Nos detuvimos bastante en el versículo 14, ¿verdad?, de lo que dice la palabra del Señor. Ahí dice: "No dejes de recordarles esto, adviérteles delante de Dios que eviten las discusiones inútiles, pues no sirven para nada más que para discutir". Estuvimos viendo eso muy tajantemente y aprendimos muchas cosas, pero nos quedamos a la mitad del sermón que yo había preparado para ustedes de parte de Dios. Entonces, esta mañana vamos a tocar el mismo tema: "Obrero, un obrero preparado", segunda parte. Y estamos en la misma serie de Segunda de Timoteo, no ha cambiado nada, seguimos en la misma serie, no sé si se recuerdan, "Fidelidad y Perseverancia". El tema principal de esta carta de Segunda de Timoteo, carta del apóstol Pablo a Timoteo, aquel jovencito que él instruyó y localizó como pastor en la iglesia en la ciudad de Éfeso, ¿sí? El tema central de esta epístola es la fidelidad y la perseverancia. La fidelidad al Evangelio que predicaba Pablo, ¿sí?, la fidelidad al Evangelio que predicaba Pablo y la perseverancia, o sea, mantenerse, no desviarse del Evangelio que Pablo predicó, el cual enseñó a su hijo adoptivo, Timoteo. Él está animando, recordemos muy tajantemente, muy importante, que él está en la cárcel, ¿verdad? Todos sabemos eso ya. Él está en la cárcel, Pablo está en la cárcel, está hablando, está escribiéndole de cierta manera los últimos consejos a su hijo Timoteo, hijo adoptivo Timoteo. Él está a punto de morir, está a unas semanas, a unos cuantos meses de morir, y él tiene en su mente a esta persona, tiene en su mente a Timoteo y quiere expresarle el último consejo, ¿por qué? Porque Timoteo es un pastor de una iglesia y quiere que no se le olviden todas las enseñanzas que Pablo le había enseñado. Entonces, es muy importante el tema central de esta carta. No se les olvide el tema central: fidelidad y perseverancia, fidelidad al Evangelio y permanecernos firmes en el Evangelio. ¿Cuál Evangelio? El que predicaba Pablo, el que predicaba Pablo. Pablo recibió instrucciones de parte de Jesús en su conversión y lo que él tenía que hacer, él tenía instrucciones de predicar la gracia y el amor de Jesús. Es el Evangelio que predicaba Pablo, la gracia de Jesús, el sacrificio de Jesús, que podemos ser salvos por la gracia de Dios y por el sacrificio de Jesús, que no se nos olvide, ese es el Evangelio que Pablo está predicando. Y viene exhortando a Timoteo, escribiéndole los últimos consejos antes de que él muriera, o de que vaya a morir, vaya a ser decapitado en este caso. Entonces, en el versículo 6 del capítulo 1 dice: "Aviva el don que recibiste, aviva el don de Dios que recibiste, échale fuego, de repente se te apaga, pero avívalo. Tienes poder, tienes al Espíritu Santo dentro de ti, así es que avívalo, no dejes que ninguna circunstancia, como un pastor que tiene que dar ejemplo, como un pastor que tiene que entender la palabra, que tiene que predicar, un pastor que entiende que va a pasar por situaciones, ahorita lo vamos a ver, situaciones, circunstancias difíciles, así es la vida de aquellas personas que enseñamos, así lo es. Si logramos entender eso, hay muchos pastores en estos tiempos que entran en depresión, se deprimen por no avanzar, por no ver el resultado, se deprimen, se entristecen, hay muchas cosas que suceden en la vida de un ministro, que suceden el diario a diario. Usted no sabe las conversaciones que tengo yo con algunos de la iglesia, los que están pasando por algún problema, por unas circunstancias, es una constante de estar instruyendo, es una constante de estar orando, es una constante de estar aconsejando todos los días. El pastor que entiende eso, nuestro llamado, nuestro llamado que lo entiende, no se deprime, porque sabemos que vamos a pasar por situaciones, sabemos que vamos a enfrentar circunstancias difíciles. Eso es nuestra labor, pero eso no me quita de yo ser feliz con mi esposa, con mis hijos. Eso no impide que yo no me pueda gozar. De repente yo tengo que soltar todo lo que sucede en mi mente, en mi corazón, por las circunstancias de la iglesia, por lo que sucede. Yo tengo que soltar todo eso cuando llego a mi casa, a mi lugar de paz. Yo llego a mi casa preocupado, estresado, tal vez triste por lo que pasa con algunos de ustedes, vengo de orar y llego a mi casa y es mi lugar de paz. Tan solo ver a mi esposa y a Lucas y a Sam corriendo a la puerta todos los días y diciendo: 'papi, ya llegaste', eso, se me acaba todo lo que traigo en mi cabeza. Si podemos entender, aquellos que enseñamos, aquellos que dirigimos algún cargo en la iglesia, debemos de entender esto. Nosotros nos comprometemos con presentar a ustedes la enseñanza bíblica, enseñarles la palabra, apuntarlos a Dios, pero de que usted o aquella persona lo haga o no lo haga, eso sí ya no es mi responsabilidad, ni aquellos que dirigen tampoco. Aviva el don que recibiste, vas a ponerte triste sí, van a haber circunstancias que van a querer apagar tu espíritu, pero aviva el don que recibiste. Mío no, Timoteo, de Pablo no, de Dios. Versículo, capítulo uno, versículo seis. Y lo dice en el siete, le