Para que podamos entender algo, algo que tenemos que entender cuando estamos leyendo, estudiando la carta a Timoteo, la segunda carta a Timoteo. Una cosa muy importante que tenemos que entender es que Pablo está en la prisión. Él está prisionero, está en un calabozo, está en una celda fría con cadenas, está ahí, está ahí y está a punto de morir. En este momento él está a unas semanas, a un mes de morir. Él va a ser decapitado. Él va a ser decapitado, va a morir como mártir del Evangelio. Sí, él está ahí y lo que él tiene en su mente es tratar de dar el último consejo. Es como si él está haciendo un testamento, sí, un testamento con la palabra, con la enseñanza. Y la primera persona que se le viene a la mente, aparte de todos sus seguidores, aparte de todos los que él instruyó, él tiene en la mente a Timoteo, un joven que él tomó para el ministerio a la edad de 20, 22 años. Y se lo llevó y lo fue instruyendo tanto que le llama hijo, que le llama, es como su hijo adoptivo. Y él, en este momento Timoteo es un pastor joven en la ciudad de Éfeso. Él está ahí sirviendo como pastor y en este momento Pablo está pensando en él. Él quiere dar la última instrucción, él quiere dar el último consejo, él quiere asegurarse, asegurarse que todo lo que él, de cierta manera, lo que instruyó, lo que él le predicó, lo que él le enseñó, él quiere que antes de que él cierre sus ojos o que sea decapitado, él quiere tener en su corazón que todo aquello enseñado, Timoteo, siendo un joven, este, de cierta manera tímido, siendo un hombre de Dios, pero que batalla con cierto tipo de cosas, en esta carta a Pablo le está animando. Entonces, Pablo está, está prisionero en este momento, está a punto de morir, va a ser decapitado, escribe a Timoteo y le dice, estamos leyendo, este es el cuarto mensaje que tenemos, el cuarto mensaje que les he predicado y les he enseñado. No voy versículo por versículo, pero vamos tomando para lo que yo considero lo más importante o lo que ha tocado mi vida, ¿OK? Entonces, en el primer, en uno de los primeros mensajes, el primer mensaje, uno de los textos que resalta en mi cabeza para ir haciendo como un, un pequeño análisis de lo que hemos estado compartiendo en el versículo seis del capítulo uno le dice, aviva el don de Dios que recibiste, Timoteo, no se te olvide, no eres cualquier persona, el Espíritu Santo lo tienes dentro de ti y cada vez que vayas a enfrentar a un, alguna circunstancia difícil, algún problema, alguna situación en el ministerio como pastor, aviva el fuego del don de Dios que recibiste, así como les instruí, así como les animé a ustedes también y a mí mismo que cada vez que enfrentemos cosas difíciles en nuestras vidas, que eso va a pasar, cada uno de nosotros vamos a pasar circunstancias difíciles en nuestra vida, las hemos pasado, las estamos pasando y las vamos a pasar, porque así es como es la vida, la vida trae muchas cosas, hay gente mala, hay cosas que no funcionan, hay cosas que van no de la mejor manera, pero para eso tenemos que avivar, el Espíritu Santo es nuestra, nuestro motivo de seguir caminando, es nuestra fuerza de seguir adelante, el Espíritu Santo, la presencia de Dios que es el que vive dentro de nosotros, no hay nada que podamos enfrentar en nuestra vida que el Espíritu Santo no nos dé la fortaleza para poder sobrellevar eso que viene a nuestras vidas, cuantos dicen amén. Entonces, Pablo le está diciendo a Timoteo, aviva el don de Dios que recibiste, versículo 7, Dios, porque le dice, Dios no te ha dado un espíritu de cobardía, todo aquello que es de temor, todo aquello que es cobardía, todo aquello que va en contra de lo que es Dios, Dios no lo da, Dios no te ha dado. Si viene un espíritu de temor, de preocupación, de ansiedad, de tristeza, eso no viene de parte de Dios. Por eso tenemos que avivar el don de Dios que vive dentro de nosotros para cuando venga la tristeza, para cuando venga la amargura, para cuando venga el enojo, para que podamos hacer o permitir que el Espíritu Santo obre en nuestras vidas. Cada creyente ha recibido el Espíritu Santo, la presencia de Dios en el momento de nuestra conversión. Aquí está una enseñanza que compartí en los últimos mensajes. Entonces, ¿qué pasa con aquella gente que siempre ha sido enojona, aquella gente que siempre ha sido desesperada, angustiada, preocupona? ¿Qué hace? ¿En esa gente no obre el Espíritu Santo? ¿En esa gente no obra a través de la paz, de la bondad, de la paciencia, de la fe? ¿No obra? Sí obra. Lo que pasa es que no le permitimos al Espíritu Santo, nos gana el coraje, nos gana nuestra manera de ser, nos gana nuestros malos hábitos, nos gana nuestros sentimientos, y no permitimos que el Espíritu Santo obre. Mire cómo están de calladitos. ¿Habrá alguno enojoncillo por aquí? ¿Habrá? ¿Habrá? Pues sí. Yo también de repente, ¿verdad? Entonces, ¿qué pasa? ¿Me voy al infierno porque de repente me da el enojo? ¿Me voy al infierno, me voy a ir a la condenación eterna porque no dejo que el Espíritu Santo obre con esas mentiritas piadosas y blancas, con ese temperamento, con esas frustraciones en el matrimonio, con los hijos? ¿Qué pasa con toda esa gente que seguimos batallando con eso? ¿Qué pasa? Hay que seguir trabajando. Hay que seguir viniendo a Dios. Hay que seguir poniendo nuestro corazón dispuesto a aprender. Hay que seguir humillando, humillando delante de Dios. Señor, tengo 20 años siendo enojón, pero ya me cansé. Ya me cansé. Entonces, hay que seguir trabajando en eso. ¿Cuántos dicen amén? Versículo 8 del capítulo 1. