pedro hizo eso. Pedro era un hombre, de repente, que la Biblia no lo dice así, que era de repente muy efusivo y tenía como un aspecto de fuerte, de que nadie lo doblegaba. De repente, cuando Jesús anuncia su muerte, Pedro dijo: "Yo daría mi vida por ti, iría hasta la muerte por ti". Y Jesús le dijo: "No te me alces tanto, Pedrito, porque antes de que cante el gallo, me negarás tres veces". A Pedro, que era pescador de peces y el Señor lo llama a ser pescador de hombres, esto quiere decir, para hablar del Evangelio de Jesús, nos presenta el relato bíblico, Lucas en su Evangelio nos presenta que cuando Pedro le niega por tercera vez, cuando ya Jesús es capturado y lo tienen ahí, cuando se lo llevan y cuando Jesús... cuando Pedro le niega por tercera vez, nos dice el Evangelio de Lucas que en ese momento que Pedro le niega, Jesús voltea y lo ven y cruzan miradas. Cruzan miradas, esa mirada de ternura de Jesús, esa mirada de misericordia de Jesús, esas miradas que muchos días, por años, abrazó y enseñó. Mirada que cautiva, mirada que perdona, mirada que abraza, mirada que conquista, mirada que perdona. Y esos mismos ojos de misericordia, de amor, y en este momento de tristeza del Señor Jesús, como diciéndote: "¿De verdad, Pedro? Después de que te doy las llaves del cielo, después de que te he dicho que tú serás un instrumento que voy a usar para salvar a otros, después de lo que te he enseñado, ¿me niegas?". ¿Qué es lo que hizo Pedro después de esto? Nos dice el relato bíblico: Pedro se fue a pescar. Se fue al lugar donde Jesús lo había sacado. ¿Por qué hizo eso Pedro? Porque pensó que su vida en Jesús se había terminado por haberlo negado. Eso es lo que el enemigo quiere hacer contigo cuando fallamos. Eso es lo que el enemigo quiere hacer con cada persona que le falla. Cuando entendemos que hemos dedicado nuestra vida a Jesús y que Dios nos ha ayudado, nos ha rescatado, nos ha limpiado, nos ha levantado, nos ha prosperado, y usted falla, usted es su mente, lo primero que le pone el enemigo es regresar al lugar donde el Señor lo sacó. Pero bendito sea su nombre que Jesús, antes de ascender al cielo, va a buscar a Pedro para restituirlo, animarlo y levantarlo. "Pedro, ¿me amas? Pedro, ¿me amas?". "Pedro, tres veces, ¿me amas? Tú lo sabes todo", contesta el apóstol Pedro. "Apacienta mis ovejas". El Señor, amados hermanos, nos ha levantado, nos ha rescatado con un propósito específico. Todos aquí, los que se encuentran sentados aquí, no están sentados por una casualidad o por una invitación. Estás sentado porque así deseó Dios que tú estuvieras aquí. Y si estás aquí y Dios te trajo, te trajo con un propósito específico. Y lo primero es que le ames y rindas tu vida a Dios. ¿Por qué no nos ponemos de pie? No terminé, pero continúo la siguiente semana. Quiero que te quedes con esto: tú no eres víctima de tu pasado. Tú no eres víctima de tus errores. Tú no eres víctima de tus fracasos. Eso es lo que el enemigo quiere que pienses. Pero el día de hoy, a mí, a Cory, a los de la alabanza, a los que están por allá, a mi hermana Chella, a mi hermano Víctor, a cada uno de nosotros, el Señor nos dice hoy: "Hoy es el momento de afirmarnos en el propósito de Dios, dejando el pasado atrás y mirando hacia enfrente". ¿Cuántos dicen amén? Es que yo te voy a hacer un llamado en esta mañana. Voy a hacer un llamado específico. Específico. Rompe las rutinas. Rompe las costumbres. Y vengan todos aquí al altar y nos vamos a presentar todos delante de Dios. Todos delante de Dios. Como una obra de entender y comprender y quererlo hacer. Ven aquí a este altar. Y juntos vamos a presentarnos delante de Dios. Y decirle: "Señor, no quiero ser más eso. No quiero más tener ese hábito. No quiero tener más esas costumbres. Hoy quiero presentarme delante de ti y presentarte todo lo que me estorba". Y vamos a orar juntos. Y yo voy a orar por ustedes. Y vamos a presentar delante de Dios... Y para entrar en este momento, escucha este canto. Escucha. Y medite en las palabras. Y haga de este canto una oración que podemos presentar delante de Dios. Y disponga su corazón. Vamos, iglesia, cierra tus ojos. Si puedes, levanta tus manos. Si puedes, toca tu corazón. Dice... Díselo. "Yo cantaré de la bondad de Dios". Vamos, iglesia. "En mi vida ha sido bueno". Vamos, iglesia, conecta tu espíritu. "En mi vida ha sido tan, tan fiel. Con mi ser, con cada aliento. Yo cantaré de la bondad de Dios". Escucha. "I love your voice. You have led me through the fire. In my darkest night, you were close like no other. I've known you as a father. I've known you as a friend. Oh, I have lived in the goodness of God. All my life you have been faithful. All my life you have been so, so good. With every breath that I am able. Oh, I will sing of the goodness of God. En mi vida ha sido bueno. En mi vida ha sido tan, tan fiel. En mi vida ha sido tan, tan fiel. Con mi ser, con cada aliento. Con mi ser, con cada aliento. Yo cantaré de la bondad de Dios. En mi vida ha sido bueno. En mi vida ha sido tan, tan fiel. Con mi ser, con cada aliento. Yo cantaré de la bondad de Dios. All my life you have been faithful. All my life you have been so, so good. With every breath that I am able. Oh, I will sing of the goodness of God". ¿Por qué no oramos juntos y repites esta oración conmigo? Y dile en voz alta, si puedes. Poniendo tu mano en tu corazón y le dices: "Dios, gracias por ser bueno. Gracias por la esperanza que tengo en ti. En esta mañana, hoy te presento todo...", dígale todo, "lo que en mi vida te estorba y no te pertenece. Hoy te lo entrego. Mis malos hábitos, mis malas actitudes, todo pecado oculto, hoy te lo entrego. Y hoy, con mi corazón, te pido perdón. Perdóname, Jesús, perdóname. Límpiame y te doy las gracias, Dios, por perdonarme. El día de hoy soy un hombre, una mujer nueva. Soy la nueva criatura en ti. Hoy comienzo en cero". Le podemos dar un fuerte aplauso a Dios. Más fuerte, más fuerte, y dele gracias. Gracias, Dios, gracias, Dios, gracias, Dios. Perdóname, Jesús, perdóname.