dice, le anima que sea valiente. Dios no nos dio un espíritu de cobardía, no seas cobarde al enfrentar todas estas situaciones. Enfréntalos con valentía porque es más poderoso el que está en nosotros que el que está en el mundo. ¿Cuántos dicen amén? Versículo ocho, también dice, no te avergüences, capítulo uno, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor ni de mí, no te avergüences, lo vimos esto. En el capítulo dos, vimos el primer mensaje que dice, en el versículo uno: 'Así que tú, hijo mío...', diciéndole, aparte de todas las instrucciones, aparte de todo lo que te estoy enseñando, aparte de lo que te estoy exhortando, animando, recordando, le dije, tú, le dice, tú, hijo mío, recuerda que te amo como a un hijo, recuerda que lo que quiero es de que tú sobresalgas, de que tú estés bien, no se te olvide que te amo, no se te olvide que estoy aquí, no se te olvide que lo que más quiero es darte la última instrucción que yo puedo para que estés bien y te vaya bien en la vida. Eso es lo que... 'Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús'. Y luego la semana pasada, vimos el versículo catorce: 'No dejes de recordarles esto'. ¿A quiénes? A aquellos que instruyen, a aquellos que le ayudan en el ministerio. No dejes, no dejes. Cualquier persona que está aquí en la iglesia y que sirve de alguna manera, o aquellos que tal vez no tienen un título, que hay muchos, que son unos grandes hombres de Dios, grandes hombres de Dios con mucha trayectoria, con mucho conocimiento bíblico, ustedes, hermanos y líderes, no puede ir nada en contra de lo que yo predico. Nadie puede ir en contra. Eso sería una división. No vaya en contra de lo que enseño. Estoy tratando de crear una cultura, una cultura no diferente, no la que dice la palabra, una cultura que podamos crecer en nuestra vida espiritual, desde el interior hacia afuera. Cuando el interior está bien, cuando le damos la seriedad, cuando le damos la responsabilidad, nos aceptamos la responsabilidad que tenemos de llevar, de ser portadores de Cristo, portadores de la palabra, portadores del Espíritu Santo, que de alguna manera, por misericordia y por gracia de Dios, nos permite tener al Espíritu de Jesucristo, al Espíritu de Dios en nuestras vidas. Yo creo que tenemos que valorar eso. Pero no podemos actuar primeramente superficialmente, tenemos que actuar del interior hacia afuera. Si el interior está bien, todo lo de afuera va a estar bien. No podemos empezar al revés. Obviamente hay cambios que tenemos que hacer. Y eso no es por regla, sino porque el Espíritu Santo nos hace sentir algo que está mal. Uno no puede andar viviendo la vida como en el mundo la vivíamos antes. Eso es absurdo. No se puede estar de repente abrazando eso por modas o por costumbres. Eso no se puede abrazar. Pero lo que cuenta, amados hermanos, es el interior. Si usted quiere animar a alguien, cada uno, inclusive yo, que queremos animar a alguien, si yo quiero animar a alguien, tengo que empezar por mí. Yo no puedo de repente empezar a aconsejar a una persona: 'hey, échale ganas, hey, levanta tus manos, hey, no seas apático, hey', y luego yo estoy así en el servicio. O en mi casa. En mi casa soy un ogro. No podemos hacer eso. Si usted, le nace en su corazón, dar un testimonio, enseñar a otros, estoy diciendo los que no tienen un título entre comillas, si usted quiere de repente animar a otra persona, échale una llamadita, que lo que usted va a decir, que lo que salga de su boca se refleje en su vida, porque de lo contrario no sirve para nada. Sí. Pablo está hablando de eso. Pablo está diciendo a Timoteo, la semana pasada: 'No dejes de recordarles esto, adviérteles delante de Dios que eviten las discusiones inútiles, pues no sirven para nada más que para destruir a los oyentes'. Las discusiones entre ministros, las discusiones entre pastores, las discusiones entre líderes, las discusiones, hermanos, hay gente que nos ve, que nos escucha, que está atento a ver qué decimos, inclusive gente que no pertenece a esta iglesia, están atentos a lo que hacemos, están atentos a lo que decimos, no podemos estar en contienda, mucho menos en nuestras familias, mucho menos cuando ustedes son creyentes y sus familiares lejanos o cercanos, son inconversos que no encuentren un detalle que reprocharle, porque va a llegar el momento en un funeral, va a llegar el momento en una enfermedad, va a llegar el momento en el hospital donde usted se va a presentar como cristiano, como creyente, y va a tener que dar un consejo, si hubo una riña meses atrás, ¿qué va a pasar? ¿Le van a creer lo que está diciendo? Eso es lo que trato de enseñarles, de mantenernos diligentes, de mantenernos con seriedad de lo que somos y lo que creemos. Entonces vamos a entrar en este tema, vamos a ver ahorita el obrero aprobado, parte dos, y vamos a leer el versículo 15 en adelante. Ahí está, voy a poner las dos versiones siempre. Vaya conmigo entonces, el versículo 15 del capítulo 2, dice la palabra del Señor así, dice: "Esfuérzate...", ahorita lo voy a explicar, lo voy a leer de corrido para no tardarme