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí. Pablo le dice a Timoteo, no te avergüences de dar testimonio. La palabra vergüenza la vimos y la comprendimos que en este contexto, hablando de vergüenza, no está hablando de ser tímido, aunque lo era, sino de que no tenga miedo. De que no tuviera miedo. No porque yo estoy aquí a punto, pues miren que palabras, ¿no? Yo estoy a punto de morir, de ser decapitado, pero no tengas miedo. A mí me agarraron y estoy aquí y he sido torturado, estoy en cadenas, pero no tengas miedo. Sigue predicando la palabra. ¿Cómo puedo interpretar y contemporizar ese texto, esas palabras, para nuestro tiempo? Hermanos, los tiempos van a seguir siendo difíciles. Los tiempos se van a empeorar, no van a cambiar, no van a mejorar. La economía no va a mejorar, el gobierno no va a mejorar, aunque tengamos un nuevo presidente, no va a mejorar. Esto cada vez va a ir de picada. ¿Qué les puedo decir? No se avergüencen, no. No tengan miedo. Iglesia, no tengan miedo. Vengan lo que venga, si avivamos el don de Dios y comprendemos que es más poderoso el que está en nosotros, que el que está en el mundo, vamos a poder vencer cualquier cosa que venga en nuestras vidas. Cualquier cosa que venga en nuestras vidas. Cualquier cosa. Entonces, lo que él está animando, en el capítulo 2 vimos, la semana pasada le dice muy tajantemente, así que tú, de esto que te estoy hablando, hijo mío, le dice, fortalecete, por la gracia que tenemos en Cristo, fortalecete. Recuerda siempre que no es por tus fuerzas, no es porque te lo mereces, no es porque te lo ganaste, no es porque has alcanzado la vida de muchas gentes, no es porque ahora eres un buen predicador, no es porque el Señor te seleccionó para ser un pastor de una iglesia, no es porque eres un hombre que tiene el don de Dios, no. Fortalecete en la gracia que está en Cristo Jesús. Todo lo que hacemos en Cristo no es por nuestras propias fuerzas, no es por nuestra sabiduría, no es por lo que comprendemos, no es porque hemos crecido, sino que hemos avanzado por la gracia, por la misericordia y por el poder de Dios, que nunca se nos olvide. No son los talentos lo que nos hace buenos cristianos, es la gracia y la presencia de Dios. No es la sabiduría intelectual, bíblica intelectual, ni que usted sepa muy buena teología, sino que es el poder de Dios, el Espíritu Santo que nos da la capacidad para enseñar, para dirigir, para cantar, para tocar, para servir en cualquier área de nuestras vidas. ¿Cuántos dicen amén? No es por nosotros, es por Dios, es por Dios, que no se nos olvide eso. Está diciendo eso. Pues, ah, Pablo usa esta ilustración y dije que no me iba a tardar en esto, ¿verdad? Está muy bueno, está muy buenísimo todo esto, la verdad, está muy interesante, nos va a ayudar si podemos entender esto que estamos aprendiendo. Él usa tres ilustraciones, ¿el soldado recuerdan? Les mando la gráfica que también nos equivocamos en la primera gráfica, pero la mandamos ya bien, correctamente. Ahí usted la puede copiar, hablamos del soldado, del atleta, el sufrimiento del soldado, hablamos de cómo un atleta tiene que competir para recibir su corona, cómo un soldado tiene que pasar por sufrimiento sin enredarse para estar en complacencia delante de Dios, y cómo un labrador tiene que trabajar duro para poner, tener el derecho de poder recibir de lo que hay, de la cosecha, ¿verdad? ¿Sí? Eso es muy bueno, tenemos que trabajar duro, amén. Ahora, si vamos al texto bíblico, vaya conmigo, por favor, vamos a leer 2 Timoteo, versículo, capítulo 2, versículo 14, en adelante. 2 Timoteo, capítulo 2, versículo 14, en adelante, porque se me movió. Muy bien, ¿estamos listos? Sí, acá van a estar las dos versiones como siempre. Usted póngale atención ahí a la que es 2, voy a estar explicando la NVI. Dice la palabra de Dios así, no dejes, wow, qué tremendo, mire, vamos a ir, por favor, y usted en su mentecita, cuando usted lea la palabra, siempre resalte, subraye las palabras que le llaman la atención. Puede ser un "la", puede ser un "para", puede ser un "por", así que siempre que usted lea la palabra, resalte en su mentecita, si tiene un high light, si tiene una pluma punta, subraye las palabras que le llaman la atención, ahí están unas subrayadas. Eso es importantísimo para poder entender lo que se está diciendo y lo que está aprendiendo. Miren lo que llama la atención, no dejes de recordarles esto, de lo que viene hablando, de lo que viene enseñando, ahora Pablo se mete con esto, no dejes de recordarles esto, adviérteles delante de Dios, que les tienes que advertir, que eviten las discusiones inútiles. Díjase muy bien, por favor, no dejes de recordarles, insiste en esto, adviérteles delante de Dios, delante de Dios, que eviten las discusiones inútiles. Pues, ¿qué dice aquí? Acá, en la versión NVI, no sirven nada más que para destruir a los oyentes. No dejes de recordarles esto, ¿sí? No dejes. Eviten las discusiones inútiles, pues no sirven nada más que para destruir a los oyentes. Estas discusiones no sirven más que para destruir a los oyentes. De pasadita, esto quiere decir que está hablando a gente que habla delante de otros. Está hablando a gente que dirige a otros, está hablando a gente que tiene un cargo, está hablando a personas que supuestamente deben de entender la palabra y enseñarla, gente conocedores de la palabra, gente que la gente le sigue, que la gente escucha, ¿sí? Entonces dice, adviérteles que eviten las discusiones inútiles. Y ahorita voy a entrar a eso. Discusiones inútiles que no sirven para nada, algo que como creyentes, como maestros, como dirigentes, como pastores, como líderes y como escuchantes o personas que escuchan o que están dispuestos a aprender, recuerden esto, por favor, muy importante para todos los que enseñan o como los que reciben enseñanza, todo tiene que apuntar a Dios. Absolutamente, todo tiene que apuntar a Dios. Cualquier cosa que apunte al hombre, al hombre, al pastor, al líder, al que cree tener un don, todo aquello que apunta al hombre, al hombre, al hombre, deséchelo, deséchelo totalmente, deséchelo. Todo tiene que apuntar a Dios, absolutamente todo. Y todo lo demás, deséchelo, sea quien sea, sea un amigo, sea un líder, sea un maestro, especialmente toda la basura que se ve por Internet, deséchelo, por favor. No dejes de recordarles esto como ahorita yo lo estoy haciendo. Adviérteles como le estoy advirtiendo, delante de Dios, ahorita aquí delante de Dios, que eviten, hermanos míos, que amo de la Iglesia Novia del Cordero, las discusiones inútiles. ¿Por qué, Pablo? ¿Por qué, pastor Horacio? Porque no sirven más que para destruir a los que oyen. Ay, ay, ay. ¿Quién lo dice? Por la palabra. ¿Sí? Y lo dice esto, subrayé, esfuérzate, sí, esfuérzate. Muy bien, Santi. Esfuérzate por presentarte a Dios como, como aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad, evita las palabrerías profanas. Ahorita lo voy a explicar todo esto. Porque los que se dan a ellas se alejan cada vez más de la vida piadosa y sus enseñanzas se extienden como que, en todas las versiones lo dice, como que se extiende gangrena. Todos entendemos lo que es gangrena. Antes yo le decía cangrena, pero es gangrena. Todos sabemos que es un cáncer que avanza, ¿verdad? Entendemos eso. Que avanza y se tiene que cortar desde la raíz para que no siga avanzando. Gloria a Dios que se puede, se hace, de repente se identifica y lo puedo ver aquí. Muy buen ejemplo, muy grande. Se identifica y gloria a Dios que se arranca desde la raíz para que no siga contaminando el cuerpo, la gente, el cuerpo de Cristo, la iglesia. Entonces solamente miren, en el original, aprobado, unas palabras ahí subrayadas, unas palabras que resaltan en mi vida. Bueno, he titulado mi mensaje, no sé si está por ahí, no me quites el texto. He titulado mi mensaje, obrero aprobado. Vamos a ver lo que es obrero en el original griego. Obrero aprobado, perdón. Obrero aprobado. En el original griego aprobado quiere decir esto, valor reconocido, aprobado, valor reconocido, aprobado, valioso, aprobado, que tiene razón, aprobado, genuino, aprobado, auténtico, respetado y estimado. Un obrero aprobado es valioso, es reconocido, tiene la razón, es genuino, auténtico, es respetado y estimado. ¿Cuántos de aquí quieren ser hombres aprobados por Dios? Levante su mano, dígalo fuerte, ¿quién quiere ser aquí aprobado por Dios? Yo quiero ser aprobado por Dios. Versículo, en el versículo 15 dice esto, que interpreta, esto que interpreta significa que traza una línea recta y puede aplicarse a diversas tareas. En el área laboral, un obrero, un obrero es alguien que trabaja en todas las cosas. Obviamente, cuando se habla de obrero nos lleva a pensar en nuestra mentecita, a alguien que trabaja en la construcción. Inmediatamente, ¿verdad? ¿Cuántos dicen amén a eso? Nos lleva por ahí. Pero un obrero es el que trabaja, simplemente, si usted lo ve es que en el diccionario, donde sea, es alguien que trabaja, es un laborer, alguien que hace labor, que trabaja. Entonces, en el versículo 15 dice esto, y también lo subrayé, no sé si está por ahí, pero así está bien, que interpreta, significa que traza una línea recta y puede aplicarse a diversas tareas. En el área laboral, harar un surco recto, cortar una madera recta. En el área de corte y confección, él puede aplicarse a diversas tareas, o bueno, puede aplicarse a hacerse una costura derecha, una costura derecha, ¿verdad? En el área ministerial, ¿sí? En el área ministerial, alguien que interpreta, alguien que traza una línea recta en el área ministerial, ¿sí? Es el pastor, el pastor tiene que mantenerse por una línea derechita, el líder, el diácono, el músico, el predicador, el servidor dentro de la iglesia, que es un obrero de la palabra, que tiene que mantenerse en una línea derechita. Todos aquellos que de repente Dios les levanta y los usa para ejercer un servicio, un mandato, un grupo de jóvenes, de adolescentes, de adultos, unas personas que están a su cargo. Esa persona, empezando con el líder espiritual, el pastor, debe de mantener una línea derechita en la palabra de Dios, y no moverse porque comentarios, no moverse porque los amigos, no moverse porque lo que se predica. No, no, no, no, no. Tenemos que mantener una línea derecha conforme a la palabra de Dios, que es inspirada por Dios, y es el Espíritu Santo que obra y nos enseña a través de ella. Cada persona tiene que mantener esa línea. La palabra es un tesoro que debe guardarse en rectitud. Es la semilla del labrador, pero también es el instrumento del obrero para edificar, construir, para medir y reparar vidas espirituales en nuestras vidas. Por eso hablé de muchas personas que sirven, pero también, tengo que decirlo así, también para los padres de familia, los padres de familia, los esposos, los, bueno, los abuelitos cuando son cristianos y las personas, sus hijos no son, no lo son. Tenemos que mantenernos en una línea derecha, derecha. No podemos ser reprensibles. No podemos permitir que nuestros hijos, nuestros nietos, nuestras esposas, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo no pueden tener cosas que reprocharnos porque todo va a caer en que somos cristianos. El famoso dicho este, pues no que era cristiano, o no que sirves a Dios, o no vas a la iglesia todos los domingos. Tenemos que mantener una línea derechita que no se dobla para no tener nada que nos puedan reprochar y con seguridad, con amor y con valentía podemos decir, necesitas a Dios. Si no te vas a ir al