tanto en la introducción y luego vamos a explicar todas estas palabras. ¿Ahí van a estar resaltadas algunas palabras? Bueno, está bien, aquí yo se las voy a resaltar y voy a ir también al griego, en el lenguaje original para poder, a ver, ¿qué es lo que está diciendo aquí en el griego? Pero voy a leer varias palabritas de estas, pero dice: "Esfuérzate, anímate, ¿sí? Procura por presentarte a Dios aprobado, esfuérzate, procura presentarte a Dios aprobado como obrero, no es un obrero, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que interpreta rectamente la palabra de verdad y evita las palabrerías profanas, porque los que se dan a ellas, los que hacen estas palabras, lo que sean esas palabrerías que no son parte de Dios, se alejan, ¿sí? Los que se dan a ellas se alejan cada vez más de la vida piadosa, o sea del cristianismo, o sea del evangelio, del buen camino, y sus enseñanzas, las de ellos, los que se alejan, sus enseñanzas se extienden como gangrena. La persona que se aleja del rumbo directo, que es el rumbo recto que es la palabra de Dios, aquellos que se alejan en palabrerías, aquellos que se alejan de no enseñar la palabra correctamente, estas personas se alejan y pasan a ser algo negativo, pasan a ser como una gangrena que se extiende, ¿sí? Esas enseñanzas erróneas que no es la palabra, que no es la doctrina, que ahorita lo vamos a ver, que nosotros perseguimos, que nosotros hacemos, los que se desvían de esto, ¿sí? Empiezan a alejarse de la vida piadosa. Y si estos están alejados de la vida piadosa y empiezan a hablar con otras personas, esto que ellos enseñan, que no está en el camino recto y empiezan a hablar con otras personas, empiezan a contaminarlos como un cáncer. Y el cáncer, amados hermanos, va a llegar a la muerte. La gangrena va a llegar a la muerte. Entonces, si usted, por eso es importante, entender la palabra de Dios, por eso es importante, y no nomás cargarla aquí o acá, memorizarla, no es, lo más importante es saberla, memorizarla, entenderla. Usted puede tener 30 Biblias en sus manos o tenerlo en su celular o en su iPad, pero si no se la sabe, no le sirve de nada ninguna ni la otra. Lo que es importante es conocer lo que dice la palabra, conocer lo que dice la palabra. Por eso estamos aprendiendo estos versículos para saber cuál es el tema, de qué se trata, según de Timoteo, de qué está hablando el apóstol Pablo, por qué está expresando esas palabras, por qué está diciendo estas palabras de: 'esfuérzate', por qué lo está animando, por qué le está diciendo: 'presentate', porque sabes qué, yo ya no voy a estar aquí, Pablo dice a Timoteo. De repente cuando pasabas por un problema, de repente cuando cometías un error, yo estaba ahí para protegerte, yo estaba ahí para enseñarte, yo estaba ahí para animarte, yo estaba ahí para levantarte, pero ya no voy a estar ahí. Ahora, tú Timoteo, esfuérzate por presentarte del Dios aprobado, como un obrero que no te avergüence nada. Algunas palabras en el griego que vamos a ver, es la palabra: 'esfuérzate', que quiere decir hacer lo mejor posible, aprobado, que quiere decir valioso, que tiene razón, genuino, auténtico, respetado, estimado en el griego, para que vea que estas palabras en el original tiene mucho más que decir, tiene mucho más que ver. Por eso las traducciones de repente no son correctas ni son buenas, hay muchas traducciones, hay miles, hay cientos, perdón, ¿sí? Y de repente la traducción aún, el español, el inglés, el coreano, el todo, el brasil, el portugués, de repente no es una traducción correcta, por eso nos vamos al griego original, para entender en su idioma original lo que ellos están tratando de expresar. Esfuérzate a ser lo mejor posible, aprobado, de valor reconocido, valioso, que tiene razón, que es genuino, que es auténtico, respetado y estimado, presentate delante de Dios, como un hombre que vale, como un hombre que tiene razón, como un hombre que es genuino, como un hombre que es auténtico, como un hombre que es respetado y estimado. Me vuela la cabeza esto. Cualquiera de nosotros quisiéramos ser hombre de Dios que la gente nos respeta, no por lo que dice, no por su testimonio. Y cuando usted es un hombre de Dios, se ve, se ve su actitud, se ve su semblante, se ve que aunque vienen pruebas, perdón, aunque la gente sabe que está pasando por pruebas, usted se mantiene recto. ¿Y qué hace la gente? Lo estima. Pero alguien que dice una cosa y hace otra, pero alguien que pretende ser una persona de Dios conocedor y luego lo ve que anda, cómo se dice, cacheteando la banqueta, eso en los amores, ¿verdad? Y pateando los botes y de repente, pues, ¿cómo estás? Pues, bendecido, pero es un demonio. Pues, no concuerda. Como obrero aprobado, como alguien que trabaja, que practica. Y lo que dice aquí, mire, como obrero, en el griego me encanta esta, un hacedor. Un hacedor, un obrero, es alguien que hace la voluntad de Dios, que no nomás la dice, sino la hace, interpreta correctamente en el griego, enseña correctamente, muy evidente, evita, lo vamos a ver ahorita, pero esto, esto es lo que vamos a ver ahorita