infierno, necesitas a Dios, el amor de Dios y su gracia y que sea el Espíritu Santo quien transforme la vida de ellos. Nosotros no vamos a cambiar a nadie. Yo no voy a cambiar a nadie. Jamás. A través de la palabra, de la enseñanza y de un corazón humilde y receptible, entonces la transformación va a venir de la mano porque es la presencia y el Espíritu de Dios que obra cuando alguien no se dobla y se mantiene recto. Pastores, líderes, levitas, padres, maestros y todos los que tienen algo, todos tenemos a alguien a cargo. Mujeres, hombres, todos tenemos a alguien. Yo soy un joven, ah, pero tienes novia, tienes a tu novia que tienes que ir. Ah, tengo, mi niño está muy chiquito, tienes que desde ahorita someterte para que cambies las malas actitudes, pero cuando tu niño crezca, puedas enseñarle de una mejor manera y todo aquello que no lo haces bien, puedas mejorarlo para que cuando crezca, te pueda ver como un hombre de Dios, como una mujer de Dios. Sí, entonces, en este pasaje tenemos tres verbos imperativos que encabezan la enseñanza de esta mañana. El primero es dejar, versículo 14, dejar, no dejes, sí. El segundo es, esfuérzate, esforzar, esfuérzate, dice la palabra. El quince, esfuérzate por presentarte y el del dieciséis dice la palabra, verbo imperativo, evitar, evita las palabrerías profanas. El modo imperativo de los verbos siempre expresa una orden o un mandato. Aquí Pablo no le está pidiendo si quiere esforzarse, si quiere que deje, si quiere que evite, no, le está dando un mandato. Se vuelve en mandato de parte de Dios, de parte de Pablo aquel que está instruyendo. Si vamos bien, la forma imperativa de estos verbos nos muestra la firme manera de comunicar un deber de un obrero aprobado. Un líder espiritual, un pastor, un padre, un maestro que usa la palabra de Dios correctamente construirán vidas, relaciones, una iglesia que ame a Dios de la manera que Dios quiere que sea construida. Si nosotros no mantenemos, hermanos, no hay un manual de vida, de vida para nuestros hijos, es la palabra de Dios, no hay un manual diferente, no hay una enseñanza en el mundo actual por un libro, por enseñanzas, que hay buenos libros como consejos que nos pueden ayudar, pero la mayor enseñanza que tenemos para nuestras vidas principalmente y luego para aquellos que están debajo de nosotros, nuestras esposas, nuestros hijos, nuestros nietos, todo eso viene a través de la palabra. No hay otro manual más seguro en el que nos podamos recargar nosotros, cada uno de nosotros, que no sea la palabra y por eso está usted sentadito aquí, para que usted aprenda la palabra, usted aprenda lo que está diciendo el texto bíblico. Un obrero descuidado, un padre descuidado, un pastor descuidado, un líder descuidado, la palabra de Dios, pero un hombre de estos que usa la palabra de Dios engañosamente para que diga lo que él quiera, cómo hay de estos, como hay de estos, gente de estos hay, muchos, muchos, miles, millones, que a través de sus sentimientos, a través del momento, a través de la circunstancia, a través de quien la escucha, quieren de cierta manera acomodar el texto bíblico para que diga lo que esa persona quiere que el otro escuche y aprenda. Eso es un error, eso es un error. Yo no voy a retorcer lo que dice la palabra, yo no la voy a retorcer, yo voy a enseñar lo que la palabra dice. Todos aquellos, especialmente gente, ahorita las redes sociales, y discúlpeme que siempre estoy con lo mismo, siempre, es una basura, es una basura las redes sociales y lo que publican ahí, es una basura, tenga mucho cuidado, no se crea todo lo que, usted conoce a los pastores que usted escucha, usted los conoce en su vida personal, usted los conoce, alguien los conoce, cuando son de otra ciudad, otra iglesia, los conoce, no, no los conocen, lo único que ven es ese pequeño fragmento de la palabra y lo que enseñan, pero usted conoce sus vidas, usted conoce su testimonio, el diario vivir, lo que se ve en la iglesia, lo que se aporta, lo que se predica, si lo ponen por ahora, no, no lo conocen, nadie lo conoce, tenga cuidado. Se puede escuchar muy bonito, es un video de 15 segundos, de un minuto, está bien acomodado, está bien recortado, para que se escuche perfectamente y excelente, tienen testimonio delante de Dios, hacen lo que predican, un obrero que torde, perdón, que tuerza la escritura para que diga, o no le ha tocado a estas personas que de repente se prenden un texto bien aprendidito y saben lo que dice y lo le preguntan a otras, ¿tú has leído esto? ¿tú sabes de esto? Pues sí, no le van a contestar porque no lo ha leído, dele chance, si alguien quiere que tenga una conversación de la palabra, dile, mira, leete este versículo y en una semana lo platicamos. No se siente usted superior simplemente porque usted viene estudiado de ver un concepto y después le pregunta a la gente si sabe o no sabe. Eso es maldad, eso es quererse sentir mejor y más sabios que otros, tenga mucho cuidado con eso, no lo haga, no se quiere sentir mejor que otros simplemente porque usted estudió algo, pregúnteme a mí de Timoteo, pregúnteme lo que estoy leyendo. No, vamos a compartir, vamos a hablar de la palabra de lo que estamos leyendo, si no, no quiere sentirse muy usted, muy inteligente y muy sabio cuando ha leído algo y lo quiere preguntar a la gente a ver qué piensa, no, si quiere hablar de la Biblia y de un concepto bíblico, esa persona que le va a preguntar, oye, leete segunda de Timoteo en el capítulo 2 y luego hay tres temas que quiero compartir contigo y luego los dos hacen, ¿si? y la gente hace eso, hay gente, no lo haga, no lo haga, vaya segunda de Corintios, por favor, capítulo 2, perdón, capítulo 4, mire lo que dice aquí, tremendo, segunda de Corintios, capítulo 2, versículo 2, Reina Valera, antes bien renunciamos al oculto y vergonzoso, no andando con astucia, como dice el Chapulín Colorado, no contabas con mi astucia, pero esta astucia es la negativa, esta astucia es la endemoniada, bueno, no me hiciera eso, perdón, no me la interpreten, esta astucia es con alevosía y ventaja errónea, ¿si? porque no está hablando de algo positivo, no está hablando de una astucia positiva, vean bien el texto, antes bien renunciamos al oculto y al vergonzoso, no andemos, no andando con astucia y lo que dice, léanlo hasta la coma, léanlo, es la Reina Valera, si estamos bien, segunda de Corintios 4-2, ¿qué dije?, discúlpeme, mi regaño es para mí, Horacio, ponte listo, discúlpeme por favor, perdón, perdón, perdón, le voy a bajar unos dos rayitas para que se entienda mejor, ¿si? estamos en segunda de Corintios 4-2, ok, ahora sí, perdón hermano, bórreme eso del mensaje, porque no quiero, ahora sí, antes bien renunciamos al oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ahora sí, esta astucia, si, no es positiva, esta astucia es negativa, si lo está viendo ahí, no está hablando de algo bonito, está hablando de algo vergonzoso, antes bien renunciamos al oculto y vergonzoso, no andemos, no andando con astucia, ahora sí, dígame de hasta la coma, de coma a coma, ¿qué dice?, ahora sí lo tienen bien, ¿qué no?, ni adulterando, ¿qué?, ni adulterando, no adulteres, no adulteres astuciamente la palabra de Dios, es lo que está diciendo ahí, no la trates de acomodar por tu conocimiento, por tu sabiduría o tu manejo de pensamiento y palabras para que diga lo que tú quieres que diga, no, renuncia a eso, te va a causar vergüenza cuando estés delante de Dios, no andando con astucia ni adulterando la palabra de Dios, cuando Dios pone a prueba nuestras vidas, que las va a poner nuestra integridad, nuestros ministerios, nuestras familias, si, lamentablemente se convertirán en cenizas, no permanecen porque no tienen un buen fundamento sólido, si, si esta palabra que se estudia, que se aprende ha sido torcida, no va a tener un fundamento sólido y cuando sea probado esta enseñanza, no va a ser probado en palabras o en estudios, va a ser probado en nuestras vidas personales, cuando eso se ponga a prueba delante de Dios, si no es correcto y si fue torcido no va a permanecer, pero si permanece, si ha cambiado nuestras actitudes, si ha cambiado nuestros malos hábitos, si ha cambiado nuestros malos comportamientos y nos hace permanecer cuando venga la prueba, entonces quiere decir que hemos aprendido la palabra de Dios, si seguimos viviendo nuestra vida año tras año con las mismas actitudes, con los mismos problemas, con las mismas cuestiones, todo aquella cosa que sale en los pleitos y en los malentendidos, esto quiere decir que no se ha aprendido lo recto, la palabra, la palabra, la presencia, la gracia, tiene que dar fruto, la verdadera, tiene que dar fruto, no sé más cómo decirlo hermanos míos, tiene que dar fruto, no podemos ser las mismas personas que éramos antes, no podemos, tenemos que ser diferentes, por favor, se lo pido, se lo suplico, oro por usted en la noche, en la madrugada, en el día, durante el día, la vida, la palabra de Dios, la presencia, tiene que transformar nuestras vidas, si no, amados hermanos, novia del Cordero, yo no hablo de alguien más, estamos perdiendo el tiempo, estamos perdiendo el tiempo, vamos a estar delante de Dios, pero yo hablaba, pero yo enseñaba, pero yo decía, pero yo tocaba, pero yo cantaba, pero yo predicaba, pero sí, pero no lo aplicaste a tu vida, no lo aplicaste a tu vida, queremos estar con esas dudas delante de Dios, queremos, alguien quiere estar con esas dudas delante de Dios, yo no quiero estar con esas dudas delante de Dios, yo quiero sentirme como un obrero aprobado delante de Dios, aunque me cueste tiempo, rodillas, quemarme las pestañas, leyendo, estudiando, yo quiero presentarme como un pastor aprobado por Dios, que predico la palabra, aunque vengan enemigos, aunque vengan cuestiones, aunque de repente gente vaya y venga, no me importa, pero los que estamos aquí que aprendamos la palabra, la sana doctrina de las Escrituras, sin torcerla porque se quede la gente, no, jamás, jamás, vaya conmigo por favor a Primera de Corintios 3, si están serios porque están aprendiendo algo, bendito sea su nombre, si están serios porque estoy levantando mucho la voz sin sentido, le voy a bajar un poquito, lo que más quiero es que entendamos el texto Bíblico, lo que más quiero es que comprendamos el texto Bíblico, mire lo que dice Primera de Corintios 3, Primera de Corintios 3, me faltan mis lentes, sí es tres, diez, ahí va, dice la palabra de Dios así, voy a leer esta versión, no sé si Santi me la puso, NTV, no me la puso, no se lo expliqué, pero si quiere escúcheme por favor, y luego mire escúcheme, please, please, please, escúcheme y luego lo lee en su casita, Primera de Corintios 3 del 10 al 15, escúcheme por favor, es otra versión diferente a nuestro tiempo con palabras entendibles para todos y después usted lo lee en la versión que usted tenga, la que usted tenga, dice así, por la gracia que Dios me dio, yo eché los cimientos, está hablando Pablo, por la gracia que Dios me dio, yo eché los cimientos como un experto, dice como perito arquitecto ahí con usted, ¿verdad?, como un experto de construcción, o sea yo estoy diciendo esto, los cimientos que yo eché, los hace un arquitecto, un arquitecto bueno, no se va a equivocar en echar un cimiento, no se va a equivocar, por eso de antemano él está diciendo los cimientos que yo, como yo, como experto en construcción, como perito