en unos minutos, pero váyalo pensando, profano en el griego quiere decir irreverente, pero mire esto, vulgar, impuro, vil y mundano, quiere decir profano. Alguien que habla, y estamos hablando en un diálogo, en un tema, que están hablando la palabra, él está hablando, sí, le está diciendo Pablo a Timoteo: 'recuerda, les está hablando a cristianos, esto es para la iglesia, esto es para nosotros, porque Pablo no le está hablando a mundanos, no le está hablando a personas que no creen, que no entienden. Ahora cuando esas personas aún están en medio del evangelio, tienen argumentos, palabrerías, discusiones inútiles, es como estar hablando cosas del mundo, ¿qué es lo que conocemos por mundano? Dígame usted, bueno yo se lo digo, mundano, de donde nos sacó Dios, las malas palabras, los celos, las contiendas, las palabras que usábamos con el fin de de repente de burlarnos de alguien o de pisotear a alguien, usábamos esas palabras con alevosía y ventaja, sabíamos que iban a lastimar para que se le quite, para que aprenda quién es él, quién es ella, ¿sí recuerda eso? Pablo está comparando esas conversaciones, esa manera, perdón, esa manera, la está comparando con las conversaciones que tienen algunos dentro de la iglesia y que se vuelven en puras palabrerías. ¡Wow! ¡Qué tremendo está eso! Palabras profanas, lo vulgar, lo vil en el griego. Dice, primera de Timoteo 6:20, Timoteo, dice, primera de Timoteo 6:20, NBI: 'Timoteo, cuida bien lo que se te ha confiado'. Pablo le dice en la primera carta: 'cuida bien, yo te he confiado, Dios, el Espíritu Santo, su presencia', yo les digo también a ustedes, Dios nos ha confiado esta palabra, ¿por qué queremos distorsionarla? Si esta palabra nos apunta a Dios, si esta palabra nos apunta al cielo, si esta palabra nos apunta a donde todos queremos llegar, ¿por qué queremos desviarla de lo que dice? Si la desviamos nos va a interrumpir nuestro caminar y nuestra meta, que es llegar a Dios. Interpretemos bien la palabra de Dios, es lo que pretendo yo hacer, interpretar su palabra de una manera correcta. Cuida bien lo que se te confió, ¿yo cómo voy a poder pararme aquí y enseñar una ideología personal, una teología personal? ¿Cómo yo voy a querer hacer eso? ¿Por qué lo haría? Destruiría todo el trabajo que en algún punto hizo mi pastor José Luis, todo el trabajo que en algún punto hizo mi suegra Rosy Vásquez, nuestra pastora, en algún punto yo destruiría, si yo me desvío de aquí, y empiezo a enseñar cosas que no es aquí, yo me desviaría con lo que Dios me ha confiado. Si le está diciendo Timoteo, con símbolos de exclamación: "¡Cuida bien lo que se te ha confiado! Evita las discusiones otra vez profanas e inútiles, y los argumentos de las falsas ciencias, falsos". ¿Qué tremendo está esto? ¿Sí me estoy explicando, amados hermanos? Estoy tratando de calmarme y ser lo más claro que puedo. Lo que pretendo es que guarde esta enseñanza, que la lea conmigo, que la entienda conmigo, que caminemos juntos. Un obrero aprobado sabe, un obrero aprobado sabe que la falsa doctrina es peligrosa y se opondrá a ella. Un obrero que sabe y conoce la palabra, la correcta palabra, la defiende. Pablo la compara con la falsa doctrina, como una falsa doctrina que es la gangrena, que es lo que pasa con la gangrena. "Y sus enseñanzas se extienden como gangrena". Así como la gangrena avanza, infecta y destruye los tejidos, la falsa doctrina se aparece en el cuerpo y infecta. No más, escuche esto, la enseñanza errónea no más destruye, infecta a una persona. Vamos, lo vimos en el COVID, en el COVID, ¿verdad? ¿Qué pasó? Entró por una persona, por unos científicos allá en Asia, ¿verdad? Quién sabe lo que pasó, pero llegó a una persona, una persona sola, una persona que entró a Estados Unidos y meses después, la nación entera, la nación entera, a mí me ha pegado tres veces. Entonces, la falsa enseñanza, la falsa doctrina que alguien abraza dentro de una iglesia, esa falsa doctrina que alguien abraza y pretende enseñarla va a contaminar como gangrena. ¿Y qué pasa con la gangrena para poder eliminarla? ¿Sabe lo que pasa? Le cortan su dedito. Y si no se cortó la raíz, le cortan su empeine y luego el talón y luego hasta el tobillo y luego hasta la pantorrilla. ¿Y qué es lo que hacen los doctores? Por tratar de salvarle la vida a la persona, suben hasta seis a nueve pulgadas más. Porque si no funcionó lo del dedito, si no funcionó lo del empeine, si no funcionó lo del tobillo, si no funcionó lo de la pantorrilla, esto es lo que trata y esto va a seguir avanzando. Va a seguir avanzando. Se mueven arriba seis o nueve pulgadas hacia arriba y lo cortan. Si el problema está en la pantorrilla, le cortan hasta la pierna o la entrepierna. Para poder salvarle y que esas células cancerosas, gangrenosas, no avancen y maten a la gente. Pablo lo está comparando así. Pablo lo está comparando así. De las enseñanzas erróneas que la gente enseña. Hay que tener cuidado. Hay que tener cuidado. Yo le pretendo, trato todos los días o cada vez que estudio, por enseñarle la palabra, lo que es correcto, no es mío, es de aquí de la palabra. Yo estoy interpretando esta palabra lo más que puedo. Si alguien le predica algo diferente a esto, que estoy seguro, que estoy enseñando y que es la palabra en rectitud, no lo crea. No lo crea. De eso estoy 100% seguro que le estoy predicando una palabra de verdad. No tengo ningún problema con decirle que le estoy predicando y le estoy enseñando lo correcto, lo que dice la palabra, el texto bíblico. ¿Cuántos dicen amén? No lo veo muy convencido, pero bueno, vamos a seguir adelante. Entonces, la falsa doctrina se esparce e infecta al cuerpo de la persona, pero también al cuerpo de Cristo. Esta infección debe ser cortada desde la raíz. Vamos a regresar al versículo 17. "Y sus enseñanzas se extienden como gangrena", es lo que dice. "Entre ellos están Himeneo y Fileto". Él está declarando a dos personas específicas. Aquí. No está diciendo bueno, no. Está declarando a dos personas que infectaron y se apartaron de la verdad. ¿Usted cree que yo no conozco, si hay personas que andan predicando otro evangelio, que el que yo predico, yo lo sé? Tenga cuidado. Que todo sea filtrado. No lo que dice el pastor Horacio, no. Que todo, no, no, no. Que todo, escúcheme bien. Yo no tengo ningún problema con decirle esto. Que todo lo que yo le enseño sea filtrado por la palabra. Todo, absolutamente. Cada texto bíblico que yo le enseño, cada texto bíblico que escudriñamos aquí juntitos, cada texto bíblico, si yo le enseño algo que no es correcto, deséchelo. Páselo por el filtro. Pero si es, si permanece, entonces, aunque nos duela, tenemos que aprenderlo. Tenemos que ponerlo por obra para poder ser obreros aprobados. ¿Cuántos dicen amén? Gloria a Dios. Déselo fuerte. Si lo va a hacer, vamos iglesia. Déselo fuerte. Un aplauso no es para el predicador o para el pastor. Un aplauso es porque estamos recibiendo de parte de Dios la enseñanza bíblica. Puede hacerlo con ganas. Entonces dice: "Cada uno de los obreros de Dios será aprobado o avergonzado". La palabra aprobado, como vimos, quiere decir uno que ha sido examinado y encontrado aceptable. O sea, el que es aprobado, su trabajo lo conocemos en todos, en su esplendor, todos aquellos que trabajamos, ¿verdad? Si nuestro trabajo es aprobado, entonces es aceptado por Dios. Pero lo que no es aprobado, no es aceptado por Dios. Algunos de ustedes, su patrón, le ha dicho que lo que hizo no fue el mejor trabajo. Qué feo se siente eso, ¿verdad? Su esfuerzo, ocho horas dándole, dándole, el último día el pastor le hace una cara. "Vuelvelo a hacer", híjole, porque no fue aprobado. Pero no lo corre. No lo corre. Le dice: "Vuelvelo a hacer". ¿Acaso Dios nos expulsa de nuestra vida en Cristo cuando fallamos? Cuando nuestras obras no son aprobadas, ¿acaso Dios nos da la espalda? ¿Acaso Dios, acaso Jesús se baja de la cruz? Diciéndonos: "Tú no te mereces que muera por ti, tú no te mereces que de mi vida, que hasta la última gota de sangre sea expulsada de mi cuerpo, que no mereces Jesús", ¿diría eso? ¡Wow! Yo creo que Dios, de verdad, yo creo que Dios se merece lo mejor de nosotros. Yo creo que Dios se merece que nos esforcemos para cambiar nuestros malos hábitos. Yo estoy a dale y dale con los malos hábitos y las malas costumbres y las malas actitudes, porque eso es lo que hace caer al creyente. Las actitudes, eso nos hace caer nuestro carácter en Jesús, tiene que cambiar, por favor, tiene que cambiar. No podemos ser las mismas personas, los mismos comportamientos, no se puede hacer eso. No podemos actuar como lo hacíamos en el mundo, con esa misma maldad, con nuestras palabras que hieren, con nuestras palabras que tal vez ofenden a la gente, con nuestras actitudes en la iglesia. ¿A poco Dios, a poco estaríamos delante de Jesús en la cruz y nosotros con los brazos cruzados sin levantar nuestras manos, sin adorarle? ¿Saben lo que haríamos todos al estar, al ver a Jesús en la cruz muriendo por nosotros? Nos tiraríamos a sus pies, iríamos contra el ejército romano para querer tocarlo, para querer de alguna manera estar ahí, lo haríamos. Estaríamos ahí diciéndole: "Señor, gracias, Señor, gracias, no merezco, no merezco, cometo errores todos los días, cometo errores y fallo todos los días, gracias por morir por mí, desde ahora en adelante voy a esforzarme, por dar lo mejor de mí". ¿Acaso Jesús no se merece eso? ¿O se merece un esfuerzo a medias? ¿Se merece que estemos con la misma actitud? ¿Se merece que estemos con las mismas costumbres, con los mismos hábitos? ¿Con nuestra misma cara de enojo, con nuestra misma cara que no nos importa? ¿A Jesús se merece eso? Yo me lo merezco, yo me lo merezco. Yo me lo merezco que me ve así, que no entienda, que me eche, que me digan, no sé, aquí, a lo mejor en otro lugar, los que me escuchan, pero yo me lo merezco que me reclamen, que me digan, yo me merezco por mi pasado, por mis cosas, yo merezco todo eso, por los errores que he cometido. Pero a Dios, a Jesús, el que predico yo, él no se lo merece. Merece que recibamos la Palabra. No me vea a mí ni mis errores, porque tengo muchos y los voy a seguir cometiendo siempre. No hay manera que yo sea perfecto, no hay manera que no cometa errores, los voy a seguir cometiendo. Todos los que estamos aquí parados cometemos errores con nuestras actitudes. Tal vez muchas veces no decimos las palabras de la mejor manera, tal vez no nos expresamos de la mejor manera. Declaren a mí, no me quieran a mí, pero abracen el Evangelio que predico, al Dios que predico, a Jesús. Él sí se merece todo de nosotros. ¿Cuántos dicen amén? Aleluya. Déselo fuerte, sí, por favor. Vamos iglesia, levanta tu mano, levanta sus manos y dígale: "Señor, gracias, gracias por tu sacrificio". Ponga su mano en su corazón. No he terminado, pero ponga su mano en su corazón. Y dígale: "Jesús, te amo, perdóname. Si con mis actitudes, con mis malos hábitos te he fallado, perdóname. Tú mereces lo mejor de mí". Dígale: "Te lo entrego Dios, lo mejor de mí". Aleluya, aleluya. Al usar correctamente la palabra, la Biblia como guía, logramos vencer las pruebas y somos aprobados por Dios. Al usar correctamente la palabra, la Biblia, esta es nuestra guía. Este libro no está anticuado. No lo es. Este libro puede ayudarnos a cambiar absolutamente todo de nosotros, lo que está mal. Esta Biblia nos puede ayudar en nuestras relaciones, hijos, esposos, ministerial, congregacional. Esta palabra nos puede ayudar a ser un pueblo unido, matrimonios unidos, hijos y familias unidos. Esta palabra no está anticuada. Es el libro más vendido en la historia de la humanidad y se sigue vendiendo. Cuántos dicen amén. Confiemos en lo que dice aquí. Todo, absolutamente todo, cualquier problema, cualquier circunstancia, cualquier consejo que usted necesite para su vida, lo va a encontrar aquí en la palabra. Ojitos acá. Dice, mire lo que dice Martín Lutero, dijo una vez que la oración, esto me, ¡hÍjole, qué tremendo!, me tocó. Martín Lutero dijo esto: "Una vez que la oración, el estudio y el sufrimiento hacen a un pastor", y esto es cierto, no podemos ser aprobados a menos que seamos probados. Y se los comparto. Si usted está pasando por algo, no podemos ser aprobados antes de pasar por el fuego. Para ser un metal que pasa todos los requerimientos cuando se pone en el fuego, tiene que pasar por ahí. Por la prueba, por el fuego. Si usted está pasando por una prueba, por una circunstancia difícil en cualquier área de su vida, hay que aprender algo de ahí. Todo el Señor lo permite con un propósito. Absolutamente todo. Nos cuesta entenderlo. ¿Cómo puede ser posible esto? ¿Qué me puede enseñar Dios por esto? Algo Dios quiere que aprendamos de esa situación. Él, no la gente. Él, cuando entendemos eso, entonces podemos obrar con amor y con armonía en nuestro alrededor, en nuestra familia. Yo escribí esto ayer en un post: "El pasar por un momento de dificultad, de prueba, es solo el proceso de Dios para ser aprobado". ¿Cómo sí está por ahí? Escúcheme esto: "El pasar por un momento", y estoy pensando en lo que estoy leyendo y lo que estoy estudiando. "El pasar por un momento de dificultad, de prueba, es solo el proceso de Dios para ser aprobado". ¿Sí? Claramente significa, ¿qué es lo que significa ser avergonzado? Que se expresa en este texto. Claramente significa que el trabajo de tal obrero está por debajo de las expectativas de su patrón. Significa no tener aprobación. Ser avergonzado significa pérdida de la recompensa. Aquel obrero que se avergüenza de su trabajo significa que ha fracasado. Por cierto, en el tiempo de Pablo, al constructor se le multaba si no seguía las especificaciones que se requerían. Cuando ese obrero no reunía todas las especificaciones después de su producto, se le multaba. Yo creo que no queremos eso, ¿verdad? Para terminar, apunte estos tres consejos, rapidito. Número uno, hablando de nuestra enseñanza y de este pasaje. Consejos que podemos aprender de este pasaje, de 2 Timoteo, del 14 o del 15 al 17. No dejes de esforzarte. Número uno, consejo de este versículo, de estos textos bíblicos: no dejes de esforzarte. Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado. ¿Por qué le dice Pablo a Timoteo: "Esfuérzate por presentarte"? Porque va a morir. Porque no lo va a volver a ver a Timoteo, aquella persona que él ama. Pablo veía lo que Timoteo iba a pasar. Así lo que pasó en el transcurso de su vida. En predicar la palabra, en enfrentarse a circunstancias difíciles, en enfrentarse a comunidades, a pueblo, a personas que no entendían el Evangelio de Jesús. Pablo ve lo que Timoteo va a pasar y le anima: "Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado". Porque vengan lo que vengan, personas que vengan contra ti, aunque venga otra doctrina, aunque venga otras creencias, aunque venga el pueblo judío a intrometerse en el Evangelio de Cristo de su gracia. Preséntate a Dios aprobado. Esfuérzate, haz lo mejor posible en el griego. Aprobado, genuino, auténtico, respetado. No dejes de leer la palabra. Entonces este consejo yo se lo doy a usted. No dejes de esforzarte. ¿Qué es lo que tengo que hacer en ese esfuerzo? ¿Qué me corresponde hacer en ese esfuerzo? Hermano, Iglesia, yo te digo a ti, Iglesia, no dejes de leer la palabra. No dejes de dar un buen testimonio a todos lados, en cualquier lugar, empezando por tu casa, seguido de tu Iglesia y seguido de tu trabajo. No dejes de dar buen testimonio. Esfuérzate en leer tu palabra. Esfuérzate en dar buen testimonio. Iglesia, esfuérzate en orar. Esfuérzate en no dejar de asistir a la Iglesia. Esfuérzate, Iglesia, esfuérzate, esfuérzate. No puedo decirte otra cosa más que te esfuerces. Usando esta palabra: "esfuérzate". Porque Pablo veía por lo que Timoteo iba a pasar. Yo veo lo que vamos a pasar con mi Iglesia. Yo sé lo que viene. Y ustedes lo saben también. Por lo que se ve en el ambiente, en la sociedad, en el gobierno, en el mundo entero, sabemos lo que viene. Ahora, como su pastor, como líder espiritual de sus vidas, esfuercense, hermanos. Vienen cosas difíciles. Muchos de ustedes que están sentados aquí van a ser estrujados, van a ser pasados por el fuego. Pero si nos mantenemos aquí, en rectitud, con lo que dice la palabra, si nos mantenemos leyendo la palabra, si nos mantenemos dando testimonios, si nos mantenemos orando, si nos mantenemos pegaditos a la Iglesia, a los servicios, a la enseñanza, no hay manera que el enemigo nos pueda derrotar. Cuántos dicen amén. Iglesia, esfuérzate, por favor, esfuérzate. No dejes de asistir a la Iglesia. No dejes de clamar, no dejes de leer, no dejes de levantar tus manos en agradecimiento. No dejes de clamar por los tuyos. No dejes de clamar por tus padres. No dejes de clamar por tus hijos. No dejes de clamar por tus nietos. Aunque no veas que se mueve algo, aunque andan por los mismos pasos, no dejes de orar. Sigue creyendo. Aumenta la fe. "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Aunque venga la prueba, aunque venga la lucha, todo lo puedo vencer. Después la fe, la certeza de lo que se espera. La convicción de lo que no se ve. Sigue creyendo, Iglesia. Número dos, mantén la verdad, la palabra, el centro de tu vida. Versículo 15, después de la coma: "que interpreta rectamente la palabra de verdad". Es crucial recordar y enseñar la verdad del Evangelio. Esto evita las palabrerías y las discusiones difíciles. No seamos personas que hacemos tropezar a otros. Si usted de verdad piensa algo diferente que yo y que lo estoy enseñando, tiene todo el derecho de hacerlo, pero no contamine a otros. Si usted piensa diferente que yo es respetable, lo voy a respetar. Pero si piensa diferente o entiende la palabra diferente, no le meta ese pensamiento a los demás. No seamos, incluyéndome a mí, personas que hacemos tropezar a otros. La verdad, la palabra, debe ser el fundamento de nuestras enseñanzas y conversaciones. La palabra correcta, sin desviarnos en palabrerías, evitando las discusiones inútiles, debe ser la conversación, la enseñanza de nuestras pláticas. Este pasaje enfatiza la importancia de recordar y enseñar la verdad del Evangelio. Esto implica un compromiso constante con la palabra de Dios y la necesidad de estar bien fundamentados en la doctrina. La doctrina que nosotros abrazamos, oiga, hermano, ¿cuál es nuestra doctrina? Ahí le va. Escúchame bien con atención. Esta es nuestra doctrina, la novia del Cordero, no la iglesia por allá, no la iglesia allá, en el Paso, en Santa Teresa, en Chaparral, en las Cruces, en Chihuahua, en Juárez, en Torreón, esto es lo que nosotros, la iglesia, la novia del Cordero, abrazamos. Creemos en el Padre, Hijo y el Espíritu Santo. Cuántos dicen amén. Debemos, le damos la reverencia a la presencia de Dios. Cuántos dicen amén. Valoramos el Espíritu Santo que habita en nosotros con nuestro testimonio. Cuántos dicen amén. No seguimos al hombre, ni movimientos. Le damos la honra y gloria a Dios solamente. Esa es nuestra doctrina, lo que abrazamos nosotros. Esa es la doctrina que nosotros abrazamos. Y más que nada, lo más importante, lo más importante de nuestra doctrina como iglesia, lo más importante es: nos apegamos a la palabra de Dios, que es esta Biblia que tenemos aquí. Cuántos dicen amén. Esa es nuestra doctrina. Nuestra doctrina es que la salvación, el cambio comienza del interior hacia afuera, después siendo evidente de ese cambio en la manera que hablamos, en la manera que nos conducimos, en la manera que actuamos. Esa es nuestra doctrina. No pretendemos ser buenos cristianos y ser unos demonios por dentro. No. Lo que queremos, nuestra doctrina es que el Espíritu Santo dejar, que el Espíritu Santo obre del interior hacia afuera. Y si eso es así, el testimonio solito va a surgir. Solito. Porque tenemos el control, tenemos la paz, tenemos la bondad, tenemos la paciencia. Esa es la doctrina de la novia del Cordero. Si entendimos todos eso, muy importante. Amén. Digan amén. Amén. Al hacerlos, evitan la propagación de ideas erróneas y se fortalece la fe en nuestra comunidad. Somos una comunidad de fe. Somos una familia. Somos una familia. Que es una familia. Matrimonio, hijos, internamente. Ama a su hijo. Los hermanos se aman entre hermanos. Les instruye cuando hay pleitos para que no lo hagan. Qué feo se siente cuando se pelean, ¿verdad? Qué feo se siente eso. Duele. Duele verlos pelear, estarse queriendo pegar o queriéndose... No que yo lo vea con mis hijos, gracias a Dios, no son así. Pero lo viví en toda mi familia por muchos años. ¿Cómo cree que me siento yo cuando sé que hay contienda y riña? No voy a hablar de la comunidad. Primeramente, cuando hay riña en sus hogares, en sus matrimonios, en sus hijos. Duele. Constantemente estamos orando por todos ustedes. No hay manera que usted me diga una necesidad y yo no ponga, no conecte mi pensamiento con el suyo para orar por usted. Si se me ha pasado, le pido perdón. Es muy mínimo que se me ha pasado. Que usted me exprese una necesidad. En ese momento, Cori lo sabe, en ese momento, dejo lo que estoy haciendo. Me estaciono. Me meto en un lugar y oro por esa necesidad. Por eso les pido, voy a meterme a una cirugía. ¿A qué horas? En ese momento, voy a estar clamando por usted. Hay momentos en la casa que recibo un mensaje y le digo a los niños: "A ver, todos apaguen, todos, vénganse todos, Cori. Paga la estufa, haz lo que sea. Dame tus manos y vamos a clamar". Duele cuando hay riña, cuando hay contienda. Duele mucho. Porque eso no enseño yo. Yo enseño la armonía, la piedad. Apeguese a la piedad, apeguese al amor. Apeguese a la paz, al compañerismo, a la unidad. No tengan riñas, no peleen, no peleen. Eso no nos lleva a ningún lugar. Eso nos aparta de la verdad, nos aparta de Jesús. ¿Cómo se siente el Espíritu Santo cuando estamos gritando, cuando estamos discutiendo? Cuando tenemos las cejas fruncidas, cuando se nos para la vena, cuando le damos el golpe a la mesa, cuando aventamos una cosa, ¿dónde está el sacrificio de Jesús en ese momento? ¿Dónde se encuentra el sacrificio de Jesús? Que no le importó el ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo para venir a morir como un siervo, como un siervo. ¿Dónde está ese momento? Es más nuestro enojo, es más nuestras maneras, es más nuestro hábito que nos domina que el sacrificio de Jesús. Es más lo que mi sangre hierve en coraje, no sé, por un argumento, es más eso, es más eso que el sacrificio de Jesús. Es como decirle: "Bájate, no me interesa". Es como darme la espalda a la cruz. Cuando no hacemos lo que nos corresponde, cuando no obramos con amor, con paciencia, con bondad, con mansedumbre, es como decirle: "No me importa, hayas dejado todo para venir a morir por mí, no me interesa". ¿Acaso eso merece ese sacrificio? ¿Eso merece sacrificio? Debemos de ser obreros aprobados por Dios, obreros que no tenemos de qué avergonzarnos, que no hay nada que venga en contra mí, en mi avergüence de lo que enseño, de lo que predico, yo estoy consciente de lo que estoy enseñando. Apeguese a la palabra, cambien nuestras actitudes. Nosotros de esperamento, aunque no me gusta lo que dijo el pastor, aunque no me gusta que está haciendo cambios, no peleé contra mí. No peleé contra mí, es lo que yo tengo un propósito, tengo una visión, tengo un plan. Yo no estoy pensando de ahorita a una semana, yo estoy pensando en años, el año que entra, yo estoy planificando ya el plan para la iglesia del año que entra y el que sigue. No peleé conmigo, no digan nada en contra de lo que yo digo. Tengo un plan, tengo un propósito que ustedes no pueden ver, pero yo lo veo porque es lo que Dios me da. Yo sé, estoy seguro que esta predicación, esta enseñanza, este tipo de enseñanza, tarde que temprano yo sé que va a dar fruto, yo lo sé porque me apego a lo que dice el texto bíblico, yo sé que va a transformar vidas, yo sé que va a transformar nuestros matrimonios, yo sé que vamos a avanzar, yo sé que vamos a mejorar, ¿para qué? Para presentarnos delante de Dios como obreros aprobados que no tenemos de qué avergonzarnos. Póngase de pie iglesia, por favor. ¿Le podemos dar un fuerte aplauso a Dios? Yo quiero hacer un llamado. ¿Por qué llamado? Porque quiero que vengamos aquí a la presencia de Dios, que no esté en otro lugar. Es una actitud de reverencia a Dios por lo que hemos aprendido. Yo le pido que pase todos si pueden y su cuerpo se lo permite. Venga, venga, por favor. Quiero que tengamos un altar unidos. Tome su lugar. Si tiene a su esposa, tómele de la mano. Si tiene a sus hijos, abrácense. Pídanse perdón si es necesario. Háganlo. Vamos a disponer nuestro corazón, a adorar a Dios con la mejor actitud que podemos tener. Con la mejor reverencia que podemos ofrecer. En este momento, yo tengo mis ojos cerrados, cierro los ustedes. No vean a nadie. Ahorita voy a hacer algo después, pero ahorita solamente está usted y Dios. Si esta palabra, si se ha señalado a ninguno de ustedes en específico, si esta palabra de alguna manera nos ha enseñado algo, en eso que usted sintió mientras se expresaba, dijo: "Híjole, yo estoy fallando en eso", eso es por lo que usted tiene que presentar delante de Dios. Si esta palabra le ha enseñado algo, si usted sintió algo, si usted fue conmovido por la palabra, si usted fue instruido por la palabra, si usted fue corregido por la palabra, si usted fue confrontado por la palabra, levante su mano, acérquese a Dios y dígale: "Gracias, Señor, por esta palabra".