arquitecto, como alguien que sabe, que estudió, como alguien que se capacitó, dice esto, por la gracia que me dio Dios, yo eché los cimientos como un experto en construcción, ahora otros, él va a morir, en ese momento acá en Timoteo, él va a morir, alguien más lo va a suceder, lo va a venir detrás de él, ahora otros se edifican encima, pero cualquiera que pueda, sobre este fundamento tiene que tener mucho cuidado, pues nadie puede poner un fundamento distinto del que ya tenemos, que es el pastor Horacio, el pastor Tal, el líder, que este, el famoso, el cantante, no, voy a leer otra vez, pues nadie puede poner un fundamento, un pensamiento, una ideología, una teología distinta del que ya tenemos, ¿cuál tenemos? La palabra, el evangelio que es en Cristo Jesús, el que edifique sobre este fundamento podrá usar una variedad de materiales, oro, plata, joyas, madera, heno, heno o paja, heno, eso es algo parecido, una hierbita parecida a la paja, pero el día del juicio, el fuego revelará la clase de obra que queda, que cada constructor ha hecho, aunque se vea muy bonito, está diciendo aquí Pablo, estaba usando ejemplos del oro, el oro se derrite, la plata se derrite, las joyas se derriten, la madera se quema, el heno y la paja se quema, pero el día del juicio, el fuego revelará la clase de obra que cada constructor ha hecho, el fuego mostrará si la obra de alguien tiene algún valor, si la obra, si la obra, si la enseñanza, si la doctrina, si la teología, si la enseñanza permanece, ese constructor recibirá una recompensa, pero si la obra, si la enseñanza, si la iglesia, si el grupo de personas, si tu propia enseñanza, si tu propia teología, si tu propia sabiduría se consume, ¿qué pasa? El constructor sufrirá una gran pérdida, más claro no se puede. Vamos a traerlo, este pensamiento de Pablo, a nuestro diario vivir hoy en día con todo lo que vemos y escuchamos, ¿sale? ¿Qué pasa si ese que te enseña, ese que habla no refleja en su vida lo que está hablando? Se le va a consumir en el fuego. Alguien que enseña, alguien que instruye, alguien que pretende, puede estar en una iglesia con los brazos, con las manos en los bolsillos, puede estar en una iglesia serio, puede estar con las manos cruzadas y no levanta sus manos, no ni siquiera abre la boca para alabar a Dios en una congregación. ¿Quiere ser una buena actitud de un obrero aprobado? No sé, dígamelo. Sí, hermano, no, hermano, dígamelo. No, o lo digo yo, no sé, díganlo ustedes. Entonces, ¿qué pasa con todas aquellas personas aquí y afuera que no tienen una buena actitud en el servicio, en la adoración, en la alabanza durante la palabra? ¿Qué pasa? Y estas personas quieren enseñar a otros. Pero el día del juicio, el fuego revelará la clase de obra que cada constructor ha hecho. El fuego mostrará si la obra de alguien tiene algún valor, si la obra permanece, ese constructor recibirá una recompensa. Pásale, chiquito, pásale, pásale. Te esforzaste, hiciste, empezaste contigo. Todo lo que enseñabas, empezaste contigo. Todo lo que pretendías saber, empezaste contigo. Pásale. Pero si la obra se consume, pero si no actuaste con tu testimonio, pero si tú decías, pero hacías otra cosa, pero tu reflejo, tu vida, tu manera, tu testimonio, tu expresión, tu esfuerzo no refleja nada de lo que hablabas, nada de lo que sabías, ni los 30 años que tienes en el ministerio. Pero tu cara, tu actitud no refleja que Dios es el gozo de tu vida. Pero si la obra se consume, el constructor sufrirá una gran pérdida. ¿Qué pérdida? La entrada. La entrada. Sé que esto es fuerte. Yo lo sé. Cada vez que me voy a hablar de estos temas, yo sé que es fuerte. Yo sé que no nos va a gustar si yo soy de esas personas que tengo esas actitudes. Yo sé. Yo sé que usted está pensando, me está diciendo, yo no estoy pensando en nadie, en nadie. En Dios se lo digo. Yo estoy hablando lo que está aquí. Yo no estoy pensando en nadie, en nadie, en nadie más. No estoy viendo a nadie en los ojos. Usualmente lo hago. No lo estoy haciendo. Yo quiero que aprendan, que entiendan, que entiendan esto, porque es una pérdida de tiempo. Si no, no es una pérdida de tiempo. Es una pérdida de tiempo si no lo hacemos. No me malinterprete. No quiero que se me vaya diciendo, es que el pastor dijo que estamos perdidos el tiempo, pero hay que no ir. No, yo quiero que vengan todos. Quiero que vengan y escuchen esta enseñanza, que no se la aprendan allá, que la aprendan aquí. No perdamos el tiempo. No perdamos el tiempo. Tenemos al Espíritu Santo que obre en nuestras vidas. Tenemos al Espíritu Santo que transforme, que queme como al oro lo que es las impurezas. Esa es la redundancia. El oro, la plata, el metal se mete al fuego a altas temperaturas para quitar todo lo que estorba, lo que es impuro, apegado a ese metal. Yo quiero que el Señor quite las impurezas de mi mente, de mi corazón, de mi vida, aquello que le estorba. Yo quiero que cada día el Señor me ayude, a mi ayuda, a mi primera mente en mi vida, con mi esposa, con mis hijos, con la responsabilidad que tengo. Y después cuando logre hacer eso yo quiero enseñárselos a ustedes también. Yo quiero que entrar yo. Yo quiero que entre mi esposa, yo quiero que entre mis hijos. Y yo quiero que entre cada uno de ustedes, ustedes, sus hijos y sus nietos. Yo oro por eso. Que el Señor haga y transforme las vidas de nuestra iglesia. Yo oro por eso. Créanme, yo oro por eso. A mí no me interesa ya, no me interesa aquel, no me interesa aquel, no, a mí no me interesa nadie. A mí me interesa mi esposa, mis hijos y ustedes. Nada más, nada más. A mí no me interesa nadie. Yo estoy concentrado en lo que quiero hacer por Dios y para mi esposa y para ustedes. Estoy enfocado en eso. A mí no me interesa otra cosa. Tenemos visión, sí. Queremos hacer cambios, sí. ¿Para qué? Para traer almas que vengan al conocimiento de la Palabra. No más para eso Una iglesia relevante, no en visión, no en qué bonito, no relevantes en la Palabra de Dios. El Evangelio, el Evangelio de Jesús, el correcto, el recto, es más que una bonita iglesia, es más que un bonito escenario, un bonito altar, un bonito púlpito, una bonita cámara, una bonita foto. El Evangelio, el amor de Dios es más que eso. Eso es todo lo que es visible, que se ve, que se contempla, que de repente yo quiero eso. Eso es basura y se va a quedar aquí. Lo que importa, nuestras bases, nuestro cimiento, como perito arquitecto, como líder espiritual, lo que importa en mi vida, en la vida de mi hogar, en la vida de cada uno de ustedes, lo que importa es la seriedad y el compromiso que le damos a lo que ya tenemos, que es la presencia de Dios en nuestras vidas. Eso es lo que importa. ¿Le podemos dar un fuerte aplauso a Dios? ¡Wow! ¡Qué tremendo! Un obrero aprobado, un obrero aprobado, estudia diligentemente la palabra y procura aplicarla a su propia vida. Un obrero aprobado, estudia diligentemente la palabra y procura aplicarla a su propia vida. Un obrero aprobado no desperdicia su tiempo en discusiones inútiles que no sirven para nada. El versículo 14, porque sabe que tal discusión solo debilita la obra de Dios. Esto se los digo por testimonio propio. En las aulas educativas bíblicas teológicas, las que muchas veces me encuentro yo, hay pláticas inútiles, discusiones inútiles. No más para pretender, saber, conocer. Hacen un argumento y me molesta que se tomen 30 minutos en un argumento inútil cuando yo estoy esperando que el maestro siga explicando mi concepto. Todos tenemos testimonios, cosas grandes, pero cuando estamos aprendiendo es importante entender el concepto de la Biblia. En cualquier plática bíblica, este es mi comentario y aún de pastor, a quien sea, si me estás preguntando esto es lo que yo entiendo y doy mi comentario. Cuando se trata de mi opinión, yo le voy a decir lo que dice la palabra. Cuando estamos en estas pláticas de la Biblia, sentados a la mesa hablando de Biblia, no se meten en discusiones inútiles que no llevan a nada, simplemente argumentar. Recordemos esto. Todos tenemos una mente. Todos pensamos diferente, absolutamente todos, Samuel y Lucas piensan diferente que yo. Samuel y Lucas piensan diferente entre ellos. Mi esposa y yo pensamos diferente. Por eso somos parejas. Ella piensa, él es blanco y yo soy negro. No podemos hacer argumento de la palabra. No podemos hacer argumento de la palabra. No dejes de recordarles esto. Adviérteles delante de Dios que eviten las discusiones inútiles. Les está hablando a dirigentes, a líderes. No sirven. Si usted es un anciano de la iglesia, usted es un líder. Hay gente que lo escucha. Si usted tiene años en la iglesia, usted es un anciano de la iglesia. Sin importarle la edad. Vamos a tratar de ayudar a otros, especialmente a los nuevos. A la gente que está llegando nueva. Por favor, tenga conciencia que estas personas vienen con necesidad. No los abrumen con trámites de pensamiento que a lo mejor ellos no van a entender. Déles amor, déles comprensión. Abrácenlos, ayúdenlos. Sigue caminando, sigue viniendo, sigue aprendiendo. Mira, vente, no te dejes. Yo sé que estás pasando problemas. Especialmente si le abren la puerta en una conversación y le expresan sus sentimientos, sus problemas en el matrimonio con la familia. Hágalo con seriedad. No se lo comenten a otros, sino ayude. Ore, apoye, bendígalos, ayúdenos a crecer. Una persona que tiene 20 años en el evangelio, 30, 10, no puede pensar... la persona nueva no puede pensar de la misma manera. Hay que ayudar, hay que hacerlo con amor. Con amor. Eviten las discusiones inútiles. Si eso sucede, no lo haga, no lo haga, por favor. Liz, muchas cosas no convienen, no valen la pena. ¿Para qué? ¿Para qué? Siempre recuerde si no me apunta a Dios, si me causó enojo, si me causó división, si me causó molestias, si me quedé de repente calientito por lo que estamos hablando, aunque sea la Biblia, si me sentí de repente frustrado, de repente enojado. Eso está apuntando a Dios, está apuntando más a resentimiento y a coraje que a lo que está edificando. Sí, todo tiene que apuntar a Dios, aunque no tengamos un título. Tenemos la responsabilidad de nuestro testimonio, cada uno de nosotros. Tenemos la responsabilidad, allá nos ven, la gente que se va, no se va hablando cosas buenas de la novia del cordero. ¿Qué cree eso? Yo me salí porque eran muy espirituales, yo no aguantaba ahí, yo entraba y me quemaba, yo por eso me fui. ¿Están diciendo eso? Los que se van de aquí, hablan de esta iglesia en contra y en negativo. Yo no conozco a alguien que se vaya de esta iglesia y hablen positivo, no conozco a nadie. Si usted conoce a alguien, preséntemelo y dígamelo quién es. Yo no conozco a nadie que se vaya de esta iglesia, todos los años que tiene la iglesia que se van hablando maravillas. No, no hay mucho que mejorar. Cada uno de nosotros, ¿sí captamos eso? No, es que en la novia no, no, no, no, no, es que en la novia. No, no, empieza con nosotros, yo no tengo el problema que alguien esté sentado aquí o allá o en otro lugar y no quiera aprender la palabra y tenga la misma mala que yo, ¿no tengo como voy a tener problema de eso? Yo le estoy diciendo, a ver, de ahora en adelante, el domingo que venga, vengan todos enojados. El domingo que entra, de ahora en adelante, el domingo que entra nadie levanta las manos, nadie cante, es más, Gory no cantes. Yo le digo eso, jamás. Si entienden el, perdón, si me explico lo que estoy diciendo, depende de nosotros, perdón, depende de nosotros. Evítense las discusiones inútiles que no llegan a ninguna lugar, no lo acercan a Dios, cualquier conversación ahora, de repente, acuérdense esto, la teología bíblica es el estudio del conocimiento de la palabra de Dios, todos entendemos eso, esa es la teología. La teología bíblica es el estudio de la palabra de Dios, sí, amén, digan amén, eso quiere decir teología, pero cada mente piensa diferente, cada mente piensa diferente. Yo puedo leer 30 comentarios bíblicos de teología bíblica, yo creo que me voy a creer todo lo que leo o no, porque yo estoy consciente que esa persona escribió conforme a lo que él entendió y escribió, es un pensamiento, es un pensamiento de una persona que escribió. Yo algún día voy a escribir un libro, yo tengo de meta y de sueño de escribir un libro, y lo voy a hacer en el nombre de Cristo, si Dios me lo permite, si Dios me lo permite, si Dios me lo permite. Cada pensamiento, cada comentario, cada predicación, cada real, cada... es el pensamiento de esa persona, de esa persona, si ese comentario, si ese predicador, si ese video lo apunta a Dios. Go ahead, go ahead, pero tenga cuidado quiénes son también, sí, y en nuestras conversaciones hay que tener cuidado lo que hacemos cuando nos juntamos, hágalo con amor, hágalo con crecimiento, le voy a decir una vez, cualquier grupito de dos o tres o cuatro que se habla en contra de lo que la iglesia está haciendo, eso ya es división. Cualquier cosa, cualquier comentario en contra de lo que es la iglesia, de lo que es la visión, de lo que somos nosotros como pastores, de lo que es el grupo de alabar, cualquier cosa en contra de lo que se está haciendo una o dos o tres o un grupo, es división, se está haciendo división. No lo hago. Ayúdanos Dios a no tener conversaciones inútiles que no sirven para nada. No olvidemos esto, porque somos, queremos ser obreros aprobados que vamos a pasar por el fuego, cada uno de nosotros vamos a pasar por el fuego para ver si eso que hemos comprendido de parte de Dios permanece. Yo no quiero que mi vida, mi vida personal se desvanezca cuando se ha pasado por el fuego de Dios. No quiero, ni quiero que ustedes tampoco. Póngase de pie, por favor. Me quedé en la intro, Corina. Tienes dos semanas más. Aleluya. Mire, antes de pensar, híjole, o no, o sí, no, cierre sus ojitos. Es más, voy a hacer un llamado. Un llamado. No porque alguien está cometiendo error, no. Un llamado a todos aquellos que entendemos que Dios es nuestra guía. Que el Espíritu Santo es lo que vive dentro de nosotros y lo entendemos y lo valoramos. ¿Cuántos valoran la presencia de Dios en sus vidas? Levanten sus manos. ¿Cuántos valoran la presencia de Dios en sus vidas? Si usted valora la presencia de Dios, yo le hago un llamado que venga aquí para adorar a Dios juntos. Cinco minutitos solamente. Adoramos a Dios. Le damos toda honra, toda gloria, toda la alabanza, reconociendo que Él es nuestro Dios que Él es nuestra vida, que Él es lo más importante en nuestras vidas. Lo hacemos, adoramos, nos expresamos, le decimos que le amamos a Dios, que Él es lo más importante en nuestras vidas. Nos despedimos y nos vamos contentos de la Palabra de Dios. Oh Señor, ayúdanos. Ayúdanos. Por favor, ayúdanos. Ayúdanos, Señor. Yo sé que es difícil, yo sé que esto nos mueve, esto nos, tal vez nos mueve, Señor, nuestro pensamiento nos mueve, Señor. Pero por favor, Señor, que seas Tú, que seas Tú, por favor, que sea Tu Palabra, que sea Tú, Tu Biblia, el texto bíblico, que transforme nuestras vidas. Que seas Tú, Señor, el que haga el cambio, que podamos comprender esto, aunque es difícil, aunque es complicado de entender, aunque tal vez no me gusten, Señor, las formas, Señor. No me gusta el tono de voz, no me gusta todo lo que sea, no me gusta. Pero es Tu Palabra y permíteme entenderla. Permíteme entenderla, Señor. Permíteme entenderla, pero no más quiero entenderla, Padre mío. Permíteme aplicarla a mi vida, primeramente aplicarla a mi vida, a mi vida. Y después si tengo el conocimiento, si tengo el don de Dios de entender Tu Palabra y poder enseñar a otro, Señor, permíteme mantenerme humilde, para mantenerme humilde pensando en que empieza por mí. Permíteme ser un servidor, permíteme ser una persona, un pilar de esta iglesia con buenos cimientos, un pilar que pueda compartir, que pueda ayudar. Quiero ayudar a las almas, dígale, quiero ayudar a las almas nuevas que vienen. Quiero aprender a instruir con amor, con entendimiento. Quiero abrazar, quiero abrazar, quiero levantar, quiero empezar por mí, quiero hacerlo con mi esposa, quiero hacerlo con mis hijos, quiero que Tu Palabra y Tu Presencia sean lo más importante. Quiero tener mi Biblia abierta a cada momento. Quiero, Señor, experimentar. Señor, cuando abro Tu Palabra, cuando leo Tu Palabra, quiero experimentar que Tu Espíritu Santo me habla a mí, a mí primero, Señor, me transforma, me cambia, Señor, los pensamientos. Yo sé que nos falta mucho aprender, yo sé que nos falta mucho, Señor, y no porque no lo sepamos, sino necesito que Tú me instruyas, que Tú me hagas ser un obrero aprobado, Señor, un obrero aprobado, Padre, especialmente si tengo a mi esposa que tengo que abrazar, enseñar, entender, que cualquier instrucción, Señor, que cualquier, Señor, consejo, Señor, que primero sea reflejado en mi vida, que cualquier consejo que yo pueda hablar, que pueda decir, empezando con mi familia y mis hijos, que cualquier consejo comience por mí, aplicado a mí con humildad, reconociendo que sin Ti no soy nada, y después, Señor, pueda, Señor, darlo, Padre